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Viernes 21 de Agosto de 2015

Un estudio asegura que el 40% de los empleados puede caer en la tentación del "amor de oficina"

La cifra es importante teniendo en cuenta la cantidad de horas del día que comparten los trabajadores. Habrá que prestar atención a lo que las empresas determinan sobre estas relaciones.

Por lo general se trata de una situación que no es bienvenida dentro de las empresas, pero a la vez imposible de evitar. Los amoríos entre empleados son casi una fija puertas adentro de una compañía, a tal punto que casi la mitad de ellos termina por formar parte de este grupo.
El sitio CareerBuilder.com, dedicado a las búsquedas laborales en Estados Unidos, se encargó de relevar este fenómeno. Sostiene que cuatro de cada diez trabajadores tendrá una relación con un compañero de oficina en algún momento de su carrera.
En Argentina en particular, por ejemplo, los empleados pasan casi un tercio de su día en el trabajo aproximadamente 40 horas semanales, lo que contribuye a que se vayan afianzando esas relaciones.
Si a esto se le suman los proyectos en equipo, la hora del almuerzo, las fiestas de la empresa, after-office, viajes de negocios o jornadas fuera de la oficina, el combo resulta letal.
En el mercado local, incluso, esta tendencia tiene un factor extra: más del 60% del staff son jóvenes solteros, una situación que aumenta significativamente la probabilidad de que se den relaciones amorosas, de acuerdo con datos de Sesa Select.
Uno de los principales conflictos que se genera para los trabajadores en estas situaciones es si blanquear o no la relación. La respuesta dependerá mucho de cuál sea la política que adopte la empresa en este tema y de las condiciones de la relación.
Pese a que hay opiniones encontradas, los especialistas recomiendan que no se prohiban estas relaciones para no empujarlas a la clandestinidad, lo que afectaría el clima laboral. Una relación positiva hace que las personas trabajen motivadas y transmitan energía al resto del equipo. Pero por otro lado, si la pareja se separa o tiene problemas, se torna difícil no trasladarlos al funcionamiento del equipo.
Más complejos son los casos en los que los vínculos amorosos se dan entre un jefe y un subordinado, ya que puede generar sospechas de favoritismos, al igual que en el caso de parejas entre áreas sensibles, como un contador y un auditor.
Más allá de las condiciones que impone una empresa, la realidad muestra que los amores de oficina son más comunes de lo que muchos creen. El portal Entremujeres.com, por ejemplo, sostiene que el 60% de las mujeres admite haber tenido una aventura amorosa o sexual en el trabajo. Incluso, el 19% precisó que esa situación se dio nada menos que con sus jefes.
Y quienes no lo hicieron todavía, de todos modos, no pierden las esperanzas. El 15% de las encuestadas reconoció que fantasea con tener algún contacto con un compañero, aunque sus inhibiciones se lo impiden.
Las más recatadas en este caso son minoría. El 25% de las encuestadas sostuvo que prefiere no mezclar ni amor ni sexo con el trabajo.
Cronista Comercial

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