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Jueves 23 de Julio de 2015

Para la matemática la edad ideal para casarse es...

Un nuevo estudio matemático sugiere que la gente debería casarse entre los 28 y 32 años ya que tienen menos probabilidades de divorciarse en los primeros 5 años.

Nick Wolfinger, fue el sociólogo de la Universidad de Utah, que hizo este análisis para que el Instituto generalmente pro-matrimonio de Estudios de la Familia lo publicara. Estudios anteriores demostraban que era mejor esperar muchos años para lograr estabilidad y recién allí casarse, pero este sociólogo está incursionando con su investigación.
 
Wolfinger analizó los datos de 2006-2010 y el 2011-2013 de la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar y encontró una especie de curva de campana al revés. "Las probabilidades de divorcio disminiyen a medida que envejecen en sus años de adolescencia a través de los veinte y treinta años", informa.
 
"A partir de entonces, las posibilidades de divorcio suben de nuevo en sus treinta y tantos años y principios de los cuarenta". Por cada año después de cerca de 32, la posibilidad de divorcio sube un 5%, dice el estudio. ¿Las razones? Las personas a esa edad pueden entender si realmente se llevan bien con alguien o apenas están cegados por las hormonas. Ya tomaron decisiones importantes en la vida y tienen algunas responsabilidades. Y pueden ser autosuficientes financieramente para solventarse.
 
Por otra parte, no son tan viejos y pueden estar abiertos a modificar sus hábitos y estilo de vida como a plantear nuevos desafíos, lo que un matrimonio requiere. Probablemente no tienen ex cónyuges o hijos entre los cuales se dividen su tiempo, sus recursos y lealtad. Wolfinger dice la curva persiste "incluso después de controlar por sexo a los encuestados, la raza, la estructura de la familia de origen, la edad en el momento de la encuesta, la educación, la tradición religiosa, la asistencia religiosa, y la historia sexual, así como el tamaño de la zona metropolitana donde viven".
 
La verdad es que el divorcio es un patrón social difícil de medir. Muchos países se niegan a recoger datos sobre ese tema porque muchas personas están optando por vivir juntas sin casarse, por lo tanto el divorcio es cada vez menos útil como una forma de medir la fractura familiar. Aún así, hay algunas obviedades respaldadas por la investigación: tener dinero y un título universitario reduce sus probabilidades de divorciarse, al igual que comprometerse antes de irse a vivir juntos y esperar a tener hijos hasta después del casamiento.
 
Fuente: diariovelo 

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