Mundo
Jueves 16 de Julio de 2015

Obama defendió el acuerdo nuclear con Irán y que sirvió para evitar una guerra en Medio Oriente

El mandatario ponderó enérgicamente el entendimiento con el régimen de Teherán frente a las críticas republicanas y de Israel.

El presidente Barack Obama justificó ayer enérgicamente el acuerdo nuclear con Irán, calificando el histórico arreglo como el único posible para evitar una guerra con la nación persa y una carrera armamentista en Medio Oriente. Un día después que Estados Unidos, Irán y otras potencias mundiales anunciaron el acuerdo, Obama afirmó que su país enfrenta "una alternativa fundamental": aceptar o rechazar la oportunidad de resolver pacíficamente la cuestión nuclear iraní. Sus declaraciones en una conferencia de prensa en la Casa Blanca parecieron dirigidas al Congreso, donde legisladores discuten proyectos de ley para tratar de impedir la aplicación del acuerdo. En la conferencia de prensa, Obama dijo que "sin un acuerdo, nos arriesgamos a más guerra en Medio Oriente y a que otros países en la región se sientan obligados a desarrollar sus propias armas nucleares". "O la cuestión nuclear con Irán se resolvía pacíficamente, o se resolvía por medio de la fuerza", agregó el mandatario.
Pero los críticos del acuerdo —entre ellos el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu— se muestran cada vez más irreductibles. En un mensaje al Parlamento el miércoles, Netanyahu insistió en que Israel no está obligado por el acuerdo, sugiriendo que podría tomar una acción militar para frenar el programa nuclear iraní aunque se aplique el pacto. Según el acuerdo anunciado el martes, el programa nuclear iraní se irá reduciendo paulatinamente bajo vigilancia, mientras Estados Unidos y las potencias mundiales tratan de evitar que Irán tenga la capacidad de producir un arma nuclear. A cambio, Irán verá el levantamiento gradual de sanciones económicas.
Alternativas. En una entrevista que publicó ayer el diario The New York Times, Obama justificó el acuerdo alcanzado con Irán y afirmó que el éxito debe medirse en base al objetivo de impedir al menos durante diez años que Teherán fabrique una bomba atómica. "No me juzguen en base a si este acuerdo transforma Irán, acaba con el comportamiento agresivo de Irán hacia algunos de sus vecinos árabes o lleva a una distensión entre sunitas y shiítas. Júzguenme en base a una cosa: ¿sirve este acuerdo para evitar que Irán tenga un arma nuclear en los próximos 10 años y es esto mejor para Estados Unidos, Israel y nuestros aliados árabes que otra alternativa que haya sobre la mesa?", señaló el presidente. "No estamos considerando este acuerdo en base a si puede cambiar el régimen dentro de Irán", subrayó Obama. O "si estamos resolviendo todo problema que tenga su origen en Irán, ni si estamos eliminando todas sus actividades dañinas en el mundo".
Los aliados de Obama concretan una ofensiva para convencer a los escépticos. El vicepresidente Joseph Biden pasó la mañana de ayer en el Capitolio informando a los legisladores demócratas y dijo a la prensa que confiaba en que apoyarán el acuerdo. En Teherán, los iraníes salieron a las calles para celebrar el acuerdo, y aun los intransigentes ofrecieron críticas leves. Para Obama, el histórico pacto nuclear con Irán convalida un arduo y riesgoso proceso político que contribuirá a su legado. El acuerdo para contener el programa nuclear iraní podría impedir a Teherán producir una bomba nuclear o ser objeto de una acción militar durante la presidencia de Obama. Pero sigue siendo una incógnita si logrará detener las ambiciones nucleares iraníes después que deje el cargo.
En juego. La cantidad de tiempo y capital político que Obama invirtió en las conversaciones con Irán suscitaron especulaciones de que tenía demasiado en juego como para retirarse de la mesa de negociaciones, independientemente del resultado final. El mandatario autorizó conversaciones secretas con Irán en 2012, seguidas de casi dos años de negociaciones formales junto con Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y China. Su aproximación a Irán redujo a uno de sus peores niveles la relación con Israel y agudizó tensiones con el Congreso. Las gestiones fueron en sí un referendo sobre la convicción de Obama de que se puede lidiar aun con los peores enemigos de Estados Unidos con la diplomacia y presiones económicas en vez de la fuerza militar.
Ahora que se acordó el convenio, una de las prioridades de Obama será convencer de sus virtudes a los legisladores escépticos y a los líderes mundiales, como también al público estadounidense. Llamó a líderes de Europa y Medio Oriente. Algunos altos funcionarios dicen que Obama es sensible a la impresión de que estaba desesperado por concretar un acuerdo. Mientras restan detalles importantes por ajustar antes del plazo del 30 de junio para un convenio definitivo, dijeron que el presidente instó a su equipo a convencer a todos, tanto de manera pública como privada, de que Estados Unidos estaba preparado para poner fin al diálogo sin un acuerdo.
La Capital

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