Ovación
Sábado 04 de Julio de 2015

Llegó el gran día: Argentina golpea la puerta de la gloria para hacer más grande su historia en Chile

A todo o nada, esta tarde se jugará, a las 17, el partido más esperado de la Copa América. La Selección Argentina irá por el anfitrión para quedarse con la final. ¿Para vos quién será el Campeón?

Estar tan cerca de golpear la puerta de la gloria y entrar también genera una adrenalina única en el futbolero. Es imposible no involucrarse en lo que se jugará hoy a las 17 la selección argentina contra Chile por la final de la Copa América. El sólo hecho de pensarlo ya eriza la piel y sacude las tripas. Hasta dan ganas de tirar todo a la mismísima mierda. Dejar en un mísero anotador el formalismo de nuestra profesión de lado y unirse a ese canto de aguante que se convertirá en sangre por dentro de los cuerpos de millones y millones de argentinos.

Es que hay pocos partidos capaces de tocar el orgullo y remover tantas secuencias de hostilidades como el que disputará hoy la selección argentina. Si bien la mística del torneo más antiguo del mundo basta y sobra para cargarlo de tensión, también habrá morbo asegurado porque el rival es Chile. Por eso la chance de aguarles la fiesta que ya tienen preparada los trasandinos en el estadio Nacional aparece con el oportunismo de un designio del destino. Entonces, cómo resistirse a la tentación de ser testigos privilegiados de una tarde en la que se puede matar a dos pájaros de un tiro. Por un lado quedar a mano con la rica historia albiceleste y por el otro provocar un cataclismo futbolístico en las propias narices de un país que nunca festejó éxitos deportivos con la Roja.

Para colmo, ya pasaron 22 años para tomarse un desquite. La última copa ganada fue en Ecuador, allá en 1993. La mayoría de los jugadores que integran este plantel recién habían empezado a descubrir una pelota o ni siquiera tenían en sus planes ser futbolistas. Si ese tiempo es una eternidad para cualquiera, mucho más para un país futbolero como el nuestro.

Después de aquel título se volvió una costumbre encadenar decepciones y frustraciones detrás de la Copa América. Se coleccionaron sinsabores y se puso a prueba todo el tiempo la capacidad de sufrimiento. En el medio estuvieron las finales perdidas en Perú 2004 y Venezuela 2007, pero esas experiencias nunca tuvieron la fuerza de una refundación. Al contrario. Lejos de rescatar a la selección de años de desamparo, lo único que hicieron fue empujarla a una crisis de identidad alarmante.

De ahí que la captura del trono en el terreno más enemigo se convirtió en una obligación. Argentina está en el lugar que merece su historia y su presente futbolístico. Pero necesita imperiosamente llenar su visado internacional con consagraciones. Volver a ocupar el sitial que le corresponde de una vez por todas.

El subcampeonato logrado en el Mundial 2014 apenas tendió un puente de reconciliación entre el hincha y la mayoría de estos jugadores. Aunque en la gente está enquistada la idea de que este grupo todavía no ganó nada con la camiseta celeste y blanca. Mucho cartel luminoso europeo en sus carreras, pero el hincha quiere que escalen el Everest representando al país.

Estos futbolistas, con Lionel Messi y Javier Mascherano a la cabeza de la compañía, tienen muy claro que aquella medalla de plata colgada en Brasil no los doctoró de héroes. Apenas les permitió atrapar el apoyo popular por un rato. Tampoco les sacó un pasaje de inmunidad para siempre. La aprobación ya tiene fecha de vencimiento. Por eso buscarán hoy respirar ese aire que glorifica para la posteridad. Y finales como las que están por afrontar son las que realmente le allanan el camino a un equipo si se quiere convertir en leyenda.

“Vinimos a Chile a ganar la copa. Somos los subcampeones del mundo y este grupo de jugadores no se merece quedarse de nuevo sin nada en una final”, sentenció Mascherano apenas consumada la goleada contra Paraguay.

En realidad, no hacía falta que un jugador tan emblemático como el Jefecito fuera tan contundente con sus declaraciones. Porque la selección nacional llega a esta final con el rótulo de candidato a ganarla que le grabó todo el mundo futbolístico. Aterrizó en tierras chilenas con un ejército de individualidades prodigiosas y Messi. Con todo lo que eso significa. Aunque el equipo recién empezó a jugar lustrando chapa en los cuartos de final contra Colombia en Viña del Mar. En el trayecto de la primera fase pegó algún volantazo inesperado, aunque nunca llegó a irse de la ruta.

Recién en el partido contra el equipo de José Pekerman necesitó verse en la cornisa en la definición por penales para luego animarse a dar el salto a la semifinal. Lo que ocurrió contra Paraguay en Concepción no vale la pena ni detenerse. Fue como una locomotora lo que le pasó por encima al equipo de Ramón Díaz, quien dicho sea de paso ya aventuró que Chile experimentará la misma sensación que él cuando tenga enfrente a los Martino Boys.

Llegó la hora del sueño de todos, como bien lo definieron los jugadores vía las redes sociales. También lo dijo el técnico Gerardo Martino cada vez que se lo preguntaron.

Argentina juega contra Chile para que su historia sea todavía más grandiosa. Tiene todo para lograrlo. Ojalá lo logre.

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