Domingo 14 de Agosto de 2016

La casa de los Chávez, el punto de encuentro para ver a Viviana correr en las olimpiadas

La familia vive en Astica y hoy se prepararon especialmente para recibir a todos los que quisieran compartir la alegria de que su hija haya cumlido su sueño. Canal 8 fue testigo de este momento inolvidable. 

La casa estaba de punta en blanco, todo reluciente, las sillas dispuestas ante una pantalla gigante y el café y los mates listos para compartir con quienes quisieran ir de visita a la casa de la familia Chávez en el pueblo vallisto de Astica. Y no era para menos, es que Viviana Chávez, "la nena", como le dice su mamá,  entró a la historia de los grandes del deporte de la provincia al representar al país las olimpiadas de Río de Janeiro en donde logro terminar la prueba y llegar en el puesto 125.
Desde temprano, Mercedes, la dueña de casa y orgullosa madre de Viviana comenzó a servir pastafrolas y semitas caseras para convidar a las visitas. Es que el garage de la casa del barrio Astica se llenó con decenas de personas que fueron a ver la largada de la carrera. 
Entre los presentes había vecinos de Vivi, autoridades municipales, los medios de comunicación del departamento y Canal 8 que envió a un equipo de prensa especial que vivió de cerca la alegría de todo Valle Fértil. 
Cuando se produjo la largada, todos comenzaron a aplaudir y agitar banderas celestes y blancas al grito de "ole, ole, ole, Vivi Vivi", en medio de tanta alegría los familiares de la atleta no pudieron contener las lágrimas, especialmente la mamá Mercedes y el abuelo Felipe que se mostró conmovido en los más profundo y sin hablar miraba a todos como diciendo "esa es mi nieta".
Una vez que se produjo la largada y con la gente más tranquila, Mercedes se encargó de mostrar a quien los quiera ver los trofeos de su "nena". El periodista Jorge Olivero, enviado especial de Canal 8, contó que en el comedor de la casa tiene "decenas de trofeos y medallas", que evidencian los éxitos de esta atleta. 
Luego la familia mostró el lugar en el que su hija se entrena a diario: un potrero de tierra que queda a unos 500 metros de la casa paterna. Allí la chica marcó los 100 metros de distancia y corría una y otra vez, además se fijo un circuito de 12 kilómetros a campo traviesa. 
Pero no sólo en Astica estuvieron de fiesta, en la escuela Agrotécnica de San Agustín también instalaron una pantalla gigante y fueron muchos los que llegaron al lugar para alentar a la joven que vieron crecer y que supo llevar el nombre de su pueblo a los más alto del deporte internacional. Desde un potrero de tierra hasta las olimpiadas con los mejores atletas del planeta. 

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