San Juan
Jueves 02 de Abril de 2015

Monseñor Delgado pidió que las vidas que se perdieron en Malvinas sirvan para mirar la patria de otro modo

El Arzobispo de San Juan expresó unas palabras en conmemoración a la Guerra de Malvinas y a la visita del Papa Juan Pablo II. Y pidió por el alma de los caídos en combate, de ambas partes.

El Arzobispo de San Juan expresó unas palabras en conmemoración a la Guerra de Malvinas y a la visita del Papa Juan Pablo II.

Entre algunas palabras Monseñor Delgado expresó:

“Hace 33 años, un día como hoy, una noticia conmocionó las fibras más hondas de los argentinos. Aparentemente, Argentina había recuperado las Islas Malvinas. Aunque se trataba de un gobierno ilegítimo, ¿quién podía dudar en nuestro país que las Malvinas formaban parte indivisa del territorio argentino?

Un patriotismo sincero, nada político, expresó su adhesión y alegría, confiando que un mínimo de sentido común gubernamental encontraría soluciones pacíficas graduales hacia el pleno reconocimiento de la soberanía, con el menor derramamiento de sangre.”

“No sé si éste será el mejor día para honrar a quienes combatieron o dejaron sus vidas en Malvinas y el Atlántico Sur, a quienes confiaron en la seriedad de las decisiones gubernamentales, a quienes se despojaron de recuerdos de familia, valiosos o sencillos, como lo hicieron en otros tiempos las patricias sanjuaninas y mendocinas, que apoyaron con lo que tenían a la epopeya libertadora del gran San Martín.

Pero ese año 1982 hubo otro acontecimiento que conmovió aún más al país. El gran Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo II, que unas semanas antes había estado de visita pastoral en Inglaterra, decidió de improviso hacer un viaje relámpago al país. Vino como padre y pastor a compartir nuestra desazón por el desenlace que ya se vislumbraba. Vino a consolarnos y a decirnos que la guerra y los enfrentamientos no pueden aportar soluciones duraderas a los problemas de los hombres. Sólo el amor y la paz pueden edificar la dignidad de los pueblos y ayudar a resolver los problemas de las naciones y de la familia humana. Este gran hombre y gran amigo de Argentina entregó su alma a Dios hace 10 años, precisamente un 2 de abril, mientras recordábamos a nuestros combatientes y caídos en Malvinas.”

“En este Jueves Santo, en que recordamos el gran mandamiento del amor que Jesús nos dejó antes de su muerte y resurrección, y con la intercesión del querido San Juan Pablo II, pedimos a nuestro Padre Dios por los caídos y por los combatientes –de ambos lados– en Malvinas y en al Atlántico Sur. Todos ellos son hijos de Dios, y la valentía y el patriotismo no achican el corazón.

Pedimos a Dios que esas vidas y esos sufrimientos no sean estériles, que nos ayuden a mirar de otro modo a nuestra Patria y a nuestros hermanos. Que su recuerdo pueda generar en nosotros una nueva conducta ciudadana en los dirigentes y en todo el pueblo argentino, del cual formamos parte.”

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