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Sábado 30 de Enero de 2016

Lepra, un drama en Brasil con más de 30 mil casos por año

Después de la India, que suma 130 mil enfermos, es el país con mayor número de enfermos del mundo y concentra el 90 por ciento de las personas afectadas en América latina.

La lepra, enfermedad que aterroriza a la gente desde tiempos bíblicos, se está convirtiendo en un drama en Brasil donde actualmente se registran más de 30.000 nuevos casos de personas afectadas cada año.

Después de la India, que suma casi 130.000 enfermos de acuerdo a cifras oficiales, Brasil es el segundo país del mundo en cuanto a incidencia y la nación que concentra el 90 por ciento de los casos en América Latina.

El gobierno brasileño, acusado de ocultar el problema bajo la alfombra en el pasado, anunció ahora una nueva serie de medidas para erradicar la lepra que —según los funcionarios— suma 31.568 enfermos registrados en el país, pero evitó fijarse plazos para cumplir el objetivo.

Entre las medidas de lucha, el Ministerio de Salud anunció que intensificará la campaña de divulgación de los síntomas de la enfermedad para incentivar su diagnóstico precoz. También centrará la búsqueda de nuevos enfermos en las zonas con mayor incidencia, que se concentran en las regiones que lindan con la selva amazónica, y ampliará las campañas de diagnóstico en las escuelas.

El estado de Mato Grosso, pujante región agrícola al sur de la Amazonia, tiene una tasa de 9,03 casos de lepra por cada 10.000 habitantes y es con enorme diferencia sobre el resto la peor del país, seguida de Maranhao (5,29) y Tocantins (4,28).

Colonias. A lo largo de todo el país, hay 33 "antiguas colonias" que albergan a pacientes, residencias fueron creadas en la década de 1920 originalmente para excluir a los leprosos de la sociedad.

Una de las más imágenes más desgarradoras se ven en la colonia de leprosos de Tavares De Macedo en Itaboraí (foto), a unos 60 kilómetros de Río de Janeiro, que se compone de unos sorprendentes 7.000 residentes formados por pacientes y sus familias.

Las autoridades sanitarias detectaron 24.700 nuevos casos en 2014 y 31.044 en 2013, según datos preliminares presentados por el Ministerio de Salud.

Con estos números, Brasil alcanzó una tasa de 1,56 casos por 10.000 habitantes, cifra que supera el umbral de un caso por 10.000, límite a partir del cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que esta enfermedad es un problema de salud pública.

El aumento de la tasa de infectados en 2014 se debió a que las autoridades realizan una "búsqueda activa" de enfermos, según afirmó el ministro de Salud, Arthur Chioro, en rueda de prensa. Esta aclaración permitió concederles la razón a quienes criticaban que los casos de lepra no aumentaban porque el gobierno no los buscaba.

Marco Collovati, un experto en pruebas de diagnóstico, ironizó con que hay dos formas de erradicar la lepra de un país. La primera pasa por diagnosticar a tantas personas como sea posible y tratarlas. La segunda manera —"la manera brasileña"— es la de no diagnosticar la enfermedad en absoluto: "Sin una diagnosis, la enfermedad simplemente desaparece", expresó con una sonrisa.

En 2011 el gobierno brasileño se había impuesto alcanzar la cifra de un caso por cada 10.000 habitantes en 2015, objetivo que no pudo cumplir.

"La cifra real de afectados es muy superior a la que se dice", aseguró otro especialista, Reinaldo Bechler, de la organización Ayuda Alemana contra la Lepra y la Tuberculosis (Dahw, por sus siglas en alemán).

"El problema es que nadie quiere hablar sobre el tema", criticó Bechler, lo que provoca que no se tomen las medidas necesarias para erradicar el mal. Bechler señaló que los médicos no están lo suficientemente formados y que la capacidad de diagnosticar la enfermedad es deficiente.

En cambio, ilustra, Etiopía, Nigeria, Senegal, Tanzania y Uganda son un verdadero ejemplo, ya que allí se efectúan cursos intensivos para el personal de la sanidad pública y a eso se le suma la posibilidad de hacer diagnósticos rápidos, implementar terapias y efectuar controles constantes a los pacientes.

La asociación que integra Bechler, la Dahw, reportó 214.000 casos de lepra en el mundo en 2015. Mañana, cuando se celebre el Día Mundial de la enfermedad , es probable que actualice la información.

Un mal misterioso ya presente en la Biblia y en el Egipto antiguo

Mañana (último domingo de enero) se celebra el Día Internacional de la Lepra, enfermedad contagiosa que causa lesiones en la piel, las membranas mucosas y el sistema nervioso; también provoca decoloración de la piel y en muchos casos incluso la desfiguración y deformidades.

Mencionada ya en la Biblia, su causante, el mycobacterium leprae, incluso fue detectado en las momias del antiguo Egipto. Miles de años han pasado desde entonces y, sin embargo, esa enfermedad tan estigmatizada no solo sigue viva sino que continúa siendo un gran misterio.

El nombre de la enfermedad deriva del griego "lepros" (escamoso), que remite al cuadro general que produce. Fue el médico noruego Armauer Hansen quien descubrió la bacteria que la provoca en 1873.

La lepra avanza dañando los nervios y el enfermo va perdiendo la sensibilidad hasta no sentir ningún tipo de dolor. Muchas veces son los mismos afectados los que se mutilan.

Si bien no se trata de una dolencia altamente contagiosa, muchos de los infectados fueron tratados como parias y confinados a colonias de leprosos.

Las infecciones se dan en particular en regiones de alta pobreza y donde las condiciones higiénicas son deficientes.

El período promedio de incubación es de entre cuatro y seis años.

Si bien la enfermedad, crónica, puede ser tratada con medicación y hasta curada, las secuelas que deja pueden llegar a ser graves si el tratamiento no se inicia a tiempo.

Contagio. Antes se creía que ya darle la mano a un leproso conllevaba un riesgo de contagio, mientras que hoy se sabe que la enfermedad se transmite por gotículas nasales y orales cuando hay un contacto estrecho y frecuente con enfermos no tratados.

La mayoría de los países del mundo han enfrentado el problema de la lepra y evolucionaron más allá de los antiguos días en que las víctimas eran tratadas como parias sociales.

A pesar de que lugares como la República Democrática del Congo lograron su eliminación, aún quedan otros donde la enfermedad persiste a niveles inimaginables como Angola, Brasil, Africa central, India, Madagascar, Nepal y la República Unida de Tanzania.

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