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Lunes 04 de Enero de 2016

Te detallamos los peligros de los nuevos emoticones de Facebook

Hace poco que Facebook ha lanzado en España e Irlanda los nuevos botones que acompañarán al famoso «Me Gusta». Se trata de seis emoticones que reproducen seis emociones: «me encanta», «me divierte», «me alegra», «me asombra», «me entristece» y «me enfada».

Las seis interacciones, que la red social denomina «reactions» (reacciones), permiten a los usuarios mostrar seis emociones distintas, lo cual mejora considerablemente la comunicación entre los usuarios. Permiten, asimismo, obtener un «feedback» o respuesta mucho más realista del interés que generan los textos que escribimos o las fotografías que colgamos en la red social. En ese sentido son todo un acierto, sin lugar a dudas.
Pero según el experto español Guillermo Cánovas, responsable de Protégeles y autor del Blog Kids and Teens On Line, la importancia de estos emoticonos va mucho más allá… «Creo que debemos tratar al menos dos cuestiones importantes derivadas de su uso en Facebook: el impacto que tienen dichos emoticones en los usuarios, y el volumen y precisión de la información personal que se va a poder almacenar sobre cada usuario que los utilice».
Los emoticones, explica, «no son solo caritas que gesticulan, sino que realmente generan emociones en las personas que los reciben. Son una forma de comunicación no-verbal que es perfectamente procesada por nuestro cerebro. De hecho, diversas investigaciones demuestran que reaccionamos a los emoticones de la misma manera que frente a los rostros humanos. Cuando estos dibujos muestran emociones son procesados por las mismas zonas del cerebro que interpretan los rostros humanos, y pueden afectar a nuestro humor y a nuestras reacciones».
Para este experto, la explicación la encontramos también en las llamadas «neuronas espejo». Estas neuronas reflejan dentro de nosotros mismos las emociones que percibimos en los demás, y nos hacen revivirlas. Las neuronas espejo analizan constantemente las manifestaciones emocionales de aquellos que nos rodean, y nos llevan a compartirlas. Cuando alguien nos sonríe, normalmente lo primero que surge en nuestro rostro es otra sonrisa», indica.
Y he aquí que esto sucede tanto para lo positivo como para lo negativo, las seis interacciones emocionales que nos presenta Facebook nos van a permitir empatizar, pero también nos van a hacer sentir el enfado de otras personas, advierte Cánovas. «Se supone que no querían implantar el botón de NO ME GUSTA pues, según decía su presidente: "No queremos que Facebook se transforme en un foro en el que las personas votan a favor o en contra de las publicaciones". Y, sin embargo, ahora incluyen un botón que va mucho más lejos. El emoticón de “me enfada", enrojecido por la ira y con el ceño fruncido, transmite una sensación al que lo recibe en una publicación mucho más dura y emocional que un aséptico NO ME GUSTA». Ese «me enfada», prosigue este experto, «es una expresión que implica acción, y no solo una simple manifestación. Desde luego es todo lo contrario a la asertividad que intentamos trabajar con los alumnos/as en los colegios. Hay muchas formas de decir y comunicar las cosas, y la ira no es la mejor. No se trata de no sentirla, pues es inevitable y tiene su función, pero no puede utilizarse como la forma de transmitir a los demás que algo no nos gusta».
Si leo algo que NO ME GUSTA en Facebook, o con lo que no estoy de acuerdo: «¿Por qué razón voy a tener que enfadarme?», pregunta Cánovas. «Hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo y no me irritan. ¿Por qué hemos de llevar el desacuerdo al terreno emocional? ¿No podemos pensar diferente y expresarlo sin enfadarnos? Intentando evitar el botón de NO ME GUSTA han hecho algo mucho peor. Si ahora no me gusta lo que alguien publica en Facebook resulta que tengo que enfadarme… Y, por supuesto, si pinchas sobre el iconito, te aparecen las identidades de las personas que se han enfadado, con su nombre y apellidos. No creo que esto vaya a favorecer mucho el buen ambiente en la red social», opina.
Pero al margen de todo lo anterior, hay otra cuestión muy importante que padres, madres y educadores/as han de trabajar con los menores de edad, según el autor del Blog Kids and Teens On line. Además de explicarles que pueden mostrar su desacuerdo sin necesidad de enfadarse, es necesario advertirles sobre la cantidad de información que puede obtenerse sobre ellos observando los sitios en los que colocan dichos emoticonos. «Hasta ahora, Facebook solo conocía la información derivada de los ME GUSTA que la gente pone, que ya es mucha información. Ponemos ME GUSTA en el comentario de un político o un periodista determinado, en la foto de una manifestación, y en muchos otros sitios que permiten obtener información muy valiosa sobre cómo somos, qué nos gusta y con qué pensamientos, ideas o creencias nos identificamos. Pero desde ahora, quien utilice inocentemente las nuevas interacciones, va a facilitar muchísima más información. Las situaciones que le entristecen, las que le causan asombro, las que le enfadan, lo que le alegra, lo que le divierte, lo que le encanta, son datos que van a permitir confeccionar un perfil muy detallado sobre su persona».
«Cada día es más necesario trabajar con nuestros hijos/as y alumnos/as sobre estos aspectos, facilitar el desarrollo de su sentido crítico, y prepararles para la convivencia en un entorno digital concebido con criterios que no siempre coincidirán con los de las familias o las escuelas», concluye Cánovas.
Fuente: abc.es

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