Viernes 22 de Julio de 2016

¿Una ballena intentó suicidarse por depresión?

Morgan, la ballena orca del zoológico Loro Parque de Tenerife, salió del agua y se quedó sobre el cemento más de diez minutos. No quería moverse, parecía entregada, decidida a ponerle fin a su existencia. Quizá esperaba que la muerte la salvara de la tortura: vivir dentro de una pileta saltando por obligación para entretener a los niños no es vida para nadie. Se habla de un intento de suicidio.

¿Pero realmente es posible que un animal tenga la voluntad de quitarse la vida? ¿Qué no pueda soportar el encierro y que decida morir? ¿Qué el sufrimiento le gane al instinto de supervivencia? ¿Qué nos quiso decir Morgan? ¿Pueden los animales tener crisis existenciales y comportamientos similares a los nuestros?
 
 Para Javier de Miguel, profesor de biología de la Universidad Autónoma de Madrid, no existen grandes diferencias entre los suicidios de animales y de personas: “todo se puede reducir a componentes muy similares, como los neurotransmisores. De hecho, hay investigadores que estudian los suicidios animales para intentar entender mejor los suicidios de los seres humanos”.  
 
El acto de Morgan disparó un aluvión de preguntas y cuestionamientos. Mientras el parque asegura que “el varamiento voluntario es un comportamiento natural en orcas salvajes”, existen referencias históricas que demuestran que los animales son capaces de suicidarse. Aristóteles contó cómo su caballo saltó al vacío al darse cuenta de que lo habían engañado para aparearse con la madre.
 
Kathy, uno de los delfines protagonistas de la serie de televisión Flipper, puso fin a su vida dejando de respirar (en los delfines, la respiración es un acto voluntario, no reflejo).
 
Los perros son los que mayores tendencias suicidas tienen: seguro más de una vez escuchaste la historia de un perro que dejó de comer luego de la muerte de su dueño. Otro caso llamativo y popular es el de los lemmings, numerosos estudios han comprobado que cada año se arrojan al océano es una suerte de suicidio colectivo.
 
Definitivamente el suicidio animal no es un hecho aislado ni extraño. ¿Alguna vez te pasó que los peces de colores que tenías de chico saltaran de la pecera y terminaran muertos sobre el piso de tu living? Es probable que se hayan suicidado, aunque te hayan querido convencer de que se trató de un accidente.
 
Según Miguel Ibáñez, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y veterinario especialista en comportamiento animal, “se trata de un proceso común y más frecuente de lo que creemos. Claro que podemos hablar de suicidio, ya que hay animales que se quitan voluntariamente la vida. Es muy probable no sólo que deseen morir, sino también que vivan esta situación de forma más natural y menos traumática”.
 
Fuente: rumbosdigital

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