Espectáculos
Viernes 21 de Enero de 2011

Un cineasta argentino entró en el libro Guinnes por haber recibido más de 270 premios

Lucas Figueroa realizó el cortometraje más premiado en la historia del cine: "Porque hay cosas que nunca se olvidan".

El cineasta argentino Lucas Figueroa recibió hoy en Madrid el premio Guinness de los Records por el cortometraje más premiado de la historia del cine: "Porque hay cosas que nunca se olvidan".

El cortometraje lleva cosechados 278 premios de todo tipo desde que su realizador lo presentara, durante los últimos dos años, en más de 500 festivales de cine del todo el mundo.

La película, escrita y dirigida por el propio Figueroa (quien además realizó en ella trabajos de producción, dirección de arte, montaje y música) se rodó en italiano en las ciudades españolas de Segovia, Madrid y Guadalajara.

El notable galardón fue entregado al joven director en la sede de la Academia de Cine de España por Carlos Cuadros, director general del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) del mismo país.

Figueroa, nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1978, es el primer realizador del mundo en recibir el premio Guinness de los Records a la producción más galardonada de la historia del cine.

El cortometraje, que cuenta además con una nominación al premio Goya, otra al Méliès d’Or y una preselección a los Oscar de Hollywood, relata en 13 minutos la particular venganza que ejecutan cuatros niños italianos contra una anciana que les pincha la pelota con que juegan al fútbol en una calle, ambientada en la Nápoles de los años 50.

El film cuenta, además, con la participación de los futbolistas italianos Fabio Cannavaro y Amedeo Carboni.

"Porque hay cosas que nunca se olvidan" fue ganadora del concurso Telefe Cortos "Azar", premio que recibió en Buenos Aires, y obtuvo también premios en festivales internacionales de primer nivel, como los realizados en Málaga, Huelva, San Sebastián, San Petersburgo, Berlín, Nueva York, Austin, Tokio, Los Ángeles, New York, Delhi, Lund, Londres, Edimburgo, Rio, Lisboa, Austin, Estambul y Sidney, entre otros.

"La infancia es una etapa que nos toca la fibra sensible y esto es parte del secreto del éxito de la película. Y el hecho de que haya recibido premios en países con culturas tan disímiles demuestra que hay cosas en las que pensamos y sentimos muy parecido", sostiene Figueroa, de 32 años.


 

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