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Martes 10 de Mayo de 2016

Hay 3 remedios para superar la verg√ľenza

La vergüenza nos hace agachar la cabeza, evitar la mirada y sentir calor irradiándose desde las mejillas hasta las orejas. La vergüenza es uno de los principales saboteadores personales, responsable de que no llevemos a cabo muchos “y si…” con los que fantaseamos.

Pero… ¿de dónde viene y (sobre todo) a dónde va la vergüenza?
 
Nacemos y nos lleva un tiempo entender que no estamos solos en nuestra existencia. Hay personas que lo recuerdan y otros que no, pero es muy normal que durante el primer tiempo de vida tengamos la sensación de que el mundo gira a nuestro alrededor y que la única realidad verdadera es nuestra presencia.
 
Esa sensación se va difuminando a medida que desarrollamos, entre los 18 meses y 3 años de vida, lo que en psicología llamamos la intersubjetividad o teoría de la mente.
 
La capacidad para entender que el resto de las personas son también seres pensantes como nosotros. Con deseos, intenciones, expectativas y vidas paralelas que ruedan al mismo tiempo que la nuestra. En ese proceso además entendemos que el resto de personas nos representan y evalúan en su mente (con la presión que eso supone).
 
¿Cómo remediar la vergüenza?
 
1. Prémiate por tu comportamiento
 
Si eres muy vergonzoso una de las ideas más importantes a integrar es la siguiente:
 
Para ajustarse al medio es mucho más limitante una autoestima herida que un comportamiento inapropiado. Es decir, a nivel psicológico es peor no comportarse que mal comportarse. Si tu intención es adaptarte al medio tendrás más éxito actuando y equivocándote que si no actúas nunca por miedo. Por una mera cuestión de aprendizaje. Pero para aprender bien lo primero es entrenar, lo que me encanta llamar, atención sobre el acierto.
 
Las personas que padecen de baja autoestima, timidez y vergüenza tienen desarrollada una atención selectiva hacia el GAP o diferencia entre lo que creen que se esperan de ellos y lo que son en realidad.
 
Por eso, es importante que más allá del no tenía que haber hecho…, etc., cuando evalúes tu comportamiento sobre una situación procures premiarte internamente por aquello que sí realizaste de forma adecuada. Desarrollar la atención hacia el acierto es clave para el incremento de la autoestima en personas muy exigentes consigo mismas.
 
2. Diviértete con el error
 
Como ves, no se trata de olvidarse del mundo, si no de aprender. Quien cree en la psicología y el coaching nunca desperdicia una buena oportunidad de mejora aunque si tiene presente no tomársela demasiado a pecho.
 
Trabaja esto como un juego. Las conclusiones que extraes debes explorarlas y ponerlas a juicio en otras situaciones, sin presiones y con la intención única de aprender probando.
 
3. Entrena la Inteligencia emocional
 
Los últimos estudios sobre la capacidad limitante de la vergüenza defienden que un ejercicio importante para trabajarla consiste en la educación de la inteligencia emocional.
 
La inteligencia emocional aporta a la persona la capacidad no sólo de identificar sus propias emociones y las del resto, sino que también invita a entenderlas, aceptarlas y ponerlas en común de forma asertiva. Buscar siempre un punto de encuentro realista con los demás y en la situación presente.
 
Así, el entrenamiento en la inteligencia emocional nos ayuda a gestionar racionalmente nuestras emociones en situaciones nuevas o difíciles. Esto junto con una actitud de exploración hacia el error y la atención sobre el acierto supone una formula práctica para evitar el mal rato de esperar constantemente a que nuestra cara vuelva a su color.
Fuente: Andes Coaching

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