San Juan
Viernes 15 de Septiembre de 2017

El sanjuanino Julián Suraci compartirá su experiencia de vida en Buenos Aires

El joven que hizo un punto de inflexión tras sufrir un accidente en la ruta que lo inmovilizó y por el que necesita de una silla de ruedas para trasladarse, contará su historia "Click" e inspirará a otros para desarrollar la resiliencia.

Esta es una historia como tantas o como pocas, conmueve, emociona y deja un mensaje. "Click" es un punto de inflexión en la vida de Julián Suraci, un joven sanjuanino que sufrió un accidente el 31 de enero de 2008 cuando el Suzuki Vitara en el que viajaba como acompañante volcó a la altura de los baños de Talacasto, en Albardón, San Juan. Por ese entonces, los jóvenes 21 años de Julián soñaban con una carrera contable y un futuro deportivo. En cambio, el destino le jugó una mala pasada y su cuerpo quedó inmovilizado de por vida, aunque no su espíritu de lucha y resiliencia. Desde entonces, y gracias al amor de su familia y amigos, su fortaleza lo engrandeció y hoy comparte su experiencia mediante charlas en las que cuenta que en la vida es necesario hacer "click" para ubicarnos en otro lugar de crecimiento y evolución espiritual.


Con la charla "Click" se presentará el 11 de octubre, en el Club Español de Buenos Aires. Conocé un poco más a Julián:

–¿Qué es "Click"?

—"Click" da a conocer mi historia para que la gente pueda sumarse y sumar; es parar la pelota. Muchas veces, a las cosas que verdaderamente importan las dejamos de lado.

–¿Qué importa ahora?

–La familia, los amigos. Muchas veces privilegiamos el trabajo, el estudio o lo material y dejamos de lado lo esencial, y cuando queremos acordarnos, las perdemos. En el verano de 2008, a mis 21 años, volvía de vacaciones con unos amigos a estudiar una materia y preparar un final clave de mi carrera de contador. Estaba muy enfocado en mi futuro profesional, pero llegando a San Juan, en un camino de montaña en una última curva peligrosa del camino de Talacasta, el conductor del auto en el que viajábamos se abrió un poco para tomar la curva y fue cuando apareció otro vehículo; la camioneta clavó los frenos y, debido a que no había guarda rail, caímos varios metros. A partir de ese momento, mi vida cambió para siempre.

–¿Dónde naciste?

–Nací en Mendoza y fui a vivir a San Juan cuando era muy pequeño. Mi mamá es de San Juan y mi papá nació en Buenos Aires. Somos cuatro hermanos: mi hermana Lucrecia y los mellizos, que tienen 25 años.

–¿Qué ocurrió durante estos nueve años?

–Poco a poco fui aceptando mi condición física. Busqué en mi interior y encontré la fortaleza que necesitaba debido a la felicidad que me producía lograr que, a través de mis charlas, la gente hiciera ese "Click", el empujón que muchos necesitan para saltar un escalón.

A veces son temas diarios: "querés bajar de peso y no decidís hacer dieta". Esta conversación puede ayudar a jóvenes o adultos.

–¿Antes del accidente no habías hecho "Click"?

–No veía con claridad lo que veo ahora. Todo lo que quería era recibirme para instalarme en otro país. Era muy exigente y perfeccionista: nada podía salir nada mal. Hoy soy más consciente. Entendí que por más que nos planteemos un objetivo puede existir algo que lo cambie. Quería a mis amigos y a mi familia, pero no los privilegiaba.

–¿Qué valoras en tu entorno?

–Pienso en mí, aunque me ubico en cómo le afectaría alguna respuesta a una persona querida; sobre todo intento evitar las palabras que hieren. A mis 21 años, mi vida cambió para siempre. La pasión por jugar al fútbol o esquiar desapareció. No quería vivir más porque no podía moverme. Gracias a mi familia, ese deseo desapareció. No tengo la expectativa de volver a caminar, aunque si en algún tiempo sucede, ¡bien! Para lograrlo, entreno en una bicicleta, hice rehabilitación y me mantengo activo.

–¿Cuándo empezaste con las charlas "Click"?

–"Click" empezó en 2013 en las escuelas de San Juan. En 2014 cursé la carrera de "coaching ontológico" para conocerme a mí. Luego viajé a Mendoza y La Rioja, y en octubre estaré en Buenos Aires, en el Club Español.

–¿Qué respuestas has tenido?

–¡Muy buenas! La gente sale motivada y con deseos de emprender proyectos. Lo mejor es cuando recibo mensajes en los que me cuentan que luego de un año, por ejemplo, alguien me dice que pudo hacer un cambio y mantenerlo en el tiempo porque lo que le dije le sirvió.

Estas conversaciones están basadas en el coaching, que siempre hace las preguntas poderosas que logran el conocimiento de la persona, de uno mismo.

–¿Qué descubriste?

–Cuáles eran mis miedos, qué cosas hacía bien, qué otras me costaba emprender. Me ayudó a darme cuenta de cómo soy, y a conocerme en los aspectos negativos.

–¿Cómo sos?

–Como cualquier otra persona.

–¡Contame cómo sos! No conozco a otra persona.

–(risas) Y... a veces soy divertido; otras, feliz; en otras, idiota. Recorro todos los estados de ánimo. Cuando siento tristeza, la permito. Me siento equilibrado.

–¿Por qué es importante llegar a Buenos Aires?

–Mi idea es que "Click" llegue a mucha gente. Es una buena plataforma para que los porteños me conozcan; lo harán el próximo 11 de octubre de 2017 a las 17.00 en el Club Español.

Los medios me han ayudado mucho; entienden cuál es el mensaje y me han acompañado. "Click" es ese cambio buscado. Trato de ser ese nexo para modificar lo que no hacemos, lo que no podemos. Tomamos conciencia cuando perdemos a esa persona que era importante. Yo pasé ese proceso, perdí mis piernas, y de lo que se trata es que esa fuerza y esa resiliencia que tenemos todos sea descubierta.

Quiero mostrarles que hay otra forma de encarar la vida sin encerrarse a llorar. Todos tenemos la oportunidad de decidir. Siempre tendremos dos opciones: esperar en la cama y llorar o, cuando se terminen las lágrimas, salir adelante. Opto por esta segunda propuesta.

(Fuente: Caminos Culturales)

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