Viernes 29 de Julio de 2016

Las razones por las cuales continúa el tabú de amamantar en público

La imagen de una mamá alimentando a su bebé cubierto con una servilleta recorrió el mundo y reavivó el debate. El desconocimiento de sus beneficios, el pudor de ver a niños "grandes" tomando la teta y la connotación sexual que tienen los pechos femeninos en la cultura machista de hoy se combinan para incomodar a las mujeres.

A dos mujeres, una a cada lado del Océano Atlántico, les pidieron en los últimos días que se cubrieran cuando amamantaban a sus bebés en un negocio. Karissa Riddle estaba en el restaurante Qdoba Mexican Grill -del centro comercial Gaston Mall- en Gastonia, Carolina del Norte, Estados Unidos, cuando un empleado le pidió que se cubriera porque el restaurante había recibido quejas. En Londres, Inglaterra, Louise Burns, de 35 años, fue con su familia al lujoso Claridge’s Hotel y, mientras daba la teta a su bebé de 12 semanas, un mozo le pidió que se tapara con una servilleta, señalando que se trataba de una política de la empresa. La imagen de la mujer alimentando a su hijo con la cabeza tapada recorrió el mundo y reavivó el debate: ¿Por qué persiste el tabú de amamantar en público?
 
Sentirse incómodas
 
El primer ministro británico, David Cameron, dijo -por medio de un portavoz oficial- que es "totalmente inaceptable" que las madres se sientan incómodas por alimentar en público a sus bebés. Sin embargo, el tabú persiste.
 
"En nuestro país, se encuentra relacionado principalmente con la lactancia de niños mayores de dos años, por desconocimiento (la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna hasta los dos años y más) o por pudor, ya que amamantar a un niño 'mayor' generalmente es percibido como algo obsceno que puede traumatizar al pequeño. Pero, en lo esencial, es un prejuicio cultural", explica a Entremujeres Silvia Sosa, voluntaria de la Liga de la Leche Argentina. "De un tiempo a esta parte, a través de campañas de difusión y con la ayuda de famosas que se muestran en público amamantando a sus bebés, la lactancia se percibe más como un hecho natural".
 
El problema radica también cuando otras personas transforman el instinto maternal en algo sexual. Para Flavia Tomaello, autora de libros como "Qué animales somos como padres", "Adopción" y "Gerentas de hogar", el prejuicio "tiene que ver con la connotación sexual que poseen los pechos femeninos y la imagen opuesta que expresan ante el acto de amamantar".
 
Aunque nos acostumbramos a ver súper escotes hasta en la sopa, los que se sorprenden por ver a una mamá amamantando en público no piensan que ese bebé está comiendo, sino que se asocia con un acto grotesco o una actitud "hippie", según una investigación de Maternal & Child Nutrition realizada en Inglaterra y publicada en agosto de 2014. "Las madres que amamantan pueden correr avergonzarse, sobre todo en público, por la exposición del cuerpo materno sexualizada", dicen en el informe.
 
Tanto Silvia como la licenciada Laura Krochik, presidente de la Asociación Civil Argentina de Puericultura (ACADP), consideran que el prejuicio de amamantar en público atraviesa mayormente al segmento socioeconómico medio. "Durante años las madres que debían salir a trabajar fueron bombardeadas por la publicidad de leches de fórmula que intentan hacer creer que sus productos son superiores a la leche materna y que no amamantar trae beneficios para la madre. Pero en los niveles socioeconómicos bajos, el precio de las leches de fórmula mantuvo a raya el tabú", explica Sosa. Mientras tanto, en los niveles altos hay una cierta tendencia a volver a lo natural, lo que disminuye un poco el prejuicio.
 
En el mismo sentido, Krochik dice que "nos invaden con cuestiones visuales que tienen que ver con tener el cuerpo perfecto, estar espléndidas, ser exitosas y profesionales... Nada más lejos de una madre dando la teta que esa imagen de 'cómo deberíamos ser las mujeres'. El amamantar en público tiene que ver con mostrarle a la sociedad nuestro rol maternal, pero está absolutamente devaluado y desprestigiado. Por eso es que no queremos dar la teta en público, por el juicio de valor que hay detrás de eso".
 
Un momento íntimo
 
Está comprobado que la leche materna tiene muchos beneficios para la mamá y para el bebé, y que superan los meramente nutricionales. Pero, ¿cómo enfrenta, en lo concreto, una mamá que amamanta en público el pedido de un tercero de cubrirse? Laura Krochik cree que una buena respuesta "sería preguntarle a esa persona qué le pasa a ella con eso, qué le despierta, qué pensamientos le trae esta imagen. El problema no es de la mujer que está amamantando en público, sino de quien pide que se cubra".
 
En general, no se le pide a la mamá que no amamante en público, sino que la presión es más sutil: "le realizan comentarios descalificantes, como 'ya no lo alimenta', '¿no es grande para tomar la teta?', 'te tiene el tiempo tomado' o 'la usa de chupete'", describe Sosa. Por eso, asegura que cada díada mamá-bebé es quien debe decidir cómo, cuándo y dónde amamantar.
 
Flavia también resalta la importancia de la conexión entre ambos: la intimidad que se genera no significa que tenga que darse en soledad, sino que se trata de un encuentro extremadamente próximo que contribuye a la creación del lazo entre madre e hijo. Para ella, lo mejor será cuidar que el momento de dar la teta sea placentero, calmado y propicio para lograr esa conexión y, ante un entorno hostil, evitar hacerlo en público.
 
Por el derecho a amamantar
 
Hay lugares donde este tabú es muy fuerte, como en México, Honduras, Guatemala, Costa Rica o en muchas partes de Estados Unidos. Amamantar en público fue restringido en muchas ocasiones y diferentes ONGs que apoyan la lactancia hicieron "tetadas" (muchas madres amamantando en simultáneo) para llamar la atención sobre este tema.
 
Free to Feed (Libre para alimentar) es una campaña inglesa que lucha contra la discriminación de las madres que amamantan. "Toda madre tiene derecho a alimentar a su bebé con orgullo y confianza. Siempre, donde sea y a pesar de todo. Vamos a normalizar la lactancia materna de una vez por todas", dicen desde la comunidad en Facebook, que acumula más de 9 mil "me gusta" en menos de un año.
 
El sábado 6 de diciembre hicieron una protesta frente al hotel londinense donde se le pidió a Louise que se cubriera con una servilleta, lo que dio lugar a que el líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, pidiera "discreción" a las mujeres que amamantan en público y sugirió que se sienten "en una esquina" para alimentar al niño de un forma "no ostentosa". La fundadora del grupo, Emily Slough, dijo que esa clase de incidentes desalentaban la lactancia. "Estamos aquí para desafiar ese estigma y mostrar a las mujeres que es algo normal y natural".
 
En la misma línea, desde MumsNet, la mayor red para padres de Reino Unido, dicen que "amamantar a tu bebé en público no es ilegal o inmoral y en muchos países es tu derecho legal que te dejen hacerlo en paz. Es importante que te sientas cómoda y feliz de alimentar a tu bebé. Recordá que lo que estás haciendo es una parte completamente natural de ser madre".
 
En Change.org, se puede ver una petición (cerrada recientemente) que solicitaba una "ley de protección para la lactancia materna en público". Desde Barcelona, España, decían que "amamantar a nuestros hijos es un derecho fundamental y una necesidad de todo bebé a ser alimentado a demanda, sin restricciones por motivos de tiempo o espacio. Normalizar la lactancia materna pasa por hacerla visible".
 
La leche materna, el mejor alimento
 
El Ministerio de Salud de la Nación de la Argentina -en línea con la OMS, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)- recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del lactante y hasta los dos años complementada con otros alimentos. En nuestro país, si bien el 95% de los recién nacidos recibe leche materna, sólo el 54% de los lactantes menores de 6 meses de edad reciben lactancia materna exclusiva y apenas el 30% de los bebés de 6 meses edad, tal como explica la investigadora Gisell Cogliandro en un informe para el Observatorio de la Maternidad.
 
Marta Maglio de Martín, psicóloga clínica y fundadora de la Fundación Lactancia y Maternidad (FUNDALAM), explica en otro informe del Observatorio que "la leche materna es el alimento más adecuado y sano que puede recibir un bebé: contiene la combinación óptima de grasas, azúcares, proteínas y minerales. Además, es el alimento más económico y práctico, siempre disponible y a temperatura justa para cuando el bebé lo requiera. Protege al niño contra infecciones, diarrea o deshidratación, y le provee defensas valiosas para su crecimiento". Pero hay otros componentes que van más allá de las propiedades de la leche y que permiten satisfacer las necesidades afectivas y de comunicación del recién nacido: "facilita la formación de un vínculo sólido y saludable entre la madre y su hijo, necesario para el futuro desarrollo emocional, físico e intelectual del niño".
 
Sea al interior de su casa o fuera de ella, las mamás deben sentirse contenidas y apoyadas para que siempre puedan darle la teta a su bebé sin miradas inquisidoras que las incomoden o pedidos ridículos para que se cubran. 
 
Fuente: entremujeres

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