País
Miércoles 13 de Enero de 2016

Un intendente de Mendoza compite con Julián Gil para ser noticia nacional

Se trata de Sergio Salgado, jefe comunal de Santa Rosa, quien cerró la municipalidad, dejó un cartel y se fue. Está investigado por malversación de fondos.

El Concejo Deliberante de Santa Rosa, ahora con el apoyo de los ediles oficialistas, volvió a conformar una comisión investigadora para establecer si el intendente Sergio Salgado cometió irregularidades en su función que ameriten su destitución. Ayer el concejal que hizo el proyecto terminó internado en el hospital local por una suba de presión mientras una gran cantidad de trabajadores de la comuna, a los que se les adeudan varios sueldos, exigieron al cuerpo legislativo ue acelere los pasos para que Salgado abandone su sillón.
Santa Rosa está al borde del estallido social. La deuda con los trabajadores del Municipio no se ha achicado y se les deben entre dos y cinco meses de sueldos según la categoría. Para colmo, ayer viajaron a Santa Rosa funcionarios del Gobierno provincial, que informaron que la Provincia no tiene retraso en el giro de fondos a ese departamento y que sólo llegará en la segunda quincena de enero el fondo de coparticipación correspondiente, que supera por poco los $4 millones y que no alcanza a cubrir ni siquiera la totalidad de los sueldos de la planta y, muchísimo menos, achicar la deuda.
Antonio Bizzotto, subsecretario de Hacienda de la provincia, y Carlos Segura, de la Jefatura del Ministerio de Gobierno, se presentaron ayer en la sede del Concejo Deliberante y dieron un informe de la situación. Allí no sólo estaban los ediles, sino también los delegados de los trabajadores municipales, que mientras tanto copaban la calle.
A esa altura del conflicto, que lleva cinco meses, el paisaje de Santa Rosa y especialmente de la villa cabecera es caótico. Las calles están llenas de basura, la Municipalidad luce como un edificio abandonado y en la cara de los trabajadores se mezclan la indignación y la angustia, que llega a las lágrimas.
En sesión especial, el concejo primero escuchó al subsecretario Bizzotto, quien dijo que se había presentado allí por iniciativa propia "para esclarecer la situación" entre Provincia y Municipio e informó que "el Gobierno provincial no le debe un peso a Santa Rosa. Al día de la fecha, se han transferido todos los fondos y es el único Municipio de la provincia con el que se está absolutamente al día".
Y acotó: "Santa Rosa no tiene nada por cobrar, por lo cual, lamentablemente, no tenemos posibilidades de transferir más dinero", y dijo que ahora la prioridad es cancelar la deuda de $500 millones con el resto de las comunas", dejando entrever que es casi imposible que Santa Rosa pueda recibir un rescate financiero a corto plazo.
En tanto Carlos Segura, del Ministerio de Gobierno, indicó que la presencia de la comitiva fue para desmentir versiones dadas "por parte de funcionarios municipales que intentan aplacar los ánimos", diciendo que "la Provincia tiene obligaciones, que no son reales".
También indicó que los próximos fondos que recibirá Santa Rosa son del futuro pago de coparticipación, que apenas supera los $4 millones "y que no alcanzan ni para pagar un mes de sueldos".
Detrás de la destitución
Esta vez el intendente Salgado está cercado. Cuando va por su tercer mandato consecutivo, el jefe comunal afronta ahora el tercer intento de destitución. La primera vez, en su primera gestión y durante el gobierno provincial de Celso Jaque, estuvo suspendido por algunos meses pero luego fue repuesto en su cargo por la Corte.
El segundo intento fue hace un par de meses, y esa vez el concejo no logró los dos tercios para aprobar el dictamen de la comisión investigadora, que sostenía que Salgado había cometido una serie de irregularidades en su función.
Sin embargo esta vez, a pesar de que la comisión investigadora deberá evaluar prácticamente las mismas irregularidades que la vez anterior, es muy distinto el clima en Santa Rosa. Los ediles oficialistas están muy presionados por los trabajadores y ayer no lograron dar respuestas satisfactorias a quienes los interpelaron en plena calle. Por eso, decidieron votar positivamente para que la comisión avance.
Los trabajadores, que en los últimos meses se sumaron masivamente a ATE ante la falta de acción del sindicato municipal que los nucleaba, ahora ya no piden la cancelación de la deuda como primera medida, "ahora queremos que se vaya Salgado, porque ya no confiamos en qué hace con la plata" es lo que dicen, incluso quienes confiesan haberlo votado y hasta militado su reelección.

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