Mundo
Sábado 30 de Abril de 2016

Un nuevo bombardeo a un puesto sanitario en Alepo dejó al menos 24 muertos

La nueva matanza se produjo al día siguiente de la que causó indignación mundial el jueves, cuando una bomba aérea siria destruyó un hospital y mató a 27 personas en Alepo.

Los bombardeos de la aviación siria sobre Alepo sembraron de nuevo ayer la muerte, con al menos 24 civiles fallecidos, tanto bajo las bombas del régimen como en ataques de mortero de la oposición. La nueva matanza se produjo al día siguiente de la que causó indignación mundial el jueves, cuando una bomba aérea siria destruyó un hospital y mató a 27 personas en Alepo, la segunda ciudad del país. El régimen afirmó que la tregua declarada el pasado 27 de febrero no alcanza a Alepo, donde se libra una frontal batalla entre rebeldes y tropas del gobierno de Bachar Assad. Ante la presión internacional, se anunció un acuerdo ruso-estadounidense para reducir la tensión en otros frentes, pero Alepo quedó excluida.

El nuevo bombardeo de la aviación del régimen alcanzó ayer una clínica en la zona “rebelde” de Alepo. Hubo más de 20 civiles muertos en el ataque según fuentes locales. Estos ataques se registran cuando Alepo seguía conmocionada por los muertos causados en el ataque aéreo contra un hospital cometido el jueves. En el centro de salud colaboraba Médicos Sin Fronteras.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó de “imperdonable” al bombardeo. “La tierra temblaba bajo nuestros pies”, explicó un vecino del popular barrio de Bustan al Qasr, ayer, de nuevo bajo intensos ataques aéreos del régimen. “Los bombardeos no cesaron durante toda la noche, no pudimos pegar un ojo”, se lamentó.

Lejano recuerdo. Para los habitantes de Alepo, la tregua entre el régimen y los rebeldes impuesta por Rusia y Estados Unidos a finales de febrero no parece más que un lejano recuerdo. Más de 200 civiles murieron en una semana en los bombardeos que alcanzaron la gran ciudad del norte, dividida desde 2012. Este balance se agravó ayer, con 13 muertos en los barrios controlados por el régimen y 11 en las zonas rebeldes, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), que agregó que decenas de personas resultaron heridas.

La clínica que fue alcanzada por los bombardeos, en el barrio de Al Marja, quedó semidestruida. “Es un establecimiento al servicio de los civiles, no hay presencia militar aquí”, dijo su director, Hasan al Ahmad.

Por miedo a nuevos bombardeos, la oración del viernes fue suspendida por primera vez en los barrios rebeldes. Esta decisión fue tomada al día siguiente de la peor jornada desde la ruptura del alto el fuego en Alepo hace una semana, con 54 civiles muertos, según un nuevo balance del OSDH. Al menos 32 de ellos, entre ellos tres niños, murieron en bombardeos del régimen, la mayoría en el bombardeo del jueves del hospital Al Quds. Otros 22, entre ellos dos niños, murieron por disparos rebeldes, según esta ONG.

El régimen de Assad desmintió haber bombardeado el hospital, pero las evidencias en contrario son muy grandes. El ministro de la Información, Omran al Zoabi, incluso afirmó que el establecimiento “no existía”. Para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Alepo se encuentra “a las puertas de un desastre humanitario”.

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