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Sábado 04 de Junio de 2016

Las bebidas energéticas: ¿Pueden perjudicar la salud dental?

Si eres de los que prefieren hidratarse con una bebida deportiva cuando sales a correr o durante tu rutina de ejercicios, préstale atención a este artículo.

Pedro es un joven muy sano, le encanta correr y entrena todas las semanas para participar en cada maratón que puede. Mientras se entrena, le resultaba imprescindible  tomar algún tipo de bebida deportiva o energética que lo mantenga hidratado y fuerte para seguir practicando.
Sin embargo, hace un tiempo comenzó a sentir sensibilidad en los dientes y vino al consultorio en busca de una solución, para volver a tomar su bebida bien helada sin esa sensación de que se le congela la dentadura.
Para comenzar, le recomendé una buena crema (pasta) dental para que se cepillara los dientes dos veces por día, como mínimo, y que visitara a un odontólogo (dentista). Pero también se llevó otra respuesta, que no se imaginaba…
Le conté, entonces, sobre un estudio llevado a cabo por unos investigadores de la Facultad de Medicina Dental de la Universidad del Sur de Illinois, según el cual las bebidas energéticas y deportivas pueden dañar el esmalte de los dientes y, de ese modo, aumentar las posibilidades de que se formen caries y de que se produzca sensibilidad, que es justamente lo que le preocupaba a Pedro.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron la acidez de 13 bebidas deportivas y nueve energéticas, que resultó ser diferente de acuerdo a los distintos tipos de bebidas, sabores y marcas comerciales.
Además, seis de ellas se relacionaron con sus efectos sobre el esmalte dental — que es la capa protectora de los dientes y que una vez que se daña no puede ser reparada.  En este punto, tanto las bebidas deportivas como las energéticas causaron daño.
Específicamente, los científicos sumergieron muestras del esmalte de dientes humanos en tres bebidas deportivas (Gatorade Rain, Powerade Option y Propel Grape) y de tres bebidas energéticas (Monster Assault, Red Bull y 5-hour Energy) durante 15 minutos.
Luego, sumergieron esas mismas muestras de esmalte  en saliva artificial durante dos horas y repitieron este procedimiento cuatro veces por día durante cinco días, reemplazando las bebidas a diario.
De ese modo, los investigadores intentaron simular lo que ocurre en la vida real y comprobaron que luego de cinco días de exposición a estas bebidas, la pérdida del esmalte dental fue evidente: alrededor de 1.5 por ciento con las bebidas deportivas y un 3 por ciento con las bebidas energéticas.
Al darse a conocer estos resultados, que fueron publicados en el medio especializado General Dentistry, la Sociedad Americana de Bebidas los descalificó, entre otras cosas, porque la investigación no se ha realizado en personas y porque consideran que nadie conserva la bebida en su boca durante 15 minutos.
Además, la sociedad aseguró que no es justo responsabilizar a un sólo producto (que además dicen que los productos son diferentes) por el daño al esmalte dental y la formación de caries cuando en verdad esto se debe a muchos otros factores que tienen que ver con la higiene y la alimentación de cada persona en particular. Por su parte, las empresas productoras de las bebidas individuales también defendieron sus productos (como mencioné, dicen que sus bebidas son distintas).
En conclusión: como ocurre en otros casos, hay que ser prudente con las bebidas deportivas y/o energéticas. Evita que los niños menores de 12 años consuman estos productos, y si tú eres de los que consumen estas bebidas, presta atención: no abuses de ellas, trata de minimizar su consumo, agrégales agua para que no sean tan fuertes, espera al menos media hora luego de haberlas tomado, antes de cepillarte los dientes* y, en lo posible, reemplázalas por agua lo más que puedas.
Con estos sencillos cuidados podrás seguir disfrutando de estas bebidas intermitentemente y, al mismo tiempo, podrás proteger tus dientes del daño que puedan causarles las bebidas energéticas y las bebidas deportivas.
*Parece contradictorio, pero lo que pasa es que las bebidas energéticas son perjudiciales para el esmalte de los dientes por el alto nivel de acidez que tienen. Se recomienda esperar al menos 30 minutos para cepillarse para no esparcir el ácido más dentro de la boca. La boca requiere unos 30 minutos para restablecer el nivel normal del ph. La idea es perjudicar lo menos posible el esmalte, que, debilitado por los ácidos, sería más vulnerable también al cepillado.

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