Mundo
Domingo 09 de Agosto de 2015

El "tercer estado de la conciencia" del que hablan los anestesiólogos

“Respira hondo, piensa en algo agradable, ya te vas a dormir…”, suelen ser las palabras que anteceden al sueño previo a una operación.

"Noto una sensación rara que sube por mi brazo y luego paz. No estoy, me encuentro en un coma inducido..."
Según el profesor Pandit, Anestesiólogo en los Hospitales Universitarios de Oxford, existe un tercer estado de consciencia en el que algunos pacientes se refugian cuando se les somete a una anestesia general.
¿Es posible despertar durante una anestesia general?
La posibilidad de una tercera dimensión de la consciencia, según Pandit, deriva sobre todo de la variabilidad de la especialidad médica. Nadie puede considerarse jamás completamente seguro de que los fármacos suministrados hayan tenido el efecto esperado. Es muy complicado individualizar el fármaco justo y la cantidad precisa para cada paciente, incluso después de años y años de formación y experiencia en los quirófanos.
Consciencia
De repente algo sucede, oigo voces, ¿se trata de un sueño? No, son reales, puedo oír al personal de quirófano conversar sobre de la operación, ¡de mi operación! ¿He muerto? Tampoco, aunque el infierno puede parecerse mucho a esto.
Sí, es posible despertar durante una operación quirúrgica, aunque no por completo. Nos encontramos en ese tercer estado que describe el profesor Pandit en sus estudios. Claramente no estamos despiertos, no podemos movernos ni comunicarnos, pero no somos completamente insensibles a los impulsos externos.
Se ha denominado disanestesia, se trata de un estado en el que el paciente no se encuentra ni consciente, ni tampoco completamente inconsciente. Afecta a una pequeña parte de los pacientes que entran en un  quirófano y que se someten a una anestesia general. Aun así, es un hecho que preocupa a los profesionales. El paciente se da cuenta de la operación y de todo lo que sucede a su alrededor, pero no puede hacer nada al respecto.
Puedo sentir sus manos en mi cuerpo, el instrumental quirúrgico abriéndose paso dentro de mi. Tengo miedo. No puedo respirar bien. ¡Quiero gritar! Pero no puedo articular palabra, noto un tubo que recorre mi garganta. ¡No puedo moverme! Estoy paralizada. Solo me queda esperar a que termine la operación, así, inmóvil, sufriendo cada segundo, deseando que ese pitido intermitente que oigo a lo lejos no deje de sonar.
Pero no nos alarmemos, según las estadísticas, solo un paciente entre 15.000 dice recordar algún episodio relativo a la operación después de haber despertado. Son aquellos pacientes que después de recibir la anestesia no llegan nunca a alcanzar la completa inconsciencia. 
Fuente: lamenteesmaravillosa.

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