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Domingo 28 de Febrero de 2016

Un cardenal de total confianza del papa Francisco será indagado por encubrir a curas pedófilos

George Pell es el "ministro" de Economía del Vaticano y un colaborador cercano del Pontífice. Está acusado de encubrir abusos sexuales en Australia. Testificará desde Roma, hasta donde se trasladaron las víctimas.

Por un enorme caso de abusos sexuales que lo involucra, el cardenal australiano George Pell, actual prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede, declarará a partir de este domingo por la noche (lunes por la mañana en Australia) por videoconferencia ante la Real Comisión sobre la Respuesta Institucional a los Abusos Sexuales contra Niños. Lo hará desde Roma, hasta donde se trasladará un grupo de diez víctimas.
La Real Comisión, que investiga los casos de pederastia en instituciones públicas, educativas y religiosas, citó al prelado en relación a varios casos de pederastia denunciados en la ciudad australiana de Ballarat, donde Pell nació (1941) y ejerció como sacerdote desde 1973 hasta 1983, antes de ser nombrado arzobispo de Melbourne (1996) y luego de Sídney (2001).
Pell es un hombre de máxima confianza del papa Francisco: el Pontífice lo nombró para que manejara las finanzas de la Santa Sede en el marco de la reforma de la curia romana. Entre otras cosas, fue quien gestó el encuentro de líder de la Iglesia Católica con la titular del FMI, Christine Lagarde, a principios de este año.
Varios de las decenas de casos de abusos denunciados en las últimas décadas ocurrieron en diócesis australianas donde Pell, actual prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede, ejercía como sacerdote o arzobispo entre los años 70 y 90.
El viaje de las víctimas se organizó después de que el prelado australiano, que anteriormente declaró hasta dos veces ante la comisión, alegara razones de salud para no viajar en esta ocasión a Australia.
Una campaña en Internet consiguió recaudar más de 200.000 dólares australianos (144.000 dólares o 130.000 euros) para financiar el viaje del grupo de australianos.
El grupo de víctimas proceden de Ballarat, una ciudad en el estado de Victoria (sureste), donde al menos 14 religiosos fueron denunciados por 130 casos de abusos sexuales contra menores desde los años 60.
Algunos de los que viajan a Roma relataron a ABC que esperan que su presencia en el Vaticano inste al cardenal a no eludir los hechos, mientras que otras temen que una estrategia excesivamente defensiva y legalista por parte de Pell aumente su dolor.
David Ridsdale, una de las víctimas, asegura que cuando llamó a Pell en 1993 para contarle que su tío, un sacerdote, había abusado sexualmente de él, el ahora cardenal trató de silenciarlo.
Algunos de los niños que sufrieron abusos sexuales en las instituciones católicas se suicidaron al hacerse adultos o tienen problemas sociales debido a los traumas sufridos.

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