Mundo

Descubrí cómo hacer que tus hijos sean obedientes desde pequeños

Hay determinadas situaciones en las que conseguir que los hijos nos escuchen y obedezcan puede llegar a ser una verdadera proeza. Es  fundamental para su bienestar y para la autoridad de los padres que ellos aprendan.

  • En una época en la que la educación está cambiando, en la que el azote está cada vez peor visto y en la que se tiende a convertir al niño en el rey de la casa, Anne Bacus, psicóloga y psicoterapeuta, nos da 10 claves para hacer que nuestra prole nos obedezca y nos respete sin gritos ni azotes. J. Xavier Más información: Kamasutra: 15 cómodas posturas sexuales para la mujer embarazada Los nombres de los niños de la realeza europea ¿Vives sólo para tus hijos? ¡Haz el test! menos Cada padre es único, de la misma manera que lo es cada niño. En la educación que damos a nuestros hijos pueden influir muchas cosas: la educación que hemos recibido (ya queramos imitarla o rechazarla por completo); la cultura; la sociedad; la educación que ha tenido el cónyuge; y el propio niño. Porque está claro que el niño y su carácter son elementos que también van a influir en la educación que éste vaya a recibir.

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x9x.jpg_1626332394.jpg

    Fuente:

    1 de 10
  • Aí­slale Situación: tu hijo monta una escena en el salón. Imposible hablar con él o hacerle entrar en razón. Es todo gritos y llantos. El niño busca llamar la atención de los padres. Para él, lo más importante es ser el centro de atención, sin importar si la reacción de sus padres es buena o mala. Cuando esté fuera de control, lo fundamental es evitar que la situación empeore, o de lo contrario los padres podrán sentirse sobrepasados y furiosos. Aislarle es un buen método para ayudarle a recuperar la calma y para que vos recuperes el juicio. Mandarlo a su habitación (o acompañarlo) es una buena opción. La opinión de la psicóloga: “esta técnica del alejamiento funciona bien con los más pequeños porque buscan, ante todo, llamar la atención. No tiene por qué durar mucho tiempo. Aconsejamos un minuto por año de edad.El niño no debe estar acostumbrado a estar solo en su habitación sino no verá la diferencia.”

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x1x.jpg_1398818830.jpg

    Fuente:

    2 de 10
  • No busques la paz y la tranquilidad a toda costa. Situación: volvés a casa del trabajo, tenés mil cosas que hacer antes de la cena y tu hijo/hija te pide un caramelo. Después de haberle dicho mil veces que no, acabás cediendo para que te deje tranquila. La opinión de la psicóloga: “si decís que no una vez, tendrás que mantenerte firme. ¿Que el niño tiene un berrinche? No le prestes atención, pero advertile de que si sigue así lo mandarás castigado a su habitación y tampoco tendrá caramelo después de cenar.”

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x4x.jpg_1398818830.jpg

    Fuente:

    3 de 10
  • Nunca dejés de animarle El aprendizaje de la obediencia no solo tiene lugar cuando hay un berrinche. Un niño a gusto consigo mismo, feliz, orgulloso de lo que es tendrá menos pataletas para hacerse escuchar. También necesita comentarios positivos para crecer y realizarse. La opinión de la psicóloga: “son los elogios y no las críticas ni los castigos los que incitan al niño a mejorar. Los elogios le motivan a portarse bien pues aumentan la confianza en sí mismo.”

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x9x.jpg_1398818830.jpg

    Fuente:

    4 de 10
  • No entrés en la discusión. Situación: le pedís a tu hija adolescente que recoja su habitación y la situación se pone complicada. Hace temblar las paredes con sus gritos y te culpa de todos los males del mundo. Retirate, cerrá la puerta y dejala que se calme sola en su habitación. Tu presencia no haría más que alimentar su enfado La opinión de la psicóloga: “cuando la decisión no es negociable, es mejor no buscar la discusión y el intentar razonar a toda costa. Puede que esta vez no te salgas con la tuya pero la discusión habrá sido menos violenta. Porque la discusión no es tan grave en sí misma, lo que importa es reducir su número, duración e intensidad.

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x6x.jpg_1398818830.jpg

    Fuente:

    5 de 10
  • Decí que sí­, pero limitá sus opciones Situación: tu niño se muere de ganas por ver una película que ponen esta noche. El problema es que todavía no ha recogido su habitación… Para evitar el enfrentamiento, empezá por decirle que sí. Y dale a escoger entre recoger su habitación antes de que empiece la película o, si se niega a poner un poco de orden, lo que harás será grabarla y tendrá que verla el fin de semana siguiente. Así entenderá que aceptas cumplirle el gusto, pero que la satisfacción debe ser mutua. La opinión de la psicóloga: “decir que sí a un niño implica introducirlo en la dinámica de la vida e intervenir activamente en su autonomía. Tener la posibilidad de escoger le permite afirmarse, aprender a tomar la decisión correcta por sí solo.”

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x8x.jpg_1398818830.jpg

    Fuente:

    6 de 10
  • No tengas miedo a ser autoritario/a Situación: sábado noche. Las 22:30 y aunque ya es tarde para que tu hijo siga despierto, te pregunta si se puede quedar un poco más. Te suplica y vos te sentís, incapaz de imponer tu autoridad. Pero las normas, las prohibiciones y los límites son importantes para su desarrollo. Si un día decidiste establecer ciertas reglas fue por su bien. Tenelo presente en aquellos días en los que te sientas vulnerable. La opinión de la psicóloga: “hay que ser fuerte para decir que no a un niño, cuando decir que sí haría todo mucho más fácil y, sobre todo, a él le haría mucho más feliz. Pero la constancia y la coherencia son la base de la educación. Los padres establecen las normas y los niños protestan. No esperes que te den las gracias. Puede que suceda algún día… ¡cuando sean mayores!”

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x5x.jpg_1398818830.jpg

    Fuente:

    7 de 10
  • Mantené la calma y controlá tus emociones Situación: estás en el supermercado y tu hijo/hija grita y llora porque quiere una bolsa de caramelos. Cansado, perdés la paciencia y también te ponés a gritarle. La opinión de la psicóloga: Ante una rabieta, el adulto tiene que mantener la calma. Podés decirle lo enfadado que estás pero no tenés que demostrarlo, de lo contrario cederá el poder al niño que se habrá salido con la suya sacando al padre o a la madre de sus casillas.” Mantenerse alejados un momento, ayudará a que uno y el otro recuperen la calma.

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x3x.jpg_1398818830.jpg

    Fuente:

    8 de 10
  • En una época en la que la educación está cambiando, en la que el azote está cada vez peor visto y en la que se tiende a convertir al niño en el rey de la casa, Anne Bacus, psicóloga y psicoterapeuta, nos da 10 claves para hacer que nuestra prole nos obedezca y nos respete sin gritos ni azotes. J. Xavier Más información: Kamasutra: 15 cómodas posturas sexuales para la mujer embarazada Los nombres de los niños de la realeza europea ¿Vives sólo para tus hijos? ¡Haz el test! menos Cada padre es único, de la misma manera que lo es cada niño. En la educación que damos a nuestros hijos pueden influir muchas cosas: la educación que hemos recibido (ya queramos imitarla o rechazarla por completo); la cultura; la sociedad; la educación que ha tenido el cónyuge; y el propio niño. Porque está claro que el niño y su carácter son elementos que también van a influir en la educación que éste vaya a recibir. Por ello, Anne Bacus nos propone una serie de consejos prácticos que cada uno podrá adaptar en función de la situación, del niño, de su propia cultura familiar, etc. menos Mantené la calma y controlá tus emociones Situación: estás en el supermercado y tu hijo/hija grita y llora porque quiere una bolsa de caramelos. Cansado, perdés la paciencia y también te ponés a darle voces a tu pequeño diablo. Los niños son el espejo de sus padres. Van a imitar lo que vean hacer a sus modelos. Si ante uno de sus berrinches, perdés la calma, te ponés a gritar y a amenazarle, o hasta le das un azote, tu hijo/hija repetirá lo que le acabas de enseñar. La opinión de la psicóloga: “¿cómo hacer que tu hijo aprenda a controlarse si vos misma/o te dejás llevar por tus emociones? Ante una rabieta, el adulto tiene que mantener la calma. Podés decirle lo enfadado que estás pero no tenés que demostrarlo, de lo contrario cederá el poder al niño que se habrá salido con la suya sacando al padre o a la madre de sus casillas.” Mantenerse alejados un momento, ayudará a que uno y el otro recuperen la calma. menos No busques la paz y la tranquilidad a toda costa Situación: volvés a casa del trabajo, tenés mil cosas que hacer antes de la cena y tu hijo/hija te pide un caramelo. Después de haberle dicho mil veces que no, acabás cediendo para que te deje tranquila. El niño interiorizará que tus “noes” no tienen valor y que a base de incordiar se consigue lo que se quiere. La opinión de la psicóloga: “si decís que no una vez, tendrás que mantenerte firme. ¿Que el niño tiene un berrinche? No le prestes atención, pero advertile de que si sigue así lo mandarás castigado a su habitación y tampoco tendrá caramelo después de cenar.” menos No tengas miedo a ser autoritario/a Situación: sábado noche. Las 22:30 y aunque ya es tarde para que tu hijo siga despierto, te pregunta si se puede quedar un poco más. Te suplica con ojitos de cordero degollado y vos te sentís culpable, incapaz de imponer tu autoridad. Decirle que no o negarle algo que le encanta no siempre es fácil. Pero las normas, las prohibiciones y los límites son importantes para su desarrollo. Si un día decidiste establecer ciertas reglas fue por su bien. Tenelo presente en aquellos días en los que te sientas vulnerable. La opinión de la psicóloga: “hay que ser fuerte para decir que no a un niño, cuando decir que sí haría todo mucho más fácil y, sobre todo, a él le haría mucho más feliz. Pero la constancia y la coherencia son la base de la educación. Los padres establecen las normas y los niños protestan. No esperes que te den las gracias. Puede que suceda algún día… ¡cuando sean mayores!” menos No entrés en la discusión Situación: le pedís a tu hija adolescente que recoja su habitación y la situación se pone complicada. Hace temblar las paredes con sus gritos y te culpa de todos los males del mundo. Retirate, cerrá la puerta y dejala que se calme sola en su habitación. Tu presencia no haría más que alimentar su enfado y no olvides que para discutir hacen falta dos. Si vos estás fuera de su campo de visión, su irritación irá desapareciendo. La opinión de la psicóloga: “cuando la decisión no es negociable, es mejor no buscar la discusión y el intentar razonar a toda costa. Puede que esta vez no te salgas con la tuya pero la discusión habrá sido menos violenta. Porque la discusión no es tan grave en sí misma, lo que importa es reducir su número, duración e intensidad.” menos Prometé solo aquello que podés cumplir Situación: vas a visitar a tus padres, tu hijo/hija no quiere ir contigo y empieza a montarte una escenita. Le amenazas con “si no venís, no vamos al parque de atracciones el próximo fin de semana.” Lo que pasa es que ya has comprado las entradas, te han salido muy caras y pase lo que pase no vas a cambiar los planes. Tu granujilla es consciente de ello, y utilizar amenazas que sabe que son improbables mina tu autoridad. La opinión de la psicóloga: “del mismo modo que es importante mantener un “No”, tampoco se deben prometer cosas que no van a suceder. Las amenazas solo funcionan si se utilizan con moderación y si el ultimátum se va a aplicar si no se respeta la consigna.”

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x7x.jpg_1398818830.jpg

    Fuente:

    9 de 10
  • ¡1, 2, 3! Situación: ya es tarde y aunque mañana tiene colegio, tu hijo no quiere acostarse. ¿A pesar de tus amenazas se sigue negando? ¡Ha llegado el momento de contar hasta 3! Es un método viejo como el mundo que funciona si se utiliza con criterio. Explicaselo la primera que vez que lo utilices. Decile que si deja que cuentes hasta tres, el castigo será peor que lo que le has pedido que haga. La opinión de la psicóloga: “la idea: ¡menos palabras y más eficacia! ¿A la de 3, el niño se sigue negando a obedecer? Es el momento de un castigo corto y justo. No tengas remordimientos, tenés que mostrar autoridad.”

    /export/sites/diariosanjuan8/imagenes/2013/01/11/bebes_desobedientes_x10x.jpg_1398818830.jpg

    Fuente:

    10 de 10

¿Tenés pensado viajar durante este fin de semana largo?



sanjuan8.com