País
Lunes 27 de Junio de 2016

La conmovedora carta escribió el papá de Juan Cruz, el pequeñó que murió atropellado por su tío

A una semana de la trágica muerte de Juan Cruz Mosso, un nene de dos años quien fue atropellado por su tío cuando hizo marcha atrás en su camioneta, el papá del pequeño escribió una conmovedora carta en Facebook dedicada a su hijo y a quienes les toca vivir momentos tan duros. 
El hecho ocurrió en la tarde del domingo 19 de junio, el día del padre, en el interior del barrio privado Pueyrredón, de Luján, cuando el tío del pequeño Juan Cruz se subió a su Toyota Hilux y sin advertir que su pequeño sobrino estaba allí, hizo marcha atrás y lo atropelló. 
Inmediatamente lo llevaron al Hospital Español, en Godoy Cruz, pero los médicos constataron la muerte del pequeño por el severo golpe que sufrió. 

Para todos aquellos que con cariño nos han acompañado en este duro momento les dejo estas breves palabras que espero ayuden a quienes enfrentan o han enfrentado desafíos como el que hoy nos toca encarar con nuestra familia. Ahí va:

Hijo mío.

Escribo esta carta para despedirme de vos, ya que el destino quiso que te fueras antes de que te pudiera dar todos los besos que quedaron guardados en mi ser.

Confieso, aunque no para que sufras, que voy a extrañar con profundo dolor tu sonrisa de cada mañana, tu alegría diaria y tu entrañable cariño al pedirme luego de una jornada agotadora que te diera mi mano para comenzar tu reparador descanso.

En tu corta estadía en este mundo lograste lo que algunos no hacen en años.

Llenaste de luz y felicidad cada espacio que ocupaste. Con tu divina sensibilidad condensada en un pequeño ser humano, comprendiste y acariciaste el alma de quienes te rodearon.

El sólo hecho de tu presencia, generó y genera paz, tranquilidad y alegría.

No puedo evitar, en una actitud casi egoísta, cuestionar tu partida y enfrentar con ira y desilusión la particular decisión divina de tu temprana muerte.

No obstante, para quienes no creemos en la finitud del alma, tu desaparición física de este mundo, no es más que un nuevo acto de amor de tu parte.

Te fuiste para ayudar a otros a comprender la importancia de la risa sincera, del llanto profundo, del amor incondicional, del cariño sin límites, del perdón sin cuestionamientos, de una simple mirada que llena el alma y calma el dolor más profundo.

Tengo para mi que esta noche, y las próximas miles de noches por venir, tu cálida manito acompañará en sus dolores, tristezas, enfermedades y largas noches en vela a quien lo necesite de verdad.

No me queda otra cosa que agradecer tu compañía en estos dos breves pero intensos años en los que además de enseñarme a ser padre, me llenaste el corazón de sabiduría y amor.

Hoy día tu rol en esta vida es lograr eso mismo en quienes tal vez, por error, rencor o confusión, han olvidado la importancia de la dignidad humana.

Hijo mío te voy a extrañar, pero te voy a recordar en cada acto de sincero amor que un ser humano puede y debe tener con su prójimo.

Te quiero mucho chiquitín.

Tu papá.

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