País
Sábado 07 de Febrero de 2015

La Procuración General rescindirá el contrato de Lagomarsino

Diego Lagomarsino, la última persona que vio con vida a Nisman y quien le prestó la pistola Bersa 22 con la que se produjo el disparo mortal, ganaba una cifra sideral, 41.000 pesos mensuales, el contrato más alto que se registre en cualquier fiscalía del país.

Diego Lagomarsino, la última persona que vio con vida a Nisman y quien le prestó la pistola Bersa 22 con la que se produjo el disparo mortal, ganaba una cifra sideral, 41.000 pesos mensuales, el contrato más alto que se registre en cualquier fiscalía del país.

La mayoría de los empleados de la Unidad AMIA testimoniaron que no concurría a la fiscalía y él mismo afirmó que trabajaba de forma remota y que solía ver a Nisman en el edificio Le Parc, muchas veces en horarios inhabituales, como las dos de la mañana de un feriado.

Gentili, designado por Nisman para reemplazarlo en enero, señaló en un escrito que el informático no se presentaba a trabajar y que lo mismo ocurrió con otro contratado, el abogado Claudio Rabinovich, que percibía 31.000 pesos mensuales y que será igualmente dado de baja, informó este sábado Página 12.

La fiscal Viviana Fein investiga qué papel tenían ambos, qué trabajos hacían y la relación con Nisman. Sus legajos son los únicos dos que hasta ahora pidió a la Procuración, aunque había otros ocho contratados que tampoco asistían a las dependencias de la unidad, según las declaraciones del resto de los empleados ante la fiscalía, que dijeron que sabían de su existencia, pero no conocen qué tareas cumplían.

Tanto Lagomarsino como Rabinovich habían firmado sus contratos en 2008. Los papeles definían en forma genérica sus supuestas tareas. En el caso del primero, se hablaba de servicios informáticos, y en el del segundo, jurídicos.

Gentili, a cargo transitoriamente de la UFI AMIA, pidió rescindirlos por ser una suerte de empleados o asesores fantasma.

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