San Juan
Miércoles 13 de Abril de 2016

El sector vitivinícola se mostró preocupado por fin de la eximición impositiva al champagne

El 30 de abril finaliza el plazo de cuatro meses dado por el Gobierno de Macri, y que Néstor Kirchner había establecido en 2005 para promover la industria. Las empresas del sector de espumantes prevén un bajón en el nivel de actividad y una suba inmediata en el precio del producto del 12 por ciento.

Hay una mala noticia para quienes gustan de las burbujas y están pensando el algún brindis de corto o mediano plazo: si no se aprovecha a comprar las botellas antes del 30 de abril, habrá que afrontar un aumento de 12 por ciento.
Ese día finalizará la eximición de impuestos internos a los espumantes, el viejo y querido champagne, que se estableciera en 2005 con el objetivo de impulsar la producción de esa categoría. Y, por ende, su precio aumentará, como para no perder la corriente de lo que pasa con otros productos, aunque no sea de primera necesidad.
Pero hay algo más grave detrás de este tema. Porque aunque pueda argumentarse que no se trata de un producto básico como para gozar de un beneficio impositivo, sí hay una economía regional que está preocupada por los eventuales perjuicios sobre la cadena productiva vitivinícola.
La eximición del impuesto a los espumantes fue obra de la administración K, aunque los referentes de La Cámpora crean lo contrario.
En los primeros años del kirchnerismo muchos sectores industriales se vieron beneciados con eximiciones impositivas con el objetivo de aumentar la producción. A través del decreto 58/2015 se benefició a este segmento de la industria vitivinícola por un lapso de 10 años.
Y en esa década, el objetivo se logró, puesto que la producción de champagne pasó de 18,7 millones de litros en 2005 a más de 42 millones de litros en 2015. Si el 30 de abril finaliza la prórroga los espumantes comenzarán a costar 12% más, más allá del rango de precio en que se encuentren las burbujas que más te gustan.
Por estos días hay incesantes negociaciones entre los diversos actores de la cadena productiva vitivinícola para tratar de tomar alguna medida que extienda este beneficio. La cosa está difícil. Y va más allá de si te gusta brindar con brut nature o extra brut.
Por un lado, hay conversaciones de parte de los actores de la cadena de producción: Bodegas de Argentina, Unión Vitivinícola y asociaciones de productores.
Por el otro, los legisladores de las provincias vitivinícolas también buscan la manera de que este sector, que demostró que es posible dejar de pagar impuestos -internos en este caso- para incrementar la producción, tenga ese beneficio a través de una ley.
Los hechos lo demuestran. Así como en 10 años la producción se incrementó más del doble, también subió el consumo: 45% en los últimos cinco años, según confirmó a iProfesional.com, Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina.
En 2005, de la mano de los tres grandes productores de espumantes que había en la Argentina, Chandon, Robino y Mumm, se logró que los champagnes dejaran de pagar el impuesto interno de 12%, aplicado hasta ese momento por ser considerado un producto de lujo. La industria ofreció al entonces ministro Lavagna que se eximiera de pagar ese tributo a cambio de volcar ese mismo dinero a producción.
Así como se elevó la producción, tal como lo muestran los datos del Observatorio Vitivinícola Argentino, también aumentó la cantidad de bodegas que producen sus propios espumantes. El trío que lideró la iniciativa allá por 2005 terminó beneficiando al grueso de la industria: una gran parte de las bodegas que se extienden desde Salta hasta el Hoyo del Epuyén, en Chubut, tiene su línea de burbujas para completar su portafolio.
Navarro Correas, Norton, Luigi Bosca, Catena, Estancia Mendoza, Don David, Lagarde, Santa Julia, Salentein, Flichman, entre otros, o iniciaron la categoría o ampliaron sus líneas. Y en paralelo, surgieron bodegas que se dedican exclusivamente a la producción de espumantes, como Cruzat o Cumbres Andinas. Sin olvidar que hasta las bodegas boutique y bodegas de autor también se animaron a probar con burbujas.
En números se trató, nada menos, que de 61 bodegas que elaboraban espumantes en 2005 a 127 empresas haciendo lo propio diez años después, cuando se detectó la mayor cantidad de establecimientos involucrados en esta actividad, según los datos del Observatorio Vitivinícola.
El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) tiene actualizadas esas cifras hasta 2015 y si bien en los últimos dos años hubo oscilaciones, hasta la última medición la cantidad de bodegas que se dedican a la producción de champagne es de 101.
Junto con el incremento de la producción, hubo iniciativas de parte del sector para ampliar los momentos de consumo de las burbujas. Que no sean exclusivas de los brindis de fin de año, sino que se los tome en cuenta para levantar las copas burbujeantes en cualquier ocasión: un casamiento, un nacimiento, el inicio de un ciclo. Y también un divorcio, el fin de un ciclo y, por qué no, la esperanza porque se luche contra la corrupción.
Así fue que el año pasado se consumieron 4,96 millones de cajas de espumantes en el país. La infografía que se ve abajo muestra la evolución que experimentó esta categoría en este lapso.
"Hay un error conceptual al volver a aplicarle el impuesto interno al champagne. Porque el impuesto interno lo afecta por ser considerado un producto suntuario. Y está claro que no lo es. Es tan amplia la variedad que existe, que hoy se consigue un espumante desde los $40 en adelante", detalló Bressia.
En otras palabras, el espumante de más bajo precio prácticamente cuesta lo mismo que una cerveza, aunque su proceso de elaboración es mucho más complejo y forma parte de una cadena de valor mucho más amplia. Para elaborar un champagne, por más que se trate del más barato, se debe comprar sí o sí uva de buena calidad para dar lugar a un buen vino base y, por ende, al producto final.
Las razones del impuesto
El impuesto interno al champagne fue aplicado en 1999 a partir de la sanción de la ley 25.239 de Reforma Tributaria, que alcanzó también a otros productos y servicios como la telefonía celular y satelital, las embarcaciones de recreo y aeronaves, entre otros.
En 2005, por las negociaciones mencionadas anteriormente, los espumantes fueron marginados del pago de ese impuesto. A través del decreto 58 se excluyó " ... a las champañas del ámbito de aplicación del gravamen previsto en el Capítulo VII del Título II de la Ley de Impuestos Internos, con la finalidad de obtener una mayor competitividad y un mejor posicionamiento de dicho producto en los mercados nacional e internacional."
Dentro de esa decisión también se suscribió el "Programa de Expansión del Sector Vitivinícola" entre el Ministerio de Economía, Bodegas de Argentina y las empresas afiliadas. Como parte de ese acuerdo, indica un reporte del Observatorio Vitivinícola, las bodegas "se comprometieron a invertir durante 10 años el equivalente al 125% del gravamen, agregando además que las referidas inversiones no podrían ser inferiores a $150 millones y se realizarán a lo largo de 10 años".
Esa exención se prorrogó de manera sucesiva a través de los decretos 248/2008, 161/2010, 185/2012, 235/2013, 266/2014 y el 355/2016 que extendió el beneficio pero sólo hasta el próximo 30 de abril.
Para el Observatorio Vitivinícola la eximición del impuesto a los espumantes permitió que se pasara de un mercado concentrado a uno más diversificado. Lo que antes realizaban un puñado de bodegas ahora se encuentra extendido en muchos más actores.
A esto se suma que también se ampliaron las posibilidades de la categoría. Ya no sólo se elaboran espumantes basados principalmente en chardonnay y/o pinot noir sino también en otras variedades, como semillón o chenin entre las blancas, y malbec para los rosados.
Esto ocurre, además, durante el mes del malbec. Cada abril se celebra en la Argentina y en el mundo el día mundial del malbec, para promocionar los vinos basados en esa cepa, emblema de la Argentina. El creciente consumo de vinos rosados junto con la ampliación de la categoría de vino dulce, de espumantes dulces y de champagnes basados en malbec tiene impacto también en un mayor consumo del esa variedad.
"La aplicación del impuesto interno impactará inevitablemente en el precio. El producto va a aumentar. Y eso va a traer consecuencias en el nivel de consumo. Estamos previendo, en este escenario, que los productores van a comprar menos uva para elaborar estos productos", concluyó, con preocupación, el presidente de Bodegas de Argentina.
Las expectativas no son auspiciosas. El plazo contemplado inicialmente cuando se puso en marcha la exención finalizó. El Gobierno está urgido de ingresos fiscales. Y aunque se promueva la revolución de la alegría parece que, con burbujas argentinas, va a ser 12% más caro a partir del 1° de mayo. Justo cuando el día del trabajador sea un buen motivo para brindar.
 

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