Mundo
Jueves 27 de Agosto de 2015

Fingió estar en coma para evitar la cárcel

El británico Alan Knight, de 48 años y residente en Sketty, ideó una farsa para evitar las rejas que es digna de un largometraje, pues fingió durante nada menos que dos años que estaba en coma para poder vivir plácidamente en su casa.

Si algo pueden haber enseñado las películas de Hollywood o las novelas latinoamericanas, es que existen decenas de formas de evitar la cárcel.
Algunos lo hacen huyendo de la justicia y marchándose a otro país. Otros, por el contrario, prefieren esconderse durante un tiempo para evitar que la policía les atrape. Algunos aducen falta de memoria y cambian identidades...
Sin embargo, el británico Alan Knight, de 48 años y residente en Sketty, ideó una farsa para evitar las rejas que es digna de un largometraje, pues fingió durante nada menos que dos años que estaba en coma para poder vivir plácidamente en su casa.
Así lo detalla la versión digital del diario Daily Mail. La historia de este sujeto comenzó hace algunos años, cuando decidió ser más listo que uno de sus vecinos (un anciano con demencia senil) quitándole paulatinamente de su cuenta bancaria pequeñas cantidades de dinero.
Poco a poco, la suma terminó ascendiendo hasta las 41.000 libras (unos 60 mil dólares), lo que hizo sospechar a las autoridades de la región. Tras una investigación previa, la policía citó al hombre para interrogarlo. Había sido atrapado.
¿Qué hizo Knight para evitar la citación? Urdió un complicado plan con su mujer -Helen, de 33 años- según el cual ella debía informar a las autoridades de que no podía declarar debido a que se había quedado en coma tras sufrir un trágico accidente con la puerta del garaje (en la cual, presuntamente, se había fracturado el cuello).
De esta forma, la pareja inició un peligroso juego de mentiras con el que consiguió eludir a la policía durante dos años gracias a todo tipo de trucos como realizarse fotografías con un respirador.
Sin embargo, hace un año Knight fue descubierto por la policía gracias a una cámara de vigilancia que lo grabó haciendo unas compras en un centro comercial de la zona.
Tampoco ayudó a mantener la farsa el que se llevara a sus tres hijos de vacaciones cuando, supuestamente, estaba postrado en la cama. Tras un rápido proceso, fue metido en la cárcel con una condena de cuatro años a sus espaldas.
Ahora, varios meses después de que Knight pisara la cárcel por primera vez, las autoridades están juzgando a su mujer por ser cómplice de este absurdo plan.
Esta se ha declarado culpable, por lo que parece claro que acabará pisando la prisión, aunque se desconoce por cuánto tiempo.
Con todo, parece difícil que la condena sea menor, pues el juez que trata el caso (Peter Heywood) ya ha declarado en varias ocasiones su animadversión a esta pareja y ha calificado al sujeto como "el hombre más deshonesto que he conocido".

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