Espectáculos
Miércoles 10 de Febrero de 2016

Sube la adrenalina: Ricky Martin hizo vibrar Villa María

El concierto, contundente y multitudinario, clausuró el Festival de Peñas. El show se llevó todos los elogios.

No cabía un alfiler en el Anfiteatro de Villa María cuando todavía faltaba más de una hora para que Ricky Martin salga al escenario. Tampoco quedaba lugar afuera, donde se habían reunido miles de personas para escuchar y vivir al menos desde las proximidades la visita más importante de esta edición del Festival de Peñas, que cerró con todo.
Entrenadas en el arte de ser fanáticas, las seguidoras del cantante se las arreglaron para ver el concierto con atención, hacer comentarios con sus pares, sacar fotos para inmortalizar el momento y agitar los carteles con declaraciones de amor para su ídolo.
Al momento del arranque, la euforia era incontenible, los carteles con mensajes se elevaban espasmódicamente y las cámaras de los celulares estaban listas para capturar una imagen que al final resultaría borrosa y lejana. Pero no importaba.
Pura adrenalina
A las 22.45 Ricky Martin apareció en escena y Villa María tembló por los gritos de las fans, todas de pie (sobre las butacas) y exultantes. Al ritmo de Adrenalina, el cantante comenzó haciendo eso que le sale tan bien: cantar, bailar y sonreír. Verlo y escucharlo en vivo triplica la sensación de buena onda que genera en sus videoclips o cuando ofrece una entrevista.
Vestido de riguroso negro, de pies a cabeza, Ricky se lució con una seguidilla de temas de alto voltaje en los que sus bailarines tuvieron tanto protagonismo como él. Cada movimiento de cadera del cantante fue festejado a puro suspiros y gritos, que sólo se aplacaron (en parte) cuando comenzó a sonar Tal Vez. 
Más tarde llegó Livin' La Vida Loca y Disparo al corazón, pero cuando fue el turno de Tu recuerdo, Fuego de Noche, Nieve de Día y Vuelve, las voces de las damas presentes y el cantante se hicieron una sola. Es que si bien la versión más bailable de Ricky Martin, con sus movimientos de pelvis incluidos, hacen delirar a las fanáticas, no hay nada que pueda con los clásicos románticos del repertorio.
En palabras
El calor y la humedad se hicieron sentir en Villa María: arriba el escenario no fue la excepción. El puertorriqueño, que cambió de vestuario seguido –de negro a camisa blanca y de blanco a borravino, y luego a remera tan blanca como sus dientes– y hasta cantó descalzo, se dirigió al público cordobés de esta manera: “Quiero que esta noche se vayan de aquí sudados y sin voz, de tanto bailar y de tanto cantar. Aquí tienen lo mejor de mi música. Que lo disfruten”.
Además, destacó que los presentes en las Peñas 2016 eran afortunados: “Son el primer público que ve en Argentina un pedacito de la gira One World Tour”, que en pocos días más lo traerá de vuelta por esta parte del mundo.
Una pantalla gigante al fondo del escenario y unas escaleras constituyeron la despojada puesta del show, que se destacó técnicamente por su buen diseño de luces. La banda que acompañó al cantante no sólo lo hizo con los instrumentos sino que sus miembros también se animaron a improvisar unos pasos de baile. Y justamente para bailar, sonó un enganchado explosivo con María, La Bomba y Por arriba, por abajo, con el coro oportuno de “calentitos, bien pegados”, que describía a la platea.
En un momento del concierto, el artista volvió a hablar, en su “parte favorita”, y dividió a la platea de a mitades para una competencia: “Los que ganen quiere decir que se atrevieron a sentir, e inclusive a hacer el ridículo un poco”. De un lado y del otro bailaron. Después, todos al unísono festejaron la seguidilla de éxitos, hacia el final. 
Que el show de Ricky Martin era el más esperado, no caben dudas. Y anoche no cabían ni dudas ni nada más en el Anfiteatro, al límite de su capacidad y con ciertas incomodidades.
Tras casi una hora y media de concierto, Ricky dijo: “Muchas gracias por todo, hasta la próxima”. Pero sabía que no podía irse sin La mordidita, para prolongar el baile y la sensación de felicidad.
En la previa
Antes del show de Ricky Martin, el público no sólo se mostró respetuoso con los artistas que precedieron al portorriqueño sino que además acompañaron con aplausos y coros. “Las fanáticas de Cuerda y Cuero quedaron afuera porque las de Ricky se acabaron las entradas”, bromeó el vocalista de la banda local, que tuvo la difícil tarea de tocar folklore ante la platea. 
También de Villa María, pero actualmente radicado en Buenos Aires, el cantautor Fabricio Rodríguez presentó algunas de sus canciones y desplegó su virtuosismo con la armónica. Con una versión de Amor Clasificado de Rodrigo, el músico logró poner de pie a todos los presentes y poco después dejó el escenario para dar al plato principal de la noche.
Fuente: La Voz del Interior

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