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Jueves 28 de Enero de 2016

El mundo está "a tres minutos" de la catástrofe, alertaron los científicos de EEUU

Alerta global y "Reloj del Juicio Final". Para un grupo de expertos atómicos de Chicago, las armas nucleares, el cambio climático y las guerras conducen al fin de todo.

El "Doomsday Clock" o "Reloj del Juicio Final", que mide la probabilidad de que la Humanidad alcance su destrucción total, se encuentra parado a tres minutos para la medianoche, sentenció un grupo de científicos atómicos de la Universidad de Chicago que hace los reportes anualmente.

El cambio climático, el descomunal arsenal de armas nucleares y la confrontación entre Oriente y Occidente son las principales amenazas que podrían conducir al "fin del mundo", advirtieron los especialistas estadounidenses, quienes alertaron acerca de las "acciones insuficientes" que se están tomando para recortar las emisiones de los gases de efecto invernadero.

Este problema, el del calentamiento global, puede producir una catástrofe climática universal, según la consideración de los expertos.

Según las mediciones del grupo de Chicago, 2014 fue el año más caluroso en 134 años del desarrollo de los registros.

Nueve de los 10 años más calientes se han registrado desde el año 2000.

El número de minutos para la medianoche —que mide el grado de amenaza nuclear, ambiental y tecnológica para la humanidad— es corregido periódicamente.

El 19 de enero de 2015, el reloj se adelantó desde "cinco minutos para la medianoche" a "tres minutos para la medianoche".

Ante esta amenaza, los científicos hicieron un llamado a los líderes mundiales a tomar una actuación coordinada y rápida para reducir drásticamente las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono, y reducir los arsenales de armas nucleares.

A pesar de algunos avances moderadamente positivos en el ámbito del cambio climático en el año pasado, lo que refleja continuo avance de las tecnologías de energía renovable, los esfuerzos actuales son totalmente insuficientes para evitar un calentamiento catastrófico de la Tierra.

Los países del mundo han emitido suficiente dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a finales de este siglo para transformar profundamente el clima de la Tierra, perjudicando a millones de personas y amenazando a muchos sistemas ecológicos clave en los que la civilización se basa.

Los líderes mundiales —señalaron los científicos— no han actuado con la velocidad o en la escala necesaria para proteger a los ciudadanos de una potencial catástrofe.

Estas fallas de liderazgo político ponen en peligro a todas las personas en la Tierra.

Al mismo tiempo, los esfuerzos para reducir los arsenales nucleares se han estancado.

El proceso de desarme se ha paralizado, con Estados Unidos y Rusia embarcados en programas masivos de modernización de sus arsenales atómicos y con ello socavar los tratados sobre la no proliferación de armas nucleares.

Según Hans Kristensen, de la Federación de Científicos Americanos, "en términos de número de ojivas, el gobierno de Barack Obama hasta ahora ha cortado menos ojivas de las reservas" que cualquier administración de la posguerra fría.

Artilugio. El "Doomsday Clock", también conocido como "Reloj del Apocalipsis" o del "Juicio Final" es un reloj simbólico, mantenido desde 1947 por la junta directiva del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago, que usa la analogía de la especie humana estando siempre "a minutos de la medianoche", donde la medianoche representa la "destrucción total y catastrófica" de la humanidad.

Originalmente, la analogía del reloj representaba la amenaza de guerra nuclear global, pero desde hace algún tiempo incluye cambios climáticos, y todo nuevo desarrollo en las ciencias y nanotecnología que pudiera infligir algún daño irreparable.

Cuando fue creada la manecilla, en 1947, se situaba a siete minutos para la medianoche. Y en 1953, después de las primeras pruebas de bombas de hidrógeno, llegó a estar a dos minutos. Después de la caída del Muro de Berlín, en 1989, los científicos lo habían retrasado a 17 minutos para la medianoche, que fue en el momento en que estuvo más lejos o hubo menos peligro universal.

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