San Juan
Domingo 08 de Febrero de 2015

La madre de la joven vejada en Santa Lucía criticó duramente a la Justicia

Una vez más Viviana Sansó se expresó a través de Facebook para expresar su malestar sobre cómo se actuó en el caso de su hija.

La madre de la joven que fue agredida en una finca de Santa Lucía por un grupo de menores eligió nuevamente la red social Facebook para expresar su descontento respecto a las medidas que tomó la justicia por el caso que conmocionó a San Juan.

Viviana Sansó criticó duramente al sistema, a la justicia y al Estado por la resolución que se hacen de los casos de violencia e inseguridad.

La carta completa dice:

Teníamos la intención de no expresarnos más sobre el caso de nuestra hija. Como lo dije tantas veces, llegamos hasta donde el sistema nos permitió llegar pero siempre priorizando su estado emocional y resguardándola en su situación de seguir conviviendo con sus pares. Les aseguro que cada paso que dimos fue puesto en la balanza de nuestra conciencia y de nuestro corazón como padres. Y sigo sosteniendo que lo suficiente no aplica cuando se trata de los hijos.


Lo que hoy vivimos como sociedad es grave porque ante los hechos delictivos que ocurren diariamente, estamos desamparados. La justicia responde a un gobierno con garantías absolutas frente al delito donde la víctima- se trate de quien sea - es observada y expuesta al juicio de la opinión pública, mientras que los que violan la ley están amparados en el silencio del anonimato.


Nosotros, con nuestra acción buscábamos una medida ejemplar. Que se entienda, algo tan simple como para que lo que le sucedió a nuestra hija no vuelva a suceder jamás a nadie más o al menos para que haya jurisprudencia adecuada sobre estos casos.


Cuando en diciembre salió la resolución, expresé públicamente respecto a las medidas contenidas en la misma. Si nunca hubo un arrepentimiento espontáneo de los menores, qué sentido tiene obligarlos mediante sentencia judicial a redactar una disculpa? Y en ese momento pensé: si a la pregunta del fiscal a los menores en oportunidad de dar testimonio si quieren dejarle algún mensaje a mi hija, la gran mayoría respondió que NO. 


Suficiente para nosotros y mi hija.


NO NOS HACE FALTA NINGUNA CARTA PERSONAL. Si lo que necesitan es cumplir, que se la dediquen a la sociedad de la que son parte y en la que conviven con otras personas.


Luego de haber leído la sentencia, hago una salvedad con el nombre de Sebastián O. que fue el único menor que advirtió la gravedad del hecho y se ocupó de mi hija y de solicitar auxilio. A él se le sumaron otros dos chicos, Charly G. y Tomás G. 


A estos chicos y sus familias quiero agradecerles públicamente. Lamento que esta luz sobre tanta mentira, no surgiera antes para desvincular inmediatamente a estos tres chicos, uno de los cuales estuvo detenido e incomunicado en la Central de Policía a raíz de la denuncia de oficio fundada en un “anónimo”.


Hoy leo con asombro en un medio local que según declaraciones de la jueza, cumplieron con esa parte. Lamento la “desinformación” porque ninguno cumplió con esta absurda medida. A lo cual agrego con énfasis NO NOS INTERESA una carta redactada por padres y/o abogados 8 meses después. Repito, que se la dediquen a la sociedad del mismo modo que se expresaron con mi hija, públicamente.


Respecto al resto de las medidas, no sabemos nada, la ley nos impide ser parte querellante.


En cuanto al gobierno, es de esperar que actúen en todos los casos de repudio social con igual celeridad. Además de la reprochable actuación policial en la asistencia a mi hija, la ambulancia que jamás llegó sumado a todas las pruebas capturadas en internet que aportamos para el seguimiento de los delitos informáticos.


En definitiva, hasta que no haya una sincera voluntad política de poner a cada uno en su lugar, reformar las leyes y adecuar el código penal al reclamo social, (que no era precisamente el voto a los 16 años) nos tenemos que cuidar como podamos y roguemos a Dios que nos guíe y proteja a nuestros hijos en esta sociedad llena de odio, individualismo y desprecio por el otro.

 

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