Policiales
Domingo 20 de Marzo de 2016

Lo mataron de ocho tiros y testigos dicen que se equivocaron de blanco

Ocurrió el viernes a la noche en un humilde sector del barrio Puente Gallego, en Rosario. A Marcelo Alejandro Ojeda lo acribillaron desde una moto por motivos aún no esclarecidos.

Una ráfaga de balazos resonó el viernes a la noche en un humilde sector del barrio Puente Gallego, en el extremo sudoeste de la ciudad. Las estampidas sobresaltaron a un vecino que salió a la calle para ver lo ocurrido y enseguida distinguió el cuerpo sin vida de un hombre tirado sobre el pavimento. Pero no fue lo único que observó. El ocasional testigo también pudo ver cómo dos motociclistas escapaban a gran velocidad de la escena del hecho.

Hasta anoche, los investigadores policiales y judiciales no habían determinado en forma fehaciente la motivación del crimen, aunque en forma preliminar presumen que podría tratarse de un acto de venganza a raíz de cómo se desató el ataque. Pero algunos vecinos consultados por LaCapital brindaron un dato inquietante. Señalaron que los agresores confundieron a la víctima con otro hombre, al que no identificaron, y que sería el verdadero destinatario de los balazos.

Silencio y balas. Sin embargo, una fuente de la Fiscalía de Homicidios indicó que no manejaban esa versión debido a que "los familiares del hombre asesinado prefirieron no brindar explicaciones acerca del episodio". Lo concreto es que, cerca de las 20 del viernes, Marcelo Alejandro Ojeda recibió ocho balazos en Piamonte al 2600, a unos 150 metros al oeste del cruce con Ovidio Lagos. El ataque se registró a escasos metros de la capilla San Cayetano y de una improvisada canchita de fútbol rodeada de juegos infantiles y un descampado.

A raíz de los tiros, Ojeda se derrumbó agonizante en la calle mientras los atacantes aceleraban el paso de una moto tipo tornado de color oscuro y se esfumaban por Piamonte, una calle angosta y pavimentada bordeada por zanjas a cielo abierto. Un rato después, algunos familiares subieron a Ojeda a un auto y lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña, pero su vida se apagó en el camino.

En el centro asistencial los médicos comprobaron que los proyectiles habían atravesado casi todo el cuerpo de la víctima. Los balazos impactaron en el muslo izquierdo, el brazo y el antebrazo de Ojeda. Los impactos también dieron en el pecho y el tórax del hombre. Otro proyectil le dio de lleno en un testículo. Una muestra inequívoca de la ferocidad con que actuaron los agresores es la herida que le provocaron a la víctima en el abdomen con un cuchillo.

Sin testigos. El vocero judicial indicó que no hay testigos que hayan presenciado el momento en que Ojeda fue asesinado. "Se está relevando si en la zona hay videocámaras y se están evaluando algunos testimonios", se señaló desde la Fiscalía de Homicidios. A su vez, una fuente policial indicó que los dos motociclistas que perpetraron el trágico episodio fueron vistos por la barriada a la tarde, en las horas previas al crimen.

El portavoz policial indicó que Ojeda vivía en una casa situada en Mar Chiquita al 2800, a unos doscientos metros de donde fue asesinado. Ayer al mediodía, los vecinos consultados por este diario dijeron que no conocían cómo se había desatado el cruento hecho. "Solamente escuchamos varios tiros", dijo un hombre cincuentón. El vecino también comentó que en el barrio se dice que la víctima "no era destinatario de los balazos", que "se equivocaron de blanco".

El crimen es investigado por el fiscal Adrián Spelta y la comisaría 33ª, con jurisdicción en la zona donde se registró el hecho.

Hallaron estrangulado a un hombre en un camino vecinal de Pueblo Esther

El cadáver de un hombre fue encontrado con signos de estrangulamiento la madrugada de ayer en una zona residencial de la localidad de Pueblo Esther. En forma preliminar, el médico policial señaló que la causa de la muerte era por asfixia mecánica, pero anoche los investigadores policiales y judiciales esperaban el resultado de la autopsia para determinar en forma fehaciente cómo fue asesinado.

Una fuente policial señaló que la víctima fue identificada como Pablo Oscar Marina, pero no trascendió su edad. Lo concreto es que la madrugada de ayer el cuerpo sin vida de ese hombre fue hallado en inmediaciones de Juncal y Rondeau, en un angosto sendero de tierra. El lugar está alejado de la zona urbana y para llegar hasta allí se deben atravesar quintas donde se cultivan hortalizas y verduras.

El camino de tierra donde fue encontrado el cádaver está bordeado, en uno de los márgenes, por casas residenciales. Y del otro lado por un descampado por el que asoman, a unos cincuenta metros, algunas típicas casas de campo. Una fuente policial indicó que cerca de las 3.30 de ayer una mujer que ingresaba a una vivienda de fin de semana de la zona distinguió el cuerpo sin vida del hombre. Estaba debajo de un pequeño árbol, vestido con una campera deportiva "de tela de avión y color azul, un jean del mismo color y una visera roja, y tenía puesta una sola zapatilla".

En otro lado. El vocero policial consultado indicó que el hombre asesinado presentaba un golpe en la boca y un hematoma en el lado derecho del cuello. "Puede ser que la muerte haya sido por asfixia mecánica, pero todavía no lo podemos afirmar", comentó el portavoz. A su vez, la fuente indicó que los investigadores presumen que a Marina lo mataron en otro lugar y después lo arrojaron el cuerpo en el sitio donde fue encontrado.

El crimen es investigado por el fiscal Adrián Spelta y los efectivos de la subcomisaría 15ª de Pueblo Esther.

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