Ovación
Domingo 24 de Abril de 2016

El plantel de Newell's fue amenazado con armas de fuego por los barras

El viernes por la noche los jugadores de Ñuls fueron apretados por “algunos barras” en el predio de Ricardone. “Hubo armas”, le confiaron a Ovación. No hubo denuncia policial.

Unos treinta barras se aparecieron en el predio La Ilusión de Ricardone con el fin de exigir una victoria en el clásico. Y protagonizaron una situación por demás de incómoda para los jugadores y esa incomodidad se transformó en cierto temor a que las amenazas verbales motivaran una reacción que desencadenara en un hecho aún más grave de lo que sucedió. Una locura y un desatino de algunos que dicen ser hinchas y entregaron un mensaje violento. No uno folclórico. “Los futbolistas la pasaron muy mal. Fue un hecho muy grave”, le confiaron a Ovación ayer fuentes rojinegras. “No hubo denuncia policial”, agregaron.

El día se había hecho noche. Era viernes, antes de las 21, cuando en el predio ingresaron a los “gritos y armados” varias personas amenazando a los futbolistas que estaban en la sala de estar del lugar. “Querían hablar con todos. Fue un momento horrible, desagradable. Estaban sacados. Por suerte nadie reaccionó porque si no todo iba a terminar en algo que todos lamentarían”, agregó una voz que por obvias razones solicitó anonimato.

Fueron largos minutos de una mezcla de temor con incertidumbre, porque “estos individuos ingresaron como si nada y, obviamente, la gente de seguridad del plantel nada pudo hacer al ser superados en número y para no activar agresiones físicas.

Trabajar pensando en otra cosa. El cuerpo técnico había decidido concentrar al plantel un día antes para que todos estuvieran enfocados en el duelo con Central. Esta era la segunda vez que lo hacía y el foco está en cortar la racha con su eterno adversario. Todo esto se trastocó. El episodio violento desvió la atención, la mirada fija al encuentro de esta tarde. Ese que paraliza la ciudad y todos esperan. El que moviliza a miles de hinchas, a tal punto que pintan de rojo y negro el Coloso con un banderazo que es tradicional desde hace 20 años y que sorprende en el mundo. Pero este episodio cambió la cara de los protagonistas leprosos viviendo un momento de apriete desagradable. Que no debe pasar, pero pasa. Lamentablemente.

“¿Cómo puede jugar Newell’s un partido en estas condiciones?”, se preguntó alguien cercano a la entidad del Parque. Y tiene mucha lógica, porque ayer los jugadores tuvieron que desarrollar los trabajos tácticos de manera diferente. No con felicidad, si no pensando en lo que puede suceder. En esas amenazas sin sentido.

“¿Cómo pueden descansar con este peso encima?”, es otra consulta que puede hacerse dentro de este clima de hostilidad. El viernes por la noche el tema tratado por todos era el incidente, no algo futbolístico. Ni cómo marcar a Giovanni Lo Celso o Franco Cervi o cómo presionar la salida del rival. Todo eso quedó en un segundo plano.

Desde la dirigencia anoche reconocieron finalmente el apriete a los futbolistas (ver aparte), desmintieron que haya habido armas.

Anoche el plantel rojinegro intentó descansar para esperar el encuentro de la mejor manera posible. Tratando de dejar de lado todo lo sucedido, algo que es imposible. Esta vez estuvieron custodiados por policías a lo largo de todo el día, con patrulleros instalados en la puerta del predio y alrededores. Una postal increíble y repudiable. Porque se trata de fútbol, aunque para otros no sea sólo eso.

 

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