Ovación
Domingo 10 de Enero de 2016

Murió la primera piloto de la Fórmula Uno

María Teresa de Filippis tenía 89 años y seguía ligada al automovilismo. Debutó en Spa Francorchamps en 1958 con una Maserati privada. Su mejor resultado fue en su debut.

La italiana Maria Teresa de Filippis, quien fue la primera mujer en pilotar un monoplaza de Fórmula Uno, falleció a la edad de 89 años, cerca de Bérgamo, anunció ayer el Grand Prix Drivers Club. Nacida el 11 de noviembre de 1926, De Filippis era todavía presidenta honoraria de ese club que nuclea a ex pilotos de la fórmula reina del automovilismo 1 fundado en 1962 por el francés Louis Chiron y el argentino Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón del mundo.

El mejor resultado de De Filippis se produjo precisamente en su debut en Spa Francorchamps, en 1958, cuando ella tenía 32 años, donde terminó en la décima y última posición. Sus otras dos presencias, en Monza y Oporto, se saldaron con abandonos por problemas mecánicos. En 1959, De Filippis también participó en la previa del Gran Premio de Mónaco, aunque finalmente no pudo clasificarse para la carrera.

Más de una década después, su compatriota Lella Lombardi tomó el relevo de la pionera y participó en 12 carreras en 1975 y 1976, cuando rubricó su mejor resultado en el Parque de Montjuic, con un sexto puesto.

La napolitana, nacida en 1926, se acercó al automovilismo tras una apuesta con sus hermanos sobre cuanto rápido hubiera podido conducir, que terminó con un triunfo en su estreno con un Fiat 500.

"Me encantó la velocidad ya desde pequeña. Pero mi verdadera pasión eran los caballos. Mi hermano Antonio vez se topó con un coche. El y mi otro hermano José comenzaron entonces a apostar por mi habilidad al volante y comencé a correr, a pesar del sufrimiento de mi madre, Narcisa".

Hace unos años, en una entrevista en The Observer, la piloto recordó los prejuicios y las dificultades a las que debió hacer frente, sobre todo en Francia. "Un director de carrera me dijo que el único casco que una mujer debería usar es el que te ponen en la peluquería. Sin embargo, no creo que me enfrentara a demasiados prejuicios, más allá de la sorpresa que causaban mis éxitos", relató al diario británico.

Su adiós al Mundial se precipitó tras la muerte en 1959 de Jean Behra, dueño de su equipo, en un dramático accidente en el circuito de Avus, próximo a Berlín. "Hubo una sucesión de muertes, murieron muchos amigos, Luigi Musso, Peter Collins, Alfonso de Portago, Mike Hawthorn. Y entonces Behra murió en Berlín. Eso, para mí, fue lo más trágico porque estaba en una carrera que debería haber estado tomando parte. No fui más a los circuitos. Después me casé, nació mi hija y la vida familiar se hizo más importante", recordó en 2006.

Tras su maternidad, De Filippis regresó al mundo del motor en 1979, cuando empezó a trabajar en el Club Internacional de Antiguos Pilotos. En 1997 fue elegida vicepresidenta y en la actualidad seguía vinculada a este club como presidenta de honor.

Estuvo en la misma parrilla que Juan Manuel Fangio, Stirling Moss, Peter Collins o Phill Hill. De Filippis se midió a ellos en unos monoplazas en los que el cinturón de seguridad o el casco integral eran todavía ciencia ficción, a pesar de que alcanzaban velocidades cercanas a los 270 kilómetros por hora. "No llego a entender por qué las mujeres no llegan ahora a la F1. Los coches son mucho más fáciles de conducir que en mi época", afirmaba a la española Marca en septiembre de 2010, en el circuito de Monza, en el primer GP de Italia de Fernando Alonso con Ferrari.

"Tienen todo tipo de apoyo, quizá es miedo o falta de velocidad. Yo creo que les falta corazón", comentaba muy crítica sobre la ausencia de mujeres en la actual parrilla de F1.

También afirmaba que nunca sufrió el machismo por parte de sus compañeros. "Nunca. Era un deporte muy masculino, pero todo lo contrario, me daban consejos, me ayudaban y era una más. También para dejarme el tobillo haciendo el punta tacón con los pedales o moviendo el gran volante que era duro como el hierro", recordaba.

En 1959 abandonó las pistas. A finales de ese año conoció a su marido, quien se había trasladado desde Austria a Bergamo por su trabajo. Se casaron y tuvieron una hija, Carola, quien le dio dos nietas, Francesca y Claudia.

El funeral tendrá lugar el lunes 11 de enero a las 15.30 horas, en la iglesia parroquial de Gavarno Scanzorosciate.

Su leyenda quedará viva como la primera mujer que participó en la Mille Miglia, la Targa Florio o el Gran Premio de Mónaco, donde estuvo en dos ocasiones. En Spa, en 1958, fue el décimo piloto en acabar la prueba, a dos vueltas del vencedor Mike Hawthorn (Ferrari), que a la postre sería campeón del mundo.

Lella Lombardi sigue siendo la única mujer que ha conseguido puntuar en la F1, con el 0,5 que obtuvo en el GP de España de 1975.

Fuente: Diario La Capital (Rosario) 

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