Policiales
Lunes 09 de Octubre de 2017

El represor Jorge Olivera pide al Tribunal que lo condenó ser trasladado a Campo de Mayo

Hoy está en el Penal de Chimbas y el planteo lo hizo ante el Tribunal Federal que le dictó la sentencia en 2013. El argumento que da es la cercanía de sus familiares.

Mientras cumple la condena que le impusieron en el primer megajuicio por delitos de lesa humanidad que se hizo en San Juan, fuentes judiciales contaron que el represor Jorge Olivera le pidió al Tribunal Oral Federal que autorice su traslado a una prisión de Buenos Aires. El exjefe de Inteligencia del Regimiento de Infantería de Montaña 22 (hoy se llama Destacamento de Infantería de Montaña) durante la última dictadura militar está alojado desde febrero de este año en el Penal de Chimbas y quiere terminar de purgar la pena en el Servicio Penitenciario de Campo de Mayo, argumentando que así estará más cerca de su familia.

Olivera se toma de la Ley 24.660, que es la que regula la ejecución de las penas de prisión efectiva. Según las fuentes, el represor funda su pedido en el derecho que les cabe a los presos de tener relación directa y asidua con sus familiares. Dice, explicaron en la Justicia Federal, que estando detenido en Buenos Aires sería más fácil porque sus lazos afectivos están allá.

Quienes tienen que decidir si hacen lugar o no son los miembros del Tribunal Oral Federal con asiento en San Juan. Aunque con otra conformación, es el mismo órgano que en 2013 lo condenó a cadena perpetua por haber sido el líder del aparato represivo en San Juan y tener en su haber, entre otros muchos delitos, desapariciones, torturas y la privación ilegítima de la libertad de decenas de personas.

Si el Tribunal le concede lo que solicita, el ex teniente será enviado a Campo de Mayo: allí está la prisión del mismo nombre que hace poco fue habilitada de nuevo para los condenados y acusados de cometer delitos de lesa humanidad. Si la respuesta es negativa, a Olivera no le quedará otra que quedarse en el penal sanjuanino y seguir enfrentando de cerca las causas judiciales que hay en marcha contra él.

Si bien el ex militar fue condenado hace 4 años, apenas lleva meses de cumplimiento efectivo del castigo. Es que unos días después de la sentencia en su contra, concretamente el 25 de julio de 2013, logró fugarse cuando lo llevaron al Hospital Militar para ser atendido de algunas dolencias y se mantuvo oculto de la Justicia hasta principios de este año. Estuvo prófugo más de 3 años y en enero último, la Policía Federal lo detuvo en la casa de su ex mujer (lo encontraron gracias a una serie de escuchas telefónicas) y en los primeros días de febrero fue devuelto a San Juan para quedar tras las rejas hasta la actualidad.

Olivera tiene varios saldos pendientes con la Justicia. A la causa que terminó en su condena y la de seis exmilitares más que actuaron en San Juan en los ´70 (Gustavo De Marchi, Francisco Del Torchio, Osvaldo Martel, Horacio Nieto, Daniel Gómez y Alejandro Lazo), se suma el juicio por delitos de lesa humanidad que se encuentra en pleno desarrollo con él como uno de los imputados y otros procesos que están en etapa de instrucción en el juzgado que dirige Leopoldo Rago Gallo, siempre por hechos cometidos durante el Gobierno de facto de Jorge Rafael Videla y compañía.

En el segundo megajuicio que se está ventilando en la provincia, Olivera es uno de los más acusados que está más complicado. El proceso es muy complejo y largo, ya que apunta a 21 ex miembros del Ejército y de las policías Federal y local por distintas atrocidades que tuvieron como víctimas a más de 200 personas.

¿Quién es Jorge Olivera?
El represor estaba a cargo de la jefatura en el Regimiento de Infantería de Montaña 22 (RIM22), y que dependía del III Cuerpo del Ejército. Bajo control del RIM 22, operaron como centros clandestinos de detención la Penitenciaría de Chimbas y la alcaidía de mujeres de la policía provincial, el edificio de la antigua Legislatura, la Central de Policía de la provincia, «La Marquesita», en las inmediaciones de aquella unidad militar, y el propio RIM 22, donde estuvieron cautivas las víctimas de esta causa.

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