Policiales
Sábado 04 de Julio de 2015

Fue a ayudar a un vecino en un robo y lo mataron de siete tiros

Su nombre era Alcides Cuevas y tenía 45 años. Oyó gritos, cruzó para auxiliar a los de enfrente y uno de los ladrones le propinó una ráfaga de disparos. Sucedió en Rosario. 

"Un vecino nos vino a socorrer y lo mataron adentro de mi casa. Asesinaron a un inocente que lo único que quiso hacer fue ayudarnos". Roxana no podía parar de llorar mientras desahogaba su mala fortuna. Ayer minutos antes de las 10, dos delincuentes armados ingresaron a su casa en barrio Soldado Aguirre de Villa Gobernador Gálvez mientras ella realizaba compras. Los maleantes retuvieron a Cristian, su marido, y a su pequeña de 4 años. Al regresar Roxana se topó con ese cuadro. Desesperada logró zafarse de los captores y pidió ayuda a los gritos. Dos vecinos que trabajaban enfrente se acercaron a ayudar y a las trompadas lograron retener a uno de los delincuentes, mientras los otros dos escapaban en motos.

Pero fue entonces que el destino de Alcides Cuevas, uno de los vecinos que se cruzó para ayudar, se torció hacia lo peor. Mientras Cuevas retenía a uno de los malhechores, sus compinches regresaron para rescatarlo.

"Salimos a socorrer a la mujer porque la estaban carancheando. Entramos y a ella los ladrones le estaban pegando en el piso. Entonces logramos retener a uno. Le sacamos el arma y se la dimos al dueño de casa. Yo corrí a otro de los ladrones al que le pegue un piedrazo en la nuca. Entonces me volví al tallercito para buscar el celular y llamar al 911 y escuché los disparos. Le descargaron el cargador completo. Cuando me asomé se iban en la moto y me gritaron: «Metete adentro porque te vamos a dar a vos también»", recordó Juan, amigo y compañero de trabajo de Cuevas, quien también trató de ayudar.

Un balazo. Cuando el humo de la pólvora aún flotaba y el ruido de las dos motos de los delincuentes se perdía, Cristian logró incorporarse ayudado por Roxana. Un balazo le había perforado el hombro derecho con orificio de salida en la espalda. Pero estaba vivo.

Alcides Cuevas no corrió con esa suerte. "Tiene entre siete y nueve heridas de bala", confirmó el fiscal de la Unidad de Homicidios Miguel Moreno. "Por lo que me contó mi hermano, al vecino lo agarraron mientras retenía uno de los choros. Le pegaron primero un disparo en la pierna y después lo remataron en el piso", comentó Mariano, hermano de Cristian. En la escena había varios casquillos de 9 milímetros y una pistola del mismo calibre, que sería la que empuñaba el ladrón golpeado.

El lugar. Oppici al 2300, a dos cuadras de la Municipalidad de Villa Gobernador Gálvez y a la misma distancia de la cancha de Coronel Aguirre en Filippini y las vías. Allí, hace más de 15 años, Cristian y Roxana comenzaron a hacer palpable el sueño de la casa propia. Y lo hicieron ladrillo por ladrillo. El, mecánico. Ella, trabajadora doméstica. Tuvieron dos hijos: una de 4 y otro de 13. Enfrente Alcides Cuevas y su amigo Juan habían mudado el taller donde fabrican aberturas de aluminio. Alcides llegaba curtido tras haber trabajado en la quebrada metalúrgica Allocco. Este hombre de 45 años tenía dos pasiones dominantes. Sus dos hijos, de 6 y 15 años, y "Los hacheros del Chamamé", el conjunto en el que cantaba y con el que estaba grabando su tercer CD.

Según se pudo reconstruir —tras el diálogo con fuentes de la investigación, testigos y vecinos— poco antes de las 10 de la mañana, Cristian y su hija de cuatro años estaban en su casa. Su hijo mayor estaba en la escuela. Roxana había ido al mercadito a comprar bizcochos. Entonces dos motos pararon frente a la casa del mecánico. Dos bajaron y tocaron a la puerta.

"Llegaron diciendo que querían reparar un burro de arranque de un Fiat 600. Ya habían venido el jueves dos veces y mi hermano los sintió clientes. Una vez que los hizo pasar dejaron el burro sobre la mesa y le dijeron: «Quedate tranquilo porque sabemos que tenés a la nena adentro» (en alusión a la pequeña de cuatro años). A mi sobrina no la mandaron a la escuela porque hacía mucho frío", recordó Mariano, hermano de Cristian.

Mientras los dos delincuentes se quedaron adentro con Cristian, afuera quedó un tercero en una moto. Fue entonces que Roxana volvió con los bizcochos. "Entré y vi a mi marido sentado con estos dos tipos y me di cuenta por la cara de él. Quise abrir la puerta para pedir ayuda y uno de los tipos me agarró y me empezó a pegar. Mi marido reaccionó y se trenzó con otro. Fue entonces que aproveché, abrí la puerta y pedí ayuda a los gritos", recordó Roxana. "Escuchamos los gritos y nos cruzamos porque estaban carancheando a la vecina", indicó Juan, el socio de Alcides. Y así se llegó a la parte más trágica del relato.

El rescate. Sorprendidos por la llegada de los vecinos, dos de los ladrones se fugaron mientras el tercero quedaba a merced del correctivo vecinal. "Logramos retener a uno de los ladrones. Le sacamos el arma y se la dimos al dueño de casa. Yo corrí a otro de los ladrones al que le pegue un piedrazo en la nuca. Entonces me volví al tallercito para buscar el celular y llamar al 911 y escuché los disparos. Le descargaron el cargador completo", agregó Juan.

Algunos pesquisas recordaban el crimen de Leonardo Ezequiel Perrone, ocurrido en una entradera trágica el 26 de agosto pasado en una vivienda de Riobamba al 4300. "La escena tiene mucho en común —confesó uno de los investigadores— ya que a Cuevas como aquella vez a Perrone los delincuentes lo sorprendieron de espaldas y los fusilaron a sangre fría. Lo picotearon. Lo mataron como a un perro", indicó el vocero. Los ladrones fugaron por Oppici hacia Soldado Aguirre y por esta al oeste, hacia las vías y la cancha del más popular de los clubes villagalvenses.

Desolación. En la escena del crimen quedó, en medio de un charco de sangre y algunas vainas servidas, el cuerpo de Alcides Cuevas. Los policías secuestraron una pistola calibre 9 y varias vainas del mismo calibre. Y en el aire quedó flotando la angustia de los sobrevivientes. "En mi casa mataron a un inocente. Una persona que se acercó a ayudar. ¿Cómo hago yo para vivir con esa culpa?", se preguntó Roxana. Cristian quedó internado fuera de peligro, aunque deberá ser sometido a una cirugía. (Fuente: La Capital). 

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