Domingo 31 de Julio de 2016

Te mostramos cómo entrenar el cerebro y mejorar la memoria

Genio se hace, asegura en su libro Andrés Rieznik. "Cualquiera que se esfuerce lo suficiente puede llegar a niveles de excelencia más allá de si tuvo suerte o no en la lotería genética", propone. Entrevista.

¿Qué es el atletismo mental?
 
Una disciplina poco conocida en nuestro continente pero que cuenta hasta con campeonatos mundiales. Los atletas mentales logran hacer cosas que, para quien no conoce las técnicas, parecen sobrenaturales: memorizar el orden de 52 cartas recién mezcladas en 27 segundos o multiplicar entre sí dos números de 3 cifras en menos de 5 segundos, por ejemplo.
 
En el libro planteás si “genio se nace o se hace”. ¿Cuál es tu respuesta?
 
Hay una influencia de los genes, sin duda. Admitir esto, sin embargo, no tienen nada que ver con ser un determinista genético. En matemática esto se ha estudiado ya bastante y hasta se encontraron, por ejemplo, ciertos marcadores genéticos que correlacionan con una mayor facilidad para el aprendizaje. Pero, y esto es tal vez lo más importante, a pesar de que las variaciones en esa facilidad son 50% genéticas, se ha demostrado también que cualquiera que se esfuerce lo suficiente puede llegar a niveles de excelencia más allá de si tuvo suerte o no en la lotería genética. O sea, genio se hace, pero a algunos les cuesta un poco menos que a otros. AndresRieznik
 
¿Podemos entrenar nuestra mente para ser más inteligentes o mejorar nuestras capacidades cognitivas?
 
No me gusta la palabra “inteligente”. Prefiero hablar de habilidades mentales específicas que se pueden entrenar. Y te diría que mejorar las capacidades cognitivas no sólo se puede lograr con entrenamiento, sino que es la única forma de hacerlo.
 
“No me gusta la palabra ‘inteligente’. Prefiero hablar de habilidades mentales específicas que se pueden entrenar”
 
¿De qué manera entrenamos y mantenemos vitales y en forma nuestras habilidades cognitivas a medida que pasan los años?
 
En primer lugar, como dice Manes, lo que le hace bien al corazón le hace bien al cerebro. O sea, llevar una vida saludable, incluyendo ejercicios físicos y una buena alimentación, es fundamental. Sobre todo si hablamos de “mantener” las capacidades, porque cuanto más viejo sos más importante es esto. En segundo lugar, no hay un ejercicio cognitivo específico que sea superior a los demás: cualquier cosa que hagamos y que nos obligue a aprender todo el tiempo mediante esfuerzo mental y educación permanente, va a mantenernos neuronalmente en forma. Si tuviera que elegir un ejercicio para recomendar, sería la lectura. Entrena la concentración, la memoria, el razonamiento abstracto. ¡Lean mucho!
 
“Lo que le hace bien al corazón le hace bien al cerebro: llevar una vida saludable, incluyendo ejercicios físicos y una buena alimentación, es fundamental”
 
¿Por qué decís que sin concentración y esfuerzo mental no hay aprendizaje?
 
Porque es lo que nos muestra una avalancha de recientes evidencias. Todo aprendizaje depende del esfuerzo mental. A nivel biológico, lo que ocurre es que se dilatan las pupilas, se enciende la corteza pre frontal del cerebro y se paraliza el sistema motor. Introspectivamente, subjetivamente, todos sabemos lo que es, y sabemos que cansa y da pereza. Por ejemplo, si ustedes se ponen a hacer la cuenta ahora de cuánto es 17 x 24, estarán sin duda haciendo esfuerzo mental. O si tratan de memorizar un poema. Por eso es tan importante la pasión para un aprendizaje continuo, para entrar en un estado de flujo, de concentración sin esfuerzo, que es la única forma de mantenerse durante muchas horas y días seguidos aprendiendo cosas nuevas.
 
“Cualquier cosa que hagamos y que nos obligue a aprender todo el tiempo mediante esfuerzo mental y educación permanente, va a mantenernos neuronalmente en forma”
 
¿Qué es la zona de confort mental y por qué “achancha” nuestra mente?
 
Es la zona en la que ya podés hacer algo sin esfuerzo. El ejemplo clásico es el manejo. Al principio hacemos gran esfuerzo para entender cuándo apretar el embrague o el freno, luego aprendemos y manejamos el resto de nuestras vidas en la zona de confort, sin mejorar. Igual no hay nada de malo en eso. Yo no me esfuerzo en manejar mejor de lo que ya lo hago porque no me interesa, no quiero ser piloto de carrera ni nada por el estilo. El achanchamiento ocurre si en nada de lo que hagas en tu vida hacés esfuerzo. Está bien quedarte en la zona de confort en alguna tarea específica, mientras que sepas que en eso no vas a mejorar y sea una decisión a conciencia. Lo que no está bueno es no estar aprendiendo nada nuevo, no estar mejorando en nada. Eso achancha.
 
“En la zona de confort mental, cuando ya podés hacer algo sin esfuerzo, nuestra mente se achancha”
 
¿Decís en el libro que podemos entrenar para ser Einstein o Mozart?
 
En el sentido de que los grandes genios tuvieron la particularidad de entrenar y esforzarse más que nadie. Quienes se esfuercen esa misma cantidad de horas llegarán sin duda niveles de excelencia. Confieso que hay una exageración oculta en esa afirmación: el llegar a ser un Einstein, Mozart o Bill Gates, depende, también, de estar parado en el lugar correcto en el momento correcto. Así que hay también un factor suerte, tampoco hay que negar eso. Lo que quería enfatizar es que hasta donde sabemos, y a pesar de alguna facilidad innata que puedan haber tenido, lo que tienen todos losrieznik grandes genios en común es una obsesión permanente por mejorar que todos podemos adquirir.
 
¿Nos compartís algunos tips para mantener las neuronas despiertas?
 
Resumiendo lo que charlamos, más allá de usar técnicas de memorización o cálculo mental como las que explico en el libro, lo fundamental es ser una persona que se educa permanentemente. Y esto vale hasta que nos morimos. Cuanto más viejos, más importante. Lean. Aprendan. Y disfruten de los maravillosos sobresaltos del descubrimiento. Te cuento una intimidad: mi viejo, unos días antes de morir, y consiente de su cercano final, le pidió a un amigo que le compre la Historia de la Filosofía de Bertrand Russell porque quería leerla de nuevo. Es un legado hermoso y verdadero que me dejó: aunque queremos entrenar las neuronas, tal vez la mejor forma de hacerlo es olvidar ese objetivo y disfrutar cada momento de esta vida disfrutando del privilegio de entender y aprender algo nuevo. Ese es el mensaje más importante de mi libro, creo.
 
“Lo que tienen todos los grandes genios en común es una obsesión permanente por mejorar que todos podemos adquirir”
 
Fuente: buenavibra

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