Triple Femicidio de Mendoza
Miércoles 26 de Octubre de 2016

Encontraron una mochila con sangre y quedó complicado al triple femicida

Aunque Zalazar niega ser el autor de los crímenes y se dice inocente, en su declaración ante el fiscal admitió que estuvo esa noche en la casa del barrio Trapiche, pero que se fue antes de la masacre.

Daniel Zalazar, el profesor de taekwondo -de 30 años- acusado de la masacre femicida del barrio Trapiche, ocurrida el domingo pasado en la que murieron tres mujeres e y resultaron gravemente heridos dos niños, sigue sumando indicios en su contra. La Policía halló en el departamento, en el que vivía con su hermana, una mochila con manchas de sangre que fue secuestrada para peritarla.

Este elemento está siendo analizado, pero además hay otras pruebas e indicios ya conocidos que lo incriminan. La principal prueba es la declaración del menor de 8 años que lo señaló como el múltiple homicida y como "el hombre que lo buscó por toda la casa hasta último momento", sin éxito, para matarlo. El niño se había escondido primero entre las plantas del jardín y luego en el baúl del auto de su tía junto con un perro.

Además está el testimonio del niño de 11 años que está internado en terapia intensiva del Notti por las múltiples puñaladas que recibió, que estuvo consciente hasta que llegó la policía al domicilio de calle Entre Ríos al 1800, en Godoy Cruz, y que también lo marcó como el salvaje atacante de la masacre.
Por otra parte, Zalazar tiene una herida en una de las manos, que los investigadores sospechan que fue producto de la matanza, aunque él se la adjudica a un asalto cuyos detalles relatados fueron vagos.
Por esa herida asistió al Hospital Central para ser curado dos horas después de que se conociera la masacre.

Fue allí donde quedó detenido porque había sido identificado por el relato de los menores.

Aunque Zalazar niega ser el autor de los crímenes y se dice inocente, en su declaración ante el fiscal admitió que estuvo esa noche en la casa del barrio Trapiche, pero que se fue antes del múltiple crímen.

Es decir, más allá de que niegue su autoría, igualmente él se ha colocado en la escena del crimen.

Otro elemento que está en análisis es el cuchillo que fue encontrado en una bolsa junto con ropa deportiva, zapatillas, gasas y guantes de látex cerca del Hospital Central y de su domicilio.

Sin embargo, aún no se confirma si ese cuchillo fue el arma homicida. Los peritos están estudiando esos objetos y aguardando los resultados de las pruebas científicas.

Último adiós a las tres mujeres
Mientras Zalazar permanece en la cárcel de la calle Boulogne Sur Mer, ayer por la tarde las tres mujeres asesinadas –Lorena Arias, su tía Marta Ortiz y su abuela Vicenta Díaz– fueron veladas y sepultadas por la devastada familia.

Decenas de amigos, allegados, vecinos y parientes pasaron por la sala velatoria de calles Pellegrini y Paso de los Andes para darles el último adiós.

La familia debió someterse a algo absolutamente anormal. En una tarde y en un solo instante completaron la tumba para tres féretros del cementerio Parque Memorial de Luján, las que normalmente se ocupan con el paso de los años.

Durante el trayecto al cementerio el cortejo quiso pasar por la cuadra donde vive el gobernador Alfredo Cornejo, muy cerca de la sala velatoria en Godoy Cruz, pero no logró el cometido porque había una guardia policial.

En el Memorial, una misa precedió la despedida final de las tres mujeres que encontraron la muerte inesperadamente, al parecer por una discusión entre Lorena Arias y Daniel Zalazar por la filiación de la beba de 10 meses de la que él sería el padre y el reclamo por una prueba de ADN.

Al sepelio asistió el menor de 8 años que salió ileso del crimen y que fue quien llamó a su abuela avisándole: "El papá de Mía mató a la mamá y a todos".

Graves, pero mejorando
En el hospital Humberto Notti comenzó a tomar cuerpo la esperanza de que el pequeño de 11 años y la bebé de 10 meses se recuperen.

Hoy atravesarán la franja de las 72 horas críticas desde que fueron internados en terapia intensiva donde aún continúan.

Los médicos confirmaron ayer que a la nena ya le quitaron la asistencia mecánica respiratoria, la que fue remplazada por un respirador común.

Es una evolución prometedora porque la chiquita perdió mucha sangre por los cortes recibidos en el cuello y una perforación debajo de la boca, lo que conjugado con su corta edad, la puso en grave riesgo.

Al nene de 11 le hicieron una limpieza craneal por los múltiples puntazos en la cabeza. El cerebro al parecer no fue alcanzado.

De los otros 25 puntazos que le perforaron el estómago y el hígado se recupera de a poco. Ambos siguen graves, pero luchando.

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