País
Domingo 27 de Diciembre de 2015

Se fugaron los hermanos Christian y Martín Lanatta, implicados en el caso de la efedrina

Estaban detenidos en una cárcel bonaerense de General Alvear. Maniataron a tres policias y se llevaron de rehén a un guardiacárcel. Más de 100 policías los están buscando. 

Los hermanos Christian y Martín Lanatta, condenados por participar en el triple crimen de General Rodríguez en 2008, huyeron esta madrugada de la Unidad 30 del Servicio Penitenciario Bonaerense, en la localidad de General Alvear. En la fuga también escapó Víctor Squillaci Bonini, también preso por la causa de la efedrina.
Según informó el portal Alvear Ya, el hecho ocurrió a las 2 y media de la madrugada de hoy cuando los internos maniataron a dos guardias penitenciarios y huyeron en un vehículo del lugar con un efectivo como rehén. El hecho fue confirmado luego por la Policía Bonaerense mediante un comunicado.
"Los internos lograron escapar en la madrugada de hoy vistiendo ropas oscuras utilizadas comúnmente por personal del servicio penitenciario. Amenazaron con un arma de fuego a la guardia; y para huir utilizaron a personal del servicio como rehén y un auto de apoyo que dejaron a las pocas cuadras".
En tanto, la gobernadora de la Provincia, María Eugenia Vidal, dispuso la remoción de toda la cúpula del servicio penitenciario bonaerense, al igual que el jefe de la Unidad Penal del General Alvear, más allá del sumario interno y la denuncia judicial correspondiente. El nuevo Jefe del servicio es Fernando Díaz, subjefe del servicio penitenciario nacional.
Infobae pudo confirmar que los hermanos Lanatta salieron por la puerta principal de la Unidad. A las 2.32 de la madrugada, las cámaras de seguridad de la zona registraron al Fiat Uno de la Unidad Penitenciaria que los tres internos usaron para huir con el rehén a bordo.
Otras cámaras filmaron cuando los condenados a prisión perpetua dejaron libre al rehén y se cambiaron a una camioneta negra que los estaba esperando. A esta última, se la vio pasar a toda velocidad por la ruta nacional 205 que va hacia el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Los internos, luego de supuestamente maniatar a dos guardias penitenciarios en el Sector de Sanidad, robaron un Fiat Uno de un empleado del Servicio Penitenciario bonaerense y redujeron a otro guardia del Puesto 1 de la Unidad 30, una cárcel de máxima seguridad con asiento en General Alvear.
Según los primeros datos, estos exhibieron armas aunque no se descarta que hayan sido réplicas, ya que en el auto que secuestraron y luego abandonaron, se halló un pistola de juguete.
De acuerdo con el comunicado de la Policía Bonaerense, los tres internos son buscados por un centenar de efectivos comunales, DDI Local, Patrulla Rural y Servicio Penitenciario. A los operativos se sumaron Interpol, Fuerzas Federales y efectivos de la Agencia Federal de Inteligencia. Los operativos se hacen en distintos puntos de la ciudad, con foco en Villa Belgrano, lugar donde quedó abandonado el Fiat.
En la causa tomó intervención la UFI. 20 con el Dr. Cristian Citterio, del Juzgado de Garantías de turno del departamento judicial de Azul, a cargo de Federico Barvenera. Por su parte, Citterio ya firmó el pedido de captura internacional.

El intento de fuga frustrado
En diciembre de 2013, los hermanos Lanatta habían intentado escaparse junto a Marcelo Schillaci del penal de Sierra Chica, también para las Fiestas y con supuesta ayuda y complicidad externa. No obstante, la jugada fue frustrada a tiempo por el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
Según informaron en su momento, los presos habían limado y desmontado las rejas del pabellón. Luego, taparon el trabajo con cal para que los guardia cárceles no se dieran de lo que habían planeado. De sus celdas fueron secuestrados tres celulares.
Los voceros indicaron que el SPB detectó en aquella Navidad movimientos extraños en el exterior del penal de Sierra Chica, lo que hizo suponer que los detenidos tenían un grupo de apoyo esperándolos para completar el escape.Los condenados por el triple crimen de la efedrina

El caso
Los hermanos Christian (38) y Martín Lanatta (39), y Marcelo Schillaci (32), fueron condenados en 2012 a prisión perpetua por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Mercedes por los asesinatos de Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35).
Los dos Lanatta, Marcelo Schillaci y su hermano Víctor Schillaci (31) fueron condenados el 20 de diciembre de 2012 tras ser hallados "partícipes primarios" de los delitos de "privación ilegal de la libertad agravada en concurso real con homicidio agravado por ensañamiento, alevosía y por la participación de más de dos personas".
Ese fallo fue confirmado el 29 de noviembre de 2013 por la sala III del Tribunal de Casación bonaerense. En esa oportunidad, los camaristas Ricardo Borinski y Víctor Violini no hicieron lugar a los recursos de los defensores que habían considerado "arbitraria" la valoración de la prueba.
Además, en el mismo fallo, los camaristas le pidieron a la Justicia de Garantías de Mercedes que reitere la orden de captura nacional e internacional del prófugo Ibar Esteban Pérez Corradi, considerado autor intelectual de los crímenes.
Durante el debate se dio por acreditado que el móvil de los homicidios fue que las víctimas querían entrar al negocio del tráfico de efedrina y esto ponía en riesgo el negocio de Martín Lanatta y, principalmente, su socio, Pérez Corradi.
Todo comenzó el 7 de agosto de 2008, cuando Forza, Ferrón y Bina fueron convocados por Martín Lanatta al supermercado Wal Mart de la localidad bonaerense de Sarandí, partido de Avellaneda, para participar de una reunión vinculada con la venta ilegal de efedrina. Desde el supermercado, los tres hombres fueron llevados engañados hasta la casa de Cristian Lanatta, ubicada en el partido bonaerense de Quilmes, donde los redujeron.
Las tres víctimas fueron ejecutadas arrodilladas y por la espalda de varios balazos usando las dos pistolas del propio Forza: una calibre .40 y otra 9 milímetros. Sus cuerpos fueron conservados en freezer hasta que finalmente los arrojaron en un zanjón del partido bonaerense de General Rodríguez, donde fueron encontrados por un lugareño seis días después, el 13 de agosto.
Los cuerpos estaban boca abajo y tenían los pies y las manos atadas con precintos plásticos. Ferrón y Bina recibieron cuatro disparos de arma de fuego en distintas partes del cuerpo. La pericias confirmaron que Forza fue ejecutado de ocho disparos.
El tribunal tomó en cuenta como prueba central el entrecruzamiento de llamados telefónicos que determinaron que los alertas de los equipos de radio Nextel de los acusados coincidían con los lugares donde se fueron produciendo los hechos.
En ese sentido, se estableció que Martín Lanatta se comunicó con Forza hasta muy poco antes de la desaparición de éste y luego los celulares tanto de las víctimas como de imputados se activaron y desactivaron en Quilmes y General Rodríguez. Por ejemplo, las víctimas estuvieron casi una hora en la antena que abarca la zona de Nicolás Videla 321, en la barranca quilmeña, donde se situaba la casa de Cristian Lanatta, entre las 13.02 horas y las 13.54 horas.
En tanto, los dispositivos de algunos de los acusados reaparecieron en la zona de Galicia y Terrada de la Capital Federal, donde fue hallada incendiada la camioneta Gran Vitara de Ferrón. También se valoró a un testigo al que Martín Lanatta le confesó los crímenes y otro que escuchó que los Schillaci se jactaban de haberlos cometido y de haber cobrado 200.000 pesos por ello.


Fuente: Infobae

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