San Juan
Domingo 18 de Junio de 2017

Decidió ser padre de una niña que había sido abandonada y luego de muchos años de lucha tuvo dos hijas más

Fernando González, iba a un requerimiento policial porque había una nena que deambulaba por la calle y no dudó por un segundo en iniciar los trámites para adoptarla. Luego de cinco años de tratamiento, lucha y fe logró ser papá nuevamente de dos pequeñas más. Conocé su historia.

Ser padre porque tu corazón así lo dispuso, porque simplemente el hecho de brindar amor y protección a un pequeño es más fuerte que cualquier otra cosa. Así comienza la historia de Fernando González, agente de policía, que hace seis años iba a un requerimiento por pedido del 102 y conoció sin imaginarlo, pero con el alma puesta a servir, a su primera hija, Sara.

Fernando viajaba como chofer e iba en búsqueda de una pequeña abandonada. La niña de tan solo seis años deambulaba de vecino en vecino porque su madre biológica la había dejado y por esa gran razón decidió protegerla. Fue y a habló con su compañera de vida, María José, y decidieron iniciar el camino de construir una familia más amplia.


Fue así que luego de tres días decidieron hacer un pedido judicial para poder adoptar a Sarita que rápidamente había entrado al seno familiar y se había robado las miradas y el cariño de una pareja que solo deseaba brindar amor. Sara rápidamente se adaptó a los Fernández y comenzó lo que sería para ella una nueva vida.


Fernando cuenta que luego comenzaron los problemas para poder concebir y así entraron al mundo de los estudios médicos y la lucha para que María José quede embarazada. Luego de cinco años pudieron concebir a María Victoria, que nació con siete meses y medio y llegó para agrandar a la familia.

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Luego rápidamente decidieron ir en búsqueda del varón, y María José quedó nuevamente embarazada. Pero con esta noticia llegaron algunos problemas que hicieron que el bebé llegara al mundo con apenas seis meses de gestación.


Fernando fue fundamental en este momento. El apoyo y la fuerza que no tenía la mamá lo brindaba la incondicional compañía de un padre que ahora sufría porque su hija apenas pesaba unos gramos.


Fueron días largos, grises, con lágrimas y miles de miedos que invadía a una familia que tenía a su pequeña internada en Neonatología del Sanatorio Argentino. María José cuenta que a Fernando se le acaban las licencias pero siempre estaba al pie del cañón llevándola y haciendo todo tipo de trámites para aliviar el dolor de una madre que sufría.


"Yo no lloraba, mi dolor pasaba por adentro" dijo este agente de policía y con eso resumió su sufrimiento. Luego de dos meses de internación Emilia se pudo ir con sus padres y hoy visitó la redacción de sanjuan8.com.


Fernando cuenta que como padre solo desea que sus hijas sean felices y para eso hace lo imposible para conjugar su tiempo libre y el de sus pequeñas. María José cuenta que el juego favorito de Fernando es relatar y por eso cada vez que está con sus tres hijas les relata todo tipo de anécdotas.


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