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Lunes 21 de Marzo de 2016

Si tu hijo se comporta mal puedes hacer esto

Con estos tips podés descubrir cómo controlarlo y mejorar su comportamiento.

1. Hay una explicación científica de por qué los niños son malcriados, tiene que ver con la evolución.
 
“En esencia, es frecuente que haya conflicto entre cuánto tiempo y atención quieren invertir los padres en su hijo y cuánto de ese tiempo y atención desea el niño”, le dijo a BuzzFeed News la Dra. Emily Emmott, antropóloga biológica de la Universidad College de Londres. “Desde la perspectiva del niño, quieres todo lo que puedas conseguir, para poder maximizar tu desarrollo.
 
“Sin embargo, los padres tienen otras cosas de las cuales deben ocuparse, por ejemplo, si los padres desean tener más hijos, ellos no pueden dedicarle todo a un solo niño. Además, los padres necesitan ocuparse de sí mismos también, cuidar su cuerpo, contactos sociales y cosas por el estilo”.
 
Y los niños no poseen la habilidad para pedir de buena manera ese tiempo y atención adicional.
 
“Por lo tanto, si quieres algo, frecuentemente la única opción es hacer un escándalo. Y toma un muy largo tiempo para que los niños desarrollen una teoría de la mente, así que desde su perspectiva, todo lo que entienden es que quieren algo pero no lo tienen. Ellos no entienden adecuadamente el contexto social que rodea a la razón por la que no pueden tener algo”.
 
2. Un patrón de sueño habitual es clave para todo.
 
Un estudio de 2013 que usó datos de más de 10.000 niños, sugirió una relación estadísticamente significativa entre patrones de sueño irregulares y problemas de conducta.
 
Yvonne Kelly, profesora de epidemiología y salud pública en la UCL, dice: “No tener una hora fija de acostarse, acompañado por una sensación constante de cambio, induce un estado de cuerpo y mente similar al jet lag, y esto es importante para el desarrollo saludable y el funcionamiento diario”.
 
3. El estímulo es más eficaz que el castigo al enseñar a los niños la diferencia entre lo adecuado y lo inadecuado.
 
A través de los años, muchos padres han dicho “esto es por tu propio bien” cuando infligen un castigo duro. Pero ¿es esto cierto?
 
Rachel Calam, profesora de psicología infantil y familiar en la Universidad de Manchester, dice que establecer la buena conducta busca destacar cuando el niño lo hace bien, más que cuando lo hace mal.
 
“Con frecuencia los padres prestan atención a las cosas que se les dificultan, pero en la raíz del establecimiento de la buena conducta está el que los padres noten cuando sus hijos están haciendo algo que ellos desean que hagan y elogiar y estimular eso”, dice ella.
 
“Puede ser que el niño haya estado recibiendo mucha más atención por la conducta problemática que por la conducta deseable. Así que si los padres cambian las cosas para que sea la conducta deseable la que capte la atención, entonces el niño sabe que tiene asegurada esa atención”.
 
4. Para reforzar el buen comportamiento, debes explicarle al niño por qué ha hecho algo bien.
 
“Así que si una niña guarda un juguete en su lugar”, dice Calam, “en vez de solo decirle, ‘buena niña’ o ‘Bien hecho’, di, ‘gracias por guardar el juguete en su lugar, es muy agradable y útil cuando ordenas las cosas’, o, “¿no te parece que todo se ve bien ahora que has ordenado tus cosas?’”
 
5. Tus hijos reproducen tu comportamiento, incluso cuando los estás regañando.
 
Todo padre se frustra. Pero enseñarles acerca de lo que está bien y lo que está mal no significa gritarles, dice David Spellman, un consultor clínico psicoterapeuta que trabaja con niños en Lancanshire.
 
“Creo que muchas veces subestimamos el todo de voz”, le dice a BuzzFeed News. “Aunque requiere mucha disciplina, debemos ser firmes o claros pero no debemos gritar o dar alaridos. No debemos apuntar con el dedo en la cara de la gente.
 
“Ser amable y firme a la vez es importante, no tiene sentido ser firme y rígido, si es de manera hostil y desagradable, porque los niños no escucharán el mensaje. El contenido de lo que estás diciendo será completamente opacado si lo dices en un tono rabioso y hostil”.
 
6. Es efectivo recompensar a los niños por hacerlo casi bien.
 
Nadie es perfecto, especialmente los niños, cuyos cerebros y habilidades para la toma de decisiones siguen en desarrollo hasta bien avanzada la adolescencia (y hasta después de ella). Además, a los niños puede tomarles un largo tiempo aprender los buenos comportamientos y desaprender los malos. Así que sé paciente, dice Spellman:
 
“Puedes recompensar y elogiar a tus hijos por hacerlo parcialmente bien o por estar en camino de hacerlo bien. No siempre puedes esperar saltos del desarrollo en un solo paso, así que cuando ellos casi lo logren, se acerquen a o al menos parezcan estar tratando, debes alentarlos”.
 
7. Nunca es muy temprano para aprender buena conducta.
 
Cuando se trata de establecer límites y alentar el comportamiento paciente y calmado, nunca es muy pronto para empezar, dice Calam; los bebés pueden comenzar a aprender esto, al igual que los niños pequeños:
 
“Los niños no saben cuáles son las reglas, necesitan averiguarlo, y una de las principales maneras en que lo averiguan es violando alguna.
 
“Con un niño de tres años de edad, puedes decir con bastante facilidad, ‘si sigues haciendo eso, vas a tener que ir a sentarte en aquella silla por un par de minutos hasta que te calmes’. Para cuanto tengas un adolescente que es más alto que tú, es más difícil hacer algo al respecto. Implementar estas cosas desde el principio es importante”.
 
8. No caigas en luchas de poder. Si vas a ceder, hazlo de inmediato.
 
Cuando se trata de pataletas, según Calam, o te mantienes firme o cedes a lo que quieren antes de que comience el berrinche, lo cual deja inefectivo el poder de molestar de tus hijos.
 
“Todos hemos estado en situaciones donde un niño ha fastidiado y fastidiado por algo y el progenitor ha cedido finalmente y le ha dado lo que quiere”, dice ella. “El niño aprende entonces que si hace suficiente escándalo y lo va escalando, eventualmente el padre se va a rendir.
 
“Los padres deben estar muy claros: si vas a ceder, hazlo de inmediato sin que el niño haga un berrinche. Y si vas a apegarte a algo y a decir no, debes apegarte, apegarte y apegarte y no cambiar de opinión a mitad de camino después de que el niño ha hecho una grandísima pataleta”.
 
9. Los niños se desarrollan a ritmos diferentes, la edad no siempre es una guía confiable del comportamiento.
 
“¡Compórtate según tu edad!” es otro cliché desgastado de la crianza, que refleja la creencia de que a medida que los niños crecen, dejan atrás las conductas inapropiadas infantiles.
 
Señala Spellman, sin embargo, debido a que los niños son todos distintos y hay tantos factores que influyen en el desarrollo, buscar conductas “apropiadas a una edad” no siempre funciona.
 
“La edad cronológica no es tan confiable porque los niños varían enormemente; creo que desde el punto de vista del desarrollo, debes pensar en cuál es su edad de desarrollo”, dice él. “En un área de la vida un niño puede haber avanzado mucho más que en otra.
 
“Esto es particularmente difícil con los adolescentes, que pueden parecer como de 11 pasando a 21, pero el minuto siguiente quieren que los arropen y les den sopa de pollo y cosas así”.
 
10. Si usas una pizarra de buena conducta, no te tientes de QUITAR estrellas doradas por violación a alguna regla.
 
Las pizarras en la pared de la cocina que incentivan a los niños a hacer lo que se les dice a cambio de recompensas se han vuelto herramientas de crianza muy populares en el Reino Unido. Pero Calam dice que mucha gente comete el error de quitar estrellas doradas cuando los niños se portan mal:
 
“Las pizarras de buena conducta son muy efectivas. La clave es que son un gráfico de buen comportamiento y el niño recibe una señal que comprende y hay una recompensa asociada con eso. La parte clave que los padres malinterpretan es que quitan cosas de la pizarra. Si los padres se enfadan y quitan una estrella o algo así, eso en realidad no ayuda.
 
“Por eso lo importante es que si se han ganado algo, debe quedarse como un logro”.
 
11. Y tal vez no referirse al “escalón del malcriado”.
 
Calam también dice que sacar a un niño de una situación a consecuencia de violar una regla puede ser muy efectivo. Pero ella subraya que debe hacerse rápidamente, sin escándalo, y, de ser posible, sin lenguaje negativo:
 
“No me gusta el término ‘escalón del malcriado’ porque es ponerle una etiqueta al niño. Lo que quieres es que el niño deje de hacer algo que es problemático, no es etiquetarlo como malcriado o difícil.
 
“Pero tener un lugar a donde ellos pueden ir, sea una silla o una escalera o lo que sea, es una muy buena manera de decirle, ‘ahora has pasado los límites, siéntate allá, en silencio y cuando te hayas aquietado puedes volver”.
 
12. Mantener un diario es una buena manera de darle seguimiento y de comprender qué desencadena el comportamiento retador.
 
Si estás tratando de avanzar en el control de la conducta retadora, podría valer la pena pensar en cómo es el ambiente cuando el niño está mostrando ese comportamiento y cuáles podrían ser los factores desencadenantes. Calam sugiere usar un diario: “Con un diario los padres pueden hacer un seguimiento de los niveles de atención con bastante facilidad, notando cuando su hijo se está comportando muy bien y cuando está haciendo algo que no les gusta
 
“A continuación, piensas, ¿qué estaba haciendo el niño antes y cuál fue la consecuencia? Al buscar esa pequeña secuencia a menudo podemos comprender qué es lo que anda mal”.
 
13. Que no te avergüence buscar ayuda si la necesitas.
 
Si te preocupan conductas que piensas que podrían no ser normales, no hay nada que perder al pedir la opinión de tu médico. No tiene que tratarse de un diagnóstico o de medicación; el médico puede referirte a una variedad de servicios que pueden ayudarte. Además hay cursos para padres y grupos de apoyo.
 
Pero no son solo los profesionales los que te pueden ayudar. Spellman señala que los amigos, la familia, y otros parientes son claves para manejar situaciones difíciles.
 
“Ser padre es muy duro, es muy difícil, eso es perfectamente normal”, dice él. “Si tienes un compañero o miembro de la familia con quien puedas hablar, entonces eso es muy importante. Siempre vas a encontrar gente que dice ‘lo que debes hacer es X’, pero debes hablar con otros padres, particularmente con aquellos que tienen niños de la misma edad, eso podría ayudar”.
 
“Se trata de poner en marcha el trabajo en equipo, mantener la comunicación y no tener miedo de hablar con profesionales si hay algo que necesita ser revisado”.
 
Fuente: buzzfeed

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