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Domingo 12 de Julio de 2015

Francisco insistió en la importancia de un diálogo en paz para lograr la inclusión

En una reunión con distintas organizaciones sociales y funcionarios del vecino país, el máximo pontífice destacó la necesidad de desterrar la corrupción y trabajar con honestidad. 

El Papa Francisco insistió ayer en Paraguay en la importancia del diálogo en paz “como medio para forjar un proyecto de nación que incluya a todos”, en una jornada con protestas contra el gobierno del presidente Horacio Cartes y contra la impunidad en que sigue la masacre de Curuguaty de 2012.

Al hablar ante representantes de 1.600 organizaciones de la sociedad civil de Paraguay, algunos de cuyos miembros interrumpieron varias veces con gritos de protesta, no contra el orador sino contra la corrupción, la desigualdad y la masacre de Curuguaty, Francisco admitió que el diálogo “no es fácil”.

“Son muchas las dificultades que hay que superar y a veces parece que nos empeñamos en hacer las cosas más difíciles todavía”, dijo ante unas 3.400 personas congregadas en el polideportivo León Condou de Asunción..

“Para que haya diálogo es necesaria una base fundamental”, agregó Francisco ante la multitud, de la que formaban parte Cartes, que fue abucheado por parte de muchos de los presentes.

 “Un pueblo que no mantiene vivas sus preocupaciones, un pueblo que vive en la inercia de la aceptación pasiva, es un pueblo muerto. Por el contrario, veo en ustedes la savia de una vida que corre y que quiere germinar. Eso siempre Dios lo bendice”, dijo el Papa.

 El pontífice desarrolló esos conceptos en las respuestas que dio a cinco preguntas formuladas por un joven, dos indígenas, una campesina, una empresaria y el ministro de Planificación.

En ese marco criticó las ideologías y el aprovechamiento que de ellas hacen algunos sectores, porque “terminan utilizando (a los pobres) para otros intereses políticos o personales”.

Mientras la multitud esperaba la llegada del Papa hubo manifestaciones espontáneas de grupos que enarbolaron pancartas con leyendas como “Libertad para los presos políticos”, “Fuera la politiquería” o “Estoy harto de la corrupción”.

También estaban entre el público allegados a las familias de los paraguayos muertos en la masacre de Curuguaty, como se conoce lo ocurrido en 2012 en la ciudad de ese nombre, cuando 11 campesinos y seis policías murieron durante una operación de desalojo.

Cuando se desplegó un cartel denunciando que “Curuguaty fue regada con sangre de sus mártires”, sus portadores estuvieron a punto de ser retirados, pero la multitud lo impidió.
Antes de las respuestas del Papa hubo mas cánticos reclamando por los derechos de los trabajadores y preguntando: “¿Qué pasó en Curuguaty?”.
Al final, saliéndose del libreto escrito y distribuido previamente, el Papa pidió “fraternalmente” al presidente por el suboficial de la policía Edelio Morínigo, que está secuestrado desde hace un año por un grupo denominado Ejército del Pueblo Paraguayo.

Reflexión sobre la cultura. En su presentación ante las organización es sociales y política el Pontífice reflexionó sobre la cultura, rememorando la presentación del ballet “Francesco”, concretada antes de que comenzara la ronda de preguntas y respuestas.

“Hoy, por ejemplo, en una parte del ballet, se tocó música de una cultura ilustrada y bueno, pero hay otra cultura que tiene el mismo valor, que es la cultura de los pueblos originarios, de las diversas etnias, una cultura que me atrevería a llamarla en el buen sentido de la palabra la cultura popular”, señaló.

Hizo énfasis en la importancia de trabajar por la cultura “en el propio sentido de la palabra, no solo haber estudiado, de presenciar un concierto, leer un buen libro. Hablaban del tejido del ñadutí y eso es cultura nativa, por poner un ejemplo”.

Omitiendo la última consulta, mencionó que quedaban cosas que quería decir antes de marcharse. “Como hay políticos presentes, está el presidente de la República, le digo fraternalmente: Alguien me dijo fulano de tal está secuestrado por el ejército, haga algo. Yo no digo si es verdad o no, si es justo, no es justo, pero uno de los métodos que tenían las ideologías dictatoriales del siglo pasado era apartar a la gente, o con el exilio, o prisión en el caso de los campos de exterminio, nazis o estalinistas”, expuso.

“Para que haya una verdadera cultura en el pueblo, de una política común: rápidos juicios claros, juicios nítidos y no sirve otro tipo de estratagema, una justicia clara eso nos va ayudar a todos”, agregó.

“Después esta otra cosa que con honestidad quiero decir un método que no da libertad a las personas para sumir responsablemente su tarea de construcción de la sociedad, y es el chantaje y eso es siempre corrupción, que es la polilla, es la gangrena del pueblo”, enfatizó.

Finalmente reiteró su alegría por “ver la cantidad y variedad de asociaciones comprometidas por un Paraguay más próspero, pero si no dialogan no sirve para nada. Si chantajean no sirve para nada. No le tengan miedo al conflicto, háblenlo, busquen el camino, amen a su patria, a sus conciudadanos y por sobretodo, amen a sus pobres. Serán ejemplo en el mundo de que otro modelo productivo es posible”.

También llamó especialmente a los jóvenes “a jugársela por algo, a jugársela por alguien. No tengan miedo de dejar todo en la cancha. No tengan miedo de entregar lo mejor de sí”, y usando una metáfora propia del mundo del fútbol, agregó: “Jueguen limpio. No coimeen (sobornen) al referí”.

“Y pido a la virgen de Caacupé, nuestra madre, que los cuiden y protejan. Que Dios los bendiga y recen por mí”, finalizó.

Sugestiva invitación. Un reconocido activista gay en Paraguay estuvo entre los invitados al encuentro.

Simón Cazal, director ejecutivo de la organización SomosGay, fue invitado por la conferencia episcopal paraguaya y está legalmente casado con un argentino, Sergio López, aunque su unión no es reconocida en Paraguay.

López dijo a The Associated Press que la invitación a Cazal es un importante gesto de la iglesia. “El hecho de que la Iglesia Católica haya invitado a un representante de una organización de diversidad sexual es histórico para el Paraguay’’, dijo.

El Papa se opone al matrimonio gay, en línea con las enseñanzas de la Iglesia, que sólo reconoce el que es entre un hombre y una mujer.

Como arzobispo de Buenos Aires, intentó sin éxito evitar que Argentina se convirtiera en el primer país de América latina en legalizar el matrimonio gay. Pero como Papa también ha mostrado gran apertura con los homosexuales y considera que la Iglesia debe asistir todas las personas sin juzgar.

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