País
Sábado 12 de Marzo de 2016

Hace 95 años nacía Astor Piazzolla, el "asesino" del tango

A los 11 años compuso su primera pieza. Deleitó a Carlos Gardel, fue amigo de Anibal Troilo y de Borges. Sus composiciones se convirtieron en la bisagra de la música contemporánea y escandalizaron a los ortodoxos que lo acusaron hasta "de matar" al género. Criticado y amado, pero jamás ignorado

"En la Argentina se puede cambiar todo, menos el tango"
Astor Pantaleón Piazzolla recibió un bandoneón de segunda mano cuando tenía apenas 8 años. Fue un obsequio de su padre, quien tocaba el acordeón y que le legó su amor por la música. La familia, descendiente de italianos, se había mudado a Nueva York, ciudad en la que se establecieron entre 1925 y 1936. Allí, el genio precoz comenzó a estudiar el instrumento y, sin saberlo, a cambiar el curso de la historia de la música porteña.
 
Había nacido el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata, fue el único hijo de Vicente Piazzolla y Asunta Manetti, ambos marplatenses, descendientes de italianos. Heredó su nombre como homenaje de su padre a un amigo muy querido, Astor Bolongnini, el primer violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Chicago. En 1925 la familia se muda a los Estados Unidos y el pequeño Astor comimeza a deleitarse con el sonido estridente del jazz y la música barroca de Johann Sebastian Bach, influencias que luego introdujo en el tango.
 
En 1932, el prodigio debutó en público y compuso su primer tango: "Paso a paso hacia la 42", rebautizado por don Vicente como "La Catinga". Ese mismo año conoció al morocho que con su sonrisa hacia suspirar a las mujeres y con su voz arrabalera encantaba a los señores: Carlos Gardel filmaba en Nueva York "El día que me quieras"—su novena película— y en 1934 llamó al niño para que hiciera un pequeño papel como canillita. Su estrella estaba marcada. 
 
En 1936, la familia Piazzolla regresa a Buenos Aires y dos años después Astor descubre especial interés por el sexteto del director Elvino Vardano, quién mas tarde sería su violinista. El año siguiente, comienza a "conocer la música", según declaró él mismo, décadas más tarde. Con 18 años ingresó como bandoneonista en la Orquesta Típica de Anibal Troilo, donde permaneció hasta 1942, y tuvo que dejar que su estilo avanzado fuera corregido por "Pichuco" para no espantar a los bailarines de la pista. Mientras tanto, seguía con sus estudios musicales y se casó con Dedé Wolff.
 
Fue un aprendiz constante. Buscaba la perfección en los sonidos que salían de sus manos: estudió piano el mismo año que nació su primera hija, Diana. En 1943 comenzó a escribir composiciones de carácter "erudito" para cuerdas (arpa y guitarra). Al año siguiente fue nombrado Director de la Orquesta Típica que acompañó a Francisco Fiorentino. En 1944 nació su segundo hijo, Daniel. 
 
"Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaret y resulta que yo tenia una cosa que se llama estilo"
 
En 1946, Piazzolla formó su primera orquesta, "La 46" y compuso "El Desbande", la pieza que él mismo reconoció como "su primer tango". Al año siguiente volvió a incursionar en el cine y actuó en "El hombre del sábado", de Leopoldo Torres Ríos.
 
En 1949, inició sus estudios de dirección orquestal con Hermann Scherchen, un reconocido director y arreglista alemán nacido en 1891, especializado en compositores clásicos del siglo XX, como Richard Strauss y que dirigió nada menos que la Orquesta Filarmónica de Berlín. Ese mismo año, debutó como compositor para la banda sonora de una película ("Con los mismos colores", de Torres Ríos) e inició un extraordinario vinculo entre sus composiciones y el cine, que se extendió por décadas en más de 20 films.
 
La década del ´50 lo encontró con la disolución de su primera orquesta, separada definitivamente luego de grabar un disco para el sello TK (1951). En 1953 presenta en Buenos Aires "Tres Movimientos Sinfónicos" para el concurso Fabien Sevitzky que se realizó en la Faculta de Derecho. La introducción de bandoneones a una orquesta sinfónica despertó la ira del publico "culto" que terminó a las trompadas. Uno de los premios de ese concurso fue una beca por 18 meses a París para estudiar con Nadia Boulanger, una extraordinaria y reconocida docente que lo ayudará a reencontrase definitivamente con su estilo. Sintió vergüenza de decirle que tocaba un bandoneón y que su música era el tango. Cuando llegó al estudio de la francesa le mostró sus partituras premiadas y la mujer fue tajante: "Está muy bien escrita, pero yo no encuentro a Piazzolla acá". "Entró a investigar mi vida -contó Piazzolla-: qué hacia, qué tocaba, qué no... dónde vivía (...) parecía del FBI! Y yo tenia mucha vergüenza de contarle que era un músico de tango. Al final le dije: 'Yo toco en un nightclub', no quise decir cabaret. Y ella: 'Nightclub', mais oui, pero eso es un cabaret'. 'Si', respondí y pensaba: 'A esta vieja le voy a dar con un radio en la cabeza'. ¡Se las sabia todas!"
 
Recordándola con gran afecto, en su ultima visita a Chile — julio de 1989— prosiguió: "Ella me enseñó a creer en Astor Piazzolla, en que mi música no era tan mala como yo creía. Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaret y resulta que yo tenia una cosa que se llama estilo. Sentí una especie de liberación del tanguero vergonzante que era yo. Me liberé de golpe y dije: 'Bueno, tendré que seguir con esta música, entonces'". 
 
Mientras la Argentina vivía la Revolución del ´55 que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón, el tango vivía su propia revolución: Astor formaba el Octeto de Buenos Aires integrado al maestro Atilio Stampone, Enrique Francini, Leopoldo Federico, entre otros y se inicia la nueva era del tango contemporáneo. En 1957 llega "Tres minutos con la realidad", una síntesis de ambos estilos. Las críticas de los ortodoxos del genero no se hicieron esperar, hasta lo acusaron de "matar al tango".
 
"Sí, es cierto, soy un enemigo del tango; pero del tango como ellos lo entienden. Ellos siguen creyendo en el compadrito, yo no. Creen en el farolito, yo no. Si todo ha cambiado, también debe cambiar la música de Buenos Aires. Somos muchos los que queremos cambiar el tango, pero estos señores que me atacan no lo entienden ni lo van a entender jamás. Yo voy a seguir adelante, a pesar de ellos.", Astor Piazzolla, revista Antena, Buenos Aires, 1954
 
En 1958 regresa a los Estados Unidos, donde trabajó haciendo arreglos en diversos géneros, dirigió una orquesta con la que grabó algunos temas de jazz, un estilo que lo cautivaba y que fusionó bajo la denominación "Jazz-Tango".
 
"Adiós, Nonino": El exquisito homenaje a Vicente Piazzolla se convirtió en el sello indiscutido de Astor
 
"Adiós Nonino fue compuesto en 1959, cuando Astor andaba en gira por Centroamérica. En esos momentos recibió la noticia de la imprevista muerte de su padre, don Vicente Piazzolla, a quien apodaban Nonino. Llegado de Nueva York, de vuelta de esa gira, en un momento de profunda tristeza, de angustias económicas (...) se sumaba la desaparición de su padre, allá lejos, en la Argentina. Es cuando escribió 'Adiós Nonino'. Bajo la presión de semejante estado de ánimo brotaron espontáneamente las inmortales notas", expresa sobre la composición el sitio Todo Tango y explica sobre la obra: "Recompuso el primitivo 'Nonino', compuesto en París en 1954 (...) del cual conservó la parte rítmica. Reacomodó lo demás y agregó ese prolongado y melódico fragmento, de notas largas y sentidas, en el que subyace un profundo, ahogado y angustioso lamento. El llanto contenido y el dolor del hijo, a tanta distancia, se manifestó en ese triste y acongojado pasaje. En esas dos frases de ocho compases (cuatro más cuatro), que se repiten formando un precioso tramo de dieciséis compases, está el auténtico sentido y justificación de la obra. El artista, sin lágrimas, lloró esa noche, pero a través de su arte. Y dejó para la historia de la música argentina una de sus más bellas e imperecederas páginas". Durante los 17 años posteriores a la desaparición física de su padre, Astor le hizo al menos 20 arreglos musicales a la pieza que sin dudas lo describe entero —como madame Nadia le decía, la obra habló por él— y lo lleva a la mente de quien escucha la primera estrofa. Es inconfundible.
 
Un año más tarde de ese pesar y del fracaso que le representó "Jazz-Tango", forma en Buenos aires su primer Quinteto de bandoneón, violín, piano, guitarra eléctrica y contrabajo. La marca de Astor se plantaba ante las criticas incesantes de quienes sostenían que el ritmo original era mejor, pero ante el aliento de las nuevas generaciones que lo aclamaban. Su carrera y su composición era más que destacada y trascendía las fronteras de la música. Mientras comenzaba a recibir premios por su trabajo tuvo la extraordinaria experiencia de protagonizar una increíble unión: en 1965 graba el disco "El tango" que lo une con el escritor Jorge Luis Borges, con quien consolidó una buena amistad, y con el cantor Edmundo Rivero. 
 
En 1966 se separa de Dedé Wolff, su mujer, y dos años más tarde conoce a Amalita Baltar, quien será su segunda mujer. Ese mismo año conoce al escritor Horacio Ferrer con quien escribirá en 1969 uno de sus tangos cantados más emblemáticos: "Balada para un loco" (interpretada por primera vez por Baltar y posteriormente grabado para el sello RCA por Roberto Goyeneche). Luego de unos años de recibir premios por sus composiciones y de experimentar con un noneto, en 1972 se presenta por primera vez en el Teatro Colón y comparte escenario con Anibal Trolio y Horacio Salgán. En 1973 graba en Italia "Libertango".
 
El 18 de mayo de 1975, otra pérdida lo golpea: muere Aníbal Troilo, a quien quiso como un amigo y un padre. Le dedicó la "Suite Troileana". Ese mismo año deja Roma para instalarse en París, aunque hace viajes esporádicos a Buenos Aires. En uno de esos viajes (1976) Zita, la mujer de "Pichuco" le regala uno de sus bandoneones. Ese mismo año da un concierto memorable en el Teatro Gran Rex, donde el 11 de marzo conoce a Laura Escalada, su última mujer.
 
Su carrera sigue en París con un conjunto electrónico y en 1978 forma un Quinteto. En 1981, en México, comparte presentaciones con el Maestro Osvaldo Pugliese.
 
En 1982, el Quinteto de Piazzolla suma a una de las voces más queridas por la nueva generación de tangueros, que en 1969 había grabado una nueva versión de Balada para un loco: Roberto Goyeneche cantó junto a su orquesta en el Teatro Regina, en una serie de conciertos inolvidables y del que quedaron grabaciones memorables. Las giras se intensificaron por Sudamérica, Europa, Japón y Estados Unidos hasta 1990.
 
En 1985, Astor es declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires, al tiempo que estrena en Bélgica el "Homenage a Liége", un concierto de bandoneón y guitarras. En 1986 es premiado por la banda sonora de la película "El exilio de Gardel", de Fernando "Pino" Solanas. En julio de ese año graba junto a Gary Burton con un quinteto de tango durante el Festival de Jazz de Montreux, Suiza.
 
Las grabaciones internacionales siguen junto a Lalo Schifrin, homenaje a María Callas. De regreso a Buenos Aires se presenta en el Estadio Luna Park junto a la Camerata Bariloche y en Córdoba. Ese mismo año es nombrado "Presidente Honorario de la Asociación de Bandoneonistas Argentinos".
"No se puede concebir el tango sin el bandoneón" 
 
Sus últimos años
"La Camorra" (1988) fue el ultimo disco que grabó con su Quinteto. Al año siguiente, Astor es sometido a cuatro by-pass cardiovasculares. Pese a ello, formó un Sexteto inusual: dos bandoneones, piano, cello, guitarra eléctrica contrabajo. Juntos se presentan en junio en el Teatro Ópera de Buenos Aires. fue su último concierto para Argentina. El Sexto continuó de gira por Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, entre otros. Ese mismo año se presenta en Holanda junto a la Orquesta Típica de Osvaldo Pugliese donde interpreta "Adiós Nonino" y deleita al publico que se rindió a sus pies.
 
En uno de sus ultimas apariciones en la televisión argentina fue entrevistado por "Pinky" a quién le contó cómo vivía las criticas: "Tenia mucha vergüenza de seguir tocando tango porque me consideraba un compositor de música sinfónica, los demás directores me acusaban de loco y yo no estaba loco, me gustaba lo que hacía. En la Argentina se puede cambiar todo, menos el tango porque era cómo convertirse a otra religión... Para ellos el tango debía ser de un solo estilo y no evolucionar. Hoy "no se puede concebir el tango sin el bandoneón".
 
El 4 de agosto de 1990, Astor sufre una trombosis cerebral en París que le dejará secuelas. Muere en Buenos Aires, el 4 de julio de 1992, a los 71 años.
Fuente: infobae

Comentarios