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Domingo 06 de Febrero de 2011

Gobierno y oposición dialogaron sobre una transición en Egipto

Mantuvieron un encuentro en medio de la rebelión popular. La organización Hermanos Musulmanes advirtió que son "insuficientes" las propuestas sobre una reforma constitucional. "Fue sólo un primer paso", aseguraron.

Según algunos grupos de oposición egipcios, el encuentro con el vicepresidente Omar Suleiman fue positivo, pero no ofreció ningún aporte específico para satisfacer sus demandas de un cambio político en Egipto.

"La reunión de hoy es tan sólo un primer paso para examinar al régimen (de Hosni Mubarak) y ver si realmente tiene buenas intenciones", afirmó en una rueda de prensa el dirigente de la organización "Hermanos Musulmanes", Saad Katatni.

Por su parte Mohamed Mursi otro de los integrantes, aseguró que la declaración había sido "insuficiente".

Un portavoz del Gabinete declaró que representantes de todos los partidos políticos, organizaciones civiles y el consejo de líderes locales se habían reunido con el vicepresidente Omar Suleiman hoy y habían acordado "redactar una hoja de ruta".

En un comunicado posterior a la reunión, indicó que el presidente Hosni Mubarak permanecería en el poder para supervisar los cambios, lo que probablemente enfurecerá a los manifestantes de la plaza Tahrir de El Cairo, que exigen su dimisión inmediata.

Abdel Monem Abul Fotuh, otro destacado miembro de la Hermandad Musulmana, dijo que el comunicado del Gobierno representaba "buenas intenciones pero no incluía ningún cambio sólido".

"Necesitamos que el presidente Mubarak emita decretos presidenciales que cambien los artículos 76 y 77, que disuelva el Parlamento, libere a todos los presos políticos que el Gobierno conoce muy bien, y ponga fin al estado de emergencia", explicó.

Luego aseveró: "Hasta entonces, la juventud seguirá en las calles y al mismo tiempo, las negociaciones continuarán".

Abul Fotuh se refería a un artículo de la Constitución que afecta a las elecciones presidenciales, el cual indica que el partido gobernante de Mubarak está en disposición de elegir al próximo dirigente, y otro que permite al presidente participar en comicios de forma ilimitada.

Según el comunicado del Gobierno, las partes acordaron formar una comisión que estudie reformas constitucionales y otras y que proponga cambios en la primera semana de marzo.

También se actuaría para liberar activistas encarcelados, garantizar la libertad de prensa y levantar las leyes de emergencia de Egipto "acorde a las condiciones de seguridad".

Críticos dicen que la ley de emergencia, que lleva décadas en vigor, se usó para ahogar a la disidencia.

La Jornada que intentó volver a Egipto a la normalidad

Mientras se desarrollaban las conversaciones, transportes de soldados blindados montaban guardia en las intersecciones de El Cairo, donde los efectivos habían formado barreras de sacos de arena.

Los autobuses dejaban a los empleados en las puertas de los grandes bancos estatales.

Manifestantes en la plaza Tahrir de El Cairo, que celebraban un "Día de los mártires" por los muertos en las protestas, dijeron que intensificarían su batalla de casi dos semanas para deponer al presidente, quien insiste en quedarse hasta las elecciones de septiembre.

Por su parte, el Gobierno advirtió de daño a la estabilidad política y a la economía, si se prolongasen las protestas que sacudieron a Oriente Medio y abrieron un nuevo capítulo en la historia moderna de Egipto.

El comandante del Ejército, que muchos dicen es la clave del futuro de Egipto, recorrió la plaza Tahrir intentando persuadir a los manifestantes para que dejen el céntrico cruce.

"Queremos que la gente regrese a trabajar y reciba su sueldo y que la vida regrese a la normalidad", dijo el comandante del Ejército, Hasan al-Roweny.

Con muestras de una recuperación de la actividad económica y concesiones del Gobierno al movimiento reformista, el Gabinete quiere que la revuelta se calme y que el diálogo político ponga fin a los enfrentamientos entre seguidores y detractores de Mubarak.

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