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Domingo 14 de Febrero de 2016

Un estudio reveló que las parejas que escuchan música a un volumen alto tienen una mejor vida sexual

Tras dos semanas de experimentar con 30 familias, el 67 por ciento de las personas encuestadas admitieron haber incrementado sus relaciones íntimas. 

El estudio "La música hace hogar", patrocinado por Sonos y Apple Musico, llegó a la sorprendente conclusión de que las parejas que escuchan música a un volumen alto están más tiempo juntas y tienen una vida sexual mejor. Todo eso encuestando a 30 mil personas sobre cómo escuchaban música y seleccionando 30 familias (unas 109 personas) de todo el mundo para participar en una segundo fase de la investigación, que comenzó hace dos meses.

Con la música a un volumen alto, las familias participantes gastaron un 13 por ciento más de tiempo juntos, y estuvieron más próximos los unos de los otros un 20 por ciento más. Lo que el estudio relacionó con un incremento importante de la actividad sexual. En global, los participantes habrían aumentado sus relaciones en un 67 por ciento.

En esta línea, este estudio parece indicar que la gente estaría mucho más contento haciendo las tareas diarias con música. Así lo ha admitido un 89 por ciento de los participantes, quienes también admitían que realizaban más cenas juntos y un 24 por ciento admitían estar menos irritables.

Cada una de las familias participantes disponían de un sistema de sonido Sonos y de una suscripción a Apple Music. También habían equipado sus casas con Apple IBeacons para recolectar datos, relojes inteligentes para medir sus pasos y los latidos, y cámaras Nest Web para grabar cómo vivían con y sin música alta en casa.


44 mil horas de actividad

En las dos semanas que funcionó el estudio, las familias pasaron la primera como siempre, sin música a volumen alto. Los siguientes siete días vivieron con el sistema Sonos y Apple Music y escucharon 8.124 canciones a lo largo de intervalo de 44 mil horas de actividad registrada.

Por ejemplo, en alguno de los vídeos se muestra a las familias participantes antes de que utilizaran los sistemas mencionados y llevando una vida tranquila pero separada. Los adultos y los menores compartían el mismo espacio pero con las cabezas agachadas y pendientes de las pantallas de sus dispositivos. Algo que también sucedía durante las cenas en las que apenas se miraban a los ojos.

Seema Sha Nelson, una de las participantes de Estados Unidos, reconoció que "toda su familia comenzó a compartir el mismo espacio en la casa, pero cada uno de nosotros hacia algo diferente".

En cambio los vídeos de la segunda semana resultaban ser muy diferentes, ya que las familias hablaban, sonreían, cantaban en voz algo, bailaban o eran más afectivos unos con otros. "Todos se sentían un poco más alegres", admitió Sha Nelson al final de los vídeos grabados por su familia para este estudio.


La música y nuestro cerebro

Al respecto, el neurocientífico Daniel J.Levitin, que coordinó este estudio y que también es autor de un libro sobre la relación del cerebro con la música, concluyó a la vista de los resultados observados en el laboratorio que la música cambia el comportamiento del cerebro de las personas. Es decir, según este investigador, cuando la gente escucha música que les gusta se incrementa la cantidad de dopamina en el sistema límbico, incrementando la sensación de satisfacción y bienestar.

Además, el estudio sugiere que el deseo de estar más unidos físicamente (en este contexto) tiene una correlación directa con los estudios sobre el cerebro, que muestran como el nerotransmisor de la oxitocina se expande cuando se escucha música. Aseguró que este componente "es el responsable de ayudarnos a usar los sentimientos para conectar con las personas, vinculándonos a ellos o evitándolos. Lo que es el signo de que el entorno social puede ser positivo o negativo".

Sin embargo, en algunas ocasiones, según Levitin, "había casos donde tenían lugar desacuerdos sobre lo que escuchar y la gente tenía que irse a otro sitio, como sucede en cualquier familia".

 

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