Triple Femicidio de Mendoza
Domingo 23 de Octubre de 2016

No quería dejar rastros: El homicida usó un arma blanca y quiso explotar la casa

Daniel Zalazar dejó una vela encendida y el gas abierto. Fue detenido en el Hospital Central cuando fue a atenderse de una herida en la mano. Que dice el primer informe forense.

Nada presagiaba lo que ocurrió este domingo en el barrio Trapiche de Godoy Cruz. Los vecinos no conocían a Daniel Zalazar (30), quien estaba en pareja con Claudia Arias (30) y entre ellos no había denuncias por maltrato ni ningún tipo de violencia.

Sin embargo, Zalazar, oriundo de Santa Cruz, este domingo asesinó a Claudia, a su abuela Vicenta y a su tía Susana, hirió a dos chicos y un tercero se salvó de milagro.

Nada fue un accidente, ni algo repentino, Zalazar tenía todo planeado y estaba decidido a cometer los homicidios e intentar salir impune. Al menos eso se desprende de los primeros datos de la investigación policial.

Zalazar, profesor de taekwondo, usó un arma blanca para asesinar a las tres mujeres, herir a un niño de once años y a una beba de diez meses.

Según el primer informe forense, Lorena Arias presentaba heridas de arma blanca en el cuello y en la cara. En el caso de Marta Ortíz, esta tenía un trauma cráneo facial grave y shock hipovolémica por herida de arma blanca, mientras que Silvia Díaz presentaba una herida en el cuello.

Asimismo, el niño de once años, que se encuentra internado en grave estado fue herido en la cabeza, en el estómago y en el abdomen y tuvo que ser sometido a una cirugía durante horas.

Durante las primeras horas, eran tantas las heridas que presentaba el pequeño de once que se creyó que había sido herido de perdigones, pero esto fue rechazado, aunque desde el hospital destacaron la saña con la que fue atacado.

En el medio de tanto salvajismo, Zalazar no contó con dos cosas. La primera, que él mismo resultara herido. La segunda, que un niño de nueve años se escapara y se escondiera en el baúl de un auto, de donde llamó para avisar lo que estaba ocurriendo en la vivienda del barrio Trapiche y dar a conocer quién era el responsable.

El homicida lo buscó. La Policía habla de un reguero de sangre que demuestra que Zalazar recorrió la vivienda para encontrarlo y no lo logró, pero tenía otro plan.

Antes de irse en su Ford Escort gris, Zalazar abrió la llave del gas y dejó una vela encendida con el fin de que haya una explosión que incendiara la casa. Cuando llegó la Policía, el hecho aún no se consumaba, aunque obligó a evacuar a las autoridades y retrasar un poco las pericias.

Mientras tanto, Zalazar llegaba al hospital Central a curarse una mano. Aseguró que lo habían asaltado, pero los médicos no terminaron de creer en su versión y avisaron a las autoridades policiales que ya contaban con una fotografía del sospechoso. A los pocos minutos era detenido y trasladado.

La masacre que realizó dejó tres mujeres muertas, un niño que pelea por su vida y una beba internada por varios cortes en el cuello. Un barrio sorprendido e indignado y una familia destruida. En tanto, la Policía busca el auto y el arma que el homicida utilizó para cometer el triple femicidio.

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