Triple Femicidio de Mendoza
Lunes 24 de Octubre de 2016

Habló el autor de la masacre de Mendoza: "Me hicieron sacar"

Es lo que dijo Daniel Sálazar, el femicida que mató a tres mujeres e hirió a dos nenes, mientras intentaba dar las supuestas "razones" del brutal ataque, cometido en el barrio Trapiche del departamento mendocino de Godoy Cruz.

Daniel Zalazar, profesor de taekwondo, fue detenido, momentos después de la masacre, en el hospital Central de la capital mendocina. Hasta allí llegó herido y alegando haber sido víctima de un robo. Desde ese momento fue trasladado a la comisaría 7 de Godoy Cruz donde lo imputaron por el delito de homicidio agravado, homicidio simple en dos hechos y dos tentativas de homicidio.

Durante la tarde del domingo, intentó matarse en una de las celdas de la seccional, por lo cual debieron aumentar la seguridad. Según indicó en la comisaría trató de explicar los supuestos "motivos" que lo llevaron a cometer la masacre.

La confesión no fue expresada ante las autoridades judiciales, frente a las cuales mantuvo su versión de que había sido víctima de un robo y que nada tenía que ver con el triple homicidio. "Me hicieron sacar", dijo en alusión a las asesinadas.

El hombre asegura que en reiteradas ocasiones intentó acercarse a Claudia Arias -su ex pareja y la tercer mujer atacada.- en la casa de la calle Entre Ríos, pero no lo dejaban. Cada vez que iba a la vivienda, ella -según su versión- llamaba a la Policía para que lo sacaran.

El ataque ocurrió el domingo, alrededor de las 9, en una vivienda situada en la calle Entre Ríos 1867, en el barrio Trapiche de dicho departamento cercano a Mendoza Capital, donde Claudia Lorena Arias (31) se encontraba junto a tres de sus hijos menores de edad, su tía Marta Susana Ortíz (45) y su abuela Silvia Vicenta Díaz de Ortíz (90).

Cuando la Policía llegó al lugar del hecho encontró a las tres mujeres muertas y a la bebé y al niño de 11 años gravemente heridos. Durante el ataque, el otro nene, de 8 años, que se encontraba en el lugar pudo escapar del agresor, esconderse en el baúl de un auto estacionado en la casa y llamar por teléfono celular a su abuela, Miriam Ortíz, para avisarle de lo ocurrido.

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