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Viernes 28 de Enero de 2011

Tras las protestas, el presidente egipcio anunció que cambiará el gabinete, pero él no renunciará

Hosni Mubarak anunció que conformará un nuevo equio de gobierno para tratar de solucionar los problemas del país. El funcionario prometió mano dura con los revoltosos, pero no habló de renunciar después de 30 años en el poder.

El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, anunció la formación de un nuevo gabinete durante un discurso emitido por la televisión estatal, tras las violentas protestas registradas en contra del gobierno, que dejaron ya 19 muertos y más de 1.000 heridos.

Mubarak, en el poder desde hace 30 años, dijo que pidió la renuncia al gobierno y armará otro gabinete mañana, que plantee objetivos claros "para resolver la situación", al tiempo que advirtió que no permitirá el "caos".

"Me hago responsable de la seguridad de mi país y los ciudadanos. No dejaré que el temor viva en nuestros ciudadanos o que el temor dicte lo que va a ocurrir en el futuro. Pedí que el gobierno renuncie y mañana le daré al nuevo gobierno objetivos muy claros para enfrentar y resolver la situación actual", agregó, según la agencia de noticias ANSA.

"Egipto es el país más grande de la región y está bajo la ley que se encuentra plasmada en la constitución, debemos tener cuidado de no permitir que nada cause el caos. Ninguna democracia puede existir si hay caos", sostuvo Mubarak y aseveró que conocía "las quejas y las necesidades del pueblo, trabajo para el pueblo todos los días".

Sus palabras llegan en momentos en que manifestaciones antigubernamentales permanecen en las calles de varias ciudades de Egipto, contradiciendo el toque de queda impuesto por la autoridades.

La represión a la revuelta generalizada de la población en varias ciudades de Egipto causó ayer nuevas muertes, en una jornada en la que el gobierno ordenó al Ejército que salga a las calles, impuso el toque de queda y cortó las comunicaciones vía celular e Internet.

Militares egipcios abrieron fuego contra manifestantes que intentaron subirse a los tanques del ejército llegados a Suez.

Al menos 13 personas murieron en enfrentamientos entre manifestantes y la policía en Suez, informó la televisión estatal egipcia, por lo que el número de víctimas desde que comenzaron las manifestaciones el martes asciende a 19.

La televisión estatal egipcia señaló que el toque de queda impuesto inicialmente en El Cairo, Suez y Alejandría fue extendido a todo el país, aunque miles de egipcios desoyen la medida.

Las protestas que involucran a miles de personas son las mayores y más violentas en cuatro jornadas consecutivas de disturbios, iniciados por egipcios desempleados, empobrecidos y hartos de la corrupción y la falta de libertad del gobierno de Mubarak.

Ayer se oyeron tiros de munición pesada a repetición en el centro de El Cairo, en la zona cercana a la plaza Tahrir, contra la sede de la presidencia del Consejo y del Parlamento. Una de las batallas más intensas se libra en el corazón político de El Cairo, en la calle Kasr el Aini que cruza la sede del Parlamento, del consejo de ministros y del ministerio del Interior.

También en El Cairo, manifestantes prendieron fuego a la sede del partido en el poder, hecho que se repitió en la ciudad de Ismailía y en Puerto Said. Además fueron incendiados tres edificios públicos, mientras en el Sinaí del Norte le prendieron fuego al municipio.

Un grupo de manifestantes logró ingresar en el hall principal de la sede de la Radio-TV del estado egipcio, logrando superar el imponente alineamiento de las fuerzas de seguridad del edificio, informó Al Jazeera. Además, la policía atacó a periodistas y quitó sus grabaciones a los equipos con cámaras.

Pero también se vieron escenas de fraternización entre manifestantes y fuerzas de seguridad. La televisión emitió imágenes de manifestantes en El Cairo celebrando un vehículo blindado que a todas luces pertenecía al Ejército.

En este contexto, el gobierno estadounidense, fiel aliado de Mubarak, sostuvo que la situación en Egipto es "profundamente preocupante" y anunció que someterá revisión la abultada ayuda económica que provee al país africano.

"Llamamos al gobierno (de Egipto) a contener a las fuerzas de seguridad", dijo la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, durante una aparición ante la prensa en Washington, a la vez que pidió que sean escuchadas las reformas pedidas por los manifestantes.

En tanto, en referencia a la ayuda de 1.500 millones de dólares anuales que Estados Unidos a Egipto, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo: "Revisaremos nuestra posición con respecto a la ayuda basándonos en los acontecimientos que tendrán lugar en los próximos días".

Egipto es uno de los mejores aliados en el siempre problemático Medio Oriente. Firmó la paz con Israel en 1979, arriesgando su posición en el mundo árabe, pero contando con el apoyo político, económico y militar estadounidense para eventualmente superarlo.

Desde entonces, Egipto es clave para la diplomacia estadounidense en la región. El Departamento de Estado cuenta con que la influencia egipcia puede ser usada para balancear las luchas cuyo centro son las pugnas entre palestinos e israelíes.

Pero el gobierno de Egipto se debilita por la creciente desviación del partido de Hosni Mubarak con respecto a los ideales originales de con que Gammal Abdel Nasser instauró la república en 1953. Ha pasado del nacionalismo económico y el enfrentamiento por Canal de Suez contra la intervención anglo-franco-israelí en 1956 al alineamiento estricto con las potencias occidentales y la aplicación permanente de recetas neoliberales.

Además, desde el asesinato del antecesor de Mubarak, Anwar El Sadat en 1981, el país vive bajo un estado de emergencia que suspende los derechos constitucionales, legaliza la censura y otorga a la policía poderes especiales. Sadat inició el camino que luego confirmó Mubarak.

Las protestas son un coletazo de las que tuvieron lugar hace 15 días en Túnez y que obligaron a renunciar al entonces presidente Zine El Abidine Ben Ali, quien estuvo en el poder 23 años.

En la península arábiga, Yemen también fue escenario de manifestaciones con miles de participantes para pedir un cambio de gobierno.

El recrudecimiento de las protestas en contra del gobierno de Egipto provocó una caída de los valores de Wall Street, donde los inversores ven peligrar la situación en todo Cercano Oriente a raíz de las drásticas protestas egipcias que podrían afectar la estabilidad política de la región.

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