Mundo
Viernes 18 de Diciembre de 2015

Papa Francisco dio paso definitivo para canonizar a Madre Teresa

o que allana el camino para que la monja sea declarada santa en 2016.

En el día de ayer, el Papa Francisco dio luz verde para la canonización de la Beata Madre Teresa de Calcuta y es probable que sea canonizada el 4 de septiembre de 2016, durante el Año de la Misericordia, afirmó este jueves el diario de la Conferencia Episcopal Italiana, Avvenire.
En un artículo firmado por Stefania Falasca, el diario italiano indicó que en la tarde de hoy el Santo Padre ratificó el reconocimiento del milagro atribuido a la Madre Teresa y ha dispuesto la promulgación del decreto. Señaló que la fecha de canonización “será publicada en el próximo Consistorio”, aunque “con toda probabilidad” será el “4 de septiembre en el Año de la Misericordia”.
“El 15 de diciembre, el caso de una curación extraordinaria fue puesta bajo la última evaluación del congreso de obispos y cardenales reunidos en Congregación, quienes después de haber escuchado la exposición de un ‘ponente’ han expresado su juicio plenamente positivo para someterlo a la aprobación del Papa”, señaló.
Según Avvenire, el milagro aprobado ocurrió el 9 de diciembre de 2008 en Brasil y la persona beneficiada fue un hombre adulto que padecía de abscesos múltiples en el cerebro y que debía ser operado. Sin embargo, frente a una terapia que no tenía resultados y sin haber sido intervenido quirúrgicamente, se curó de manera completa y duradera.
El pasado 10 de septiembre el consejo de médicos de la Congregación para la Causa de los Santos declaró por unanimidad que la curación es “científicamente inexplicable”.
Asimismo, el voto de los consultores teológicos también fue unánime. Ellos, según la norma, son llamados a explicar y redactar el voto propio sobre la perfecta conexión de causa y efecto entre la invocación unívoca a la Beata Madre Teresa y la curación repentina.
El milagro
En el año 2008 la persona beneficiada con la intercesión de la Madre Teresa –ingeniero de profesión–, tenía 35 años y hacía poco tiempo que se había casado. Sin embargo, en los primeros meses de ese año comenzó su calvario.
A fines de 2008 los médicos le diagnosticaron ochos abscesos en el cerebro. Los cuidados en el hospital no surtían efecto y el cuadro clínico derivó a hidrocefalia. Una operación debía evitar una muerte inminente. El 9 de diciembre, ya en coma, el paciente entró a la sala de operaciones. Sin embargo, a causa de problemas técnicos la intervención fue pospuesta.
De retorno en la sala de operaciones, después de media hora de ausencia, el médico encontró sorprendentemente al paciente sentado, despierto, sin síntomas y perfectamente consciente. El paciente le preguntó: “¿qué cosa hago aquí?”.
“Nunca he visto un caso como este, en otros casos similares en 17 años de profesión todos fallecieron. No puedo dar una explicación científico-médica”, señaló el doctor. Los exámenes confirmaron el restablecimiento del paciente, quien retomó su vida cotidiana con total normalidad.
Según los testimonios fueron elevadas muchas oraciones a la Madre Teresa, sobre todo durante la grave crisis del 9 de diciembre.
La joven esposa, considerando la gravedad de la situación, pidió a sus familiares rezar a la Beata, de la cual es devota. “Díganle a la Madre Teresa que lo cure”, pidió la mujer.
Incluso en aquella media hora de espera de la operación, la esposa se encontraba con un sacerdote y otros familiares en la capilla del hospital rezando a la fundadora de las Misioneras de la Caridad.
El Papa Francisco y la Madre Teresa
Durante su viaje en septiembre de 2014 a Tirana (Albania), el Papa Francisco relató su encuentro con la Beata en el Sínodo de 1994. Recordó que era una religiosa que no se dejaba impresionar.
“Decía siempre aquello que quería decir”, dijo el Papa al sacerdote que hacía de intérprete durante su visita a la tierra natal de la Madre Teresa, como reveló después en la conferencia de prensa en Tirana el Director de la Sala de Prensa del Vaticano.
Recordando las circunstancias del encuentro con “la apóstol de los últimos”, el Papa Francisco dijo que “se había sentado detrás de mí durante los trabajos. Admiré su fuerza, la decisión de sus intervenciones, sin dejarse impresionar por la asamblea de los obispos. Decía lo que quería decir”.

Fuente: Aciprensa

Comentarios