Mundo
Lunes 10 de Enero de 2011

Mirá las fotos de la gente que viajó en subte en ropa interior

Ni los cero grados a la sombra, ni los vientos racheados de 70 kilómetros por hora, han podido disuadir a un puñado de intrépidos neoyorquinos que se han sumado alegremente y sin complejos a la décima edición del Día Sin Pantalones en el Metro.

Dicen los organizadores que este año han llegado a los 3.500 participantes en paños menores, secundados por tantos otros en 50 ciudades, como Madrid o Barcelona. La policía de Nueva York no ha querido entrar en la guerra de cifras y se ha conformado con vigilar de cerca el río incesante de calzoncillos, bragas, pantis, ligueros y demás demostraciones de intensa vida interior.

A los periodistas se nos pidió que dejáramos de ejercer por un solo día de “mirones” y nos sumáramos a la colorista orgía bajo tierra. Pero lo cierto es que hacía frío, demasiado frío, como para quedarse en gayumbos en los decrépitos andenes.

Nos apuntamos, eso sí, a una pequeña avanzadilla de “agentes secretos”, reunidos en Foley Square entre los vestigios de la reciente nevada. Nos sumergimos con ellos en el “subway” y fuimos testigos del “striptease” colectivo que sacó del sopor dominical a los anodinos pasajeros del metro.

Claire Jackson, estudiante de Marketing y vecina del Bronx, mostró con orgullo sus poderosos muslos morenos y sus bragas ajustadísimas de color verde chillón. Alguien le preguntó que por qué lo hacía y ella respondió entre risas: “¿Por qué no?”. Era su tercer Día Sin Pantalones, y esta vez se trajo a tres amigas que tardaron algo más en entrar en calor.

El metro paró en Union Square, y allí empezaron a salir como ratas los “exhibicionistas” en gabardina como Jason Perry, con unos calzoncillos rojos que llevaban escrito a la altura de los glúteos: “Fotografíame”.

“Si os preguntan, decid que os molestan los pantalones o que se os han olvidado en casa”, fueron las instrucciones que recibieron los “agentes secetos” antes de entregarse durante tres horas a su provocadora misión. “Sed amables y divertiros todo lo que podáis. Dejaros hacer fotos, porque de eso se trata.. Y no os preocupéis por la policía, están habituados a ver de todo en Nueva York”.

Agitando el “striptease” subterráneo estuvo, como desde hace diez años, el grupo Improv Everywhere, precursor del teatro callejero y de los “flash mobs”. O sea, la reunión repentina de gente en un lugar público y con un objetivo inusual, destinado a dar la nota o a llamar la atención.

“Lo nuestro es una manera organizada de divertirnos”, asegura el fundador del grupo y coautor de “Provocando una escena”, Charlie Todd. “Nuestras “misiones” no tienen otra finalidad: queremos provocar la risa o la sorpresa, que la gente abra los ojos y despierte al mundo que tiene alrededor”.

“Only in New York!” (“!Sólo en Nueva York!”), proclamó una pareja de turistas italianos ante el improvisado desfile a lo Victoria’s Secret en los bajos de Times Square. Al filo de las seis de la tarde se acabó el espectáculo, y una policía entrada en carnes fue apremiando a los actores espontáneos para que pusieran fin a la bajada de pantalones: “A vestirse ya, que se acabó la broma y más de uno va a tomar frío”.

El metro neyorquino volvió a ser un lugar púdico, pesaroso y prosaico.

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