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Domingo 23 de Octubre de 2016

La historia detrás del cartel que se volvió viral en la marcha de #NiUnaMenos

El cartel más ingenioso del miércoles negro en Chile, portado por un hombre, en realidad expone una historia de violencia y abandono.

La última marcha de #NiUnaMenos del pasado miércoles 19, se hizo sentir en todas las ciudades del país. Incluso, protestas similares se convocaron en Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Panamá, México y Guatemala, en el marco de una iniciativa argentina que busca decir basta a los feminicidios.
En Santiago, la capital chilena, miles de mujeres, la mayoría jóvenes, caminaron por la principal avenida de la ciudad con diversas pancartas en las que se leía "De camino a casa quiero ser libre, no valiente" y "Mañana puedo ser yo la puta muerta, violada o golpeada".
Sin embargo, en esa movilización, hubo un cartel que se viralizó en cuestión de segundos en la red chilena, inclusive en minutos la viralización traspasó la frontera andina, llegando a varios puntos de latinoamérica.
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El enorme letrero no lo llevaba una mujer. Lo portaba orgulloso y decidido un hombre joven, con su torso desnudo. Y decía: "Estoy semidesnudo, rodeado por el sexo opuesto... y me siento protegido, no intimidado. Quiero lo mismo para ellas".
Sin dudas, el cartel más ingenioso y sentido de toda la marcha. Por su frase y por ser precisamente un hombre el que estaba denunciando, en medio de una marcha contra el femicidio, que una mujer no podía caminar por la calle sintiéndose segura.
Pero, detrás de la proclama más viralizada durante el último miércoles negro, se esconde en realidad una historia de violencia y abandono.
Según publicó el periódico digital chileno El desconcierto, el autor del cartel es Felipe Garrido, un joven padre chileno sobre el que pesan denuncias de maltrato contra su ex mujer y una deuda de casi 8 mil pesos argentinos (tres millones de pesos chilenos) de cuota alimentaria de su hija de 11 años de edad.
Ese medio local habló con Francesca Palma, ex pareja de Garrido, quien aseguró que si no se hubiese ido de la casa, capaz sería ella una menos.
Fueron los amigos de la mujer quienes le avisaron que su ex estaba en la marcha, pidiendo respeto por las mujeres. Entonces, Francesca compartió la foto y mostró el reverso de la historia: años de maltrato físico y psicológico, contra ella y la hija que tienen en común. Incluso, contó que en el mismo momento en que Garrido asistía a la marcha, a él le correspondía visitar a su hija, pero que un rato antes del horario acordado avisó que por motivos laborales no podría cumplir con el acuerdo de visitas.
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Una pasado violento
A los 19 años, Francesca quedó embarazada y se tuvo que hacer cargo de los costos del embarazo junto a sus padres porque Garrido no quiso dejar de estudiar para trabajar. Luego se fueron a vivir juntos, donde se enfrentó a deudas permanentes por falta de pago.
Uno de los primeros episodios de violencia fue cuando el hombre le tiró un plato a su ex mujer y le rompió el tendón de uno de los pies. "Llegamos a la clínica y él me pidió que no le contara al doctor para que no lo detuvieran. Me arrepiento mucho de haberle hecho caso", relató Francesca.
La mujer también contó que sus padres nunca estuvieron de acuerdo con la relación porque la forma en la que él la trataba resultaba muy violenta. "Mi papá muchas veces me fue a buscar al departamento y yo estaba con la cara marcada por sus golpes", recordó.
También contó que, además de no cumplir con el pago de la cuota alimentaria para su hija, cuando Garrido se lleva a la pequeña no la cuida ni le da de comer.

DíaaDía.

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