San Juan
Domingo 08 de Noviembre de 2015

El misterio que envuelve a la Difunta Teresa: ¿Laperuta fue en busca de una “luz mala”?

Una historia. Esa luz que todos comentan en el campo, que es tan habitual, formó parte de las hipótesis extraoficiales que robaron el caso del médico desaparecido. ¿Vio algo que lo llevó a perderse en una zona más inhóspita aún? 

El caso Laperuta fue cerrado para la Justicia pero no para los lugareños de Angaco. Cada uno tiene su propia versión y varias de ellas coinciden con un misterio: el de la luz mala.
Las apariciones en el campo no son historia nueva. La brujería, los aquelarres antiguos y las creencias en torno a la magia negra todavía siguen siendo materia misteriosa de los angaqueros.
Casualmente –o no- hubo dos desapariciones posteriores al día de la Difunta Teresa (que se celebra el 17 de agosto). A ese lugar, no todos pueden llegar. Sólo personas a caballo o en camionetas 4x4 pueden desviarse hasta el paraje. Es un lugar que queda a 60 kilómetros del pueblo y nunca fue tan concurrido como la Difunta Correa, al otro lado del camino.
La leyenda cuenta que a fines del siglo XIX, Teresa de Vargas vivía con su esposo en las tierras al norte de los baños de Guayaupa. Allí tenían una especie de paso obligado para los viajeros y para los trabajadores de las minas cercanas.
A Teresa la describieron por años como una mujer bondadosa y servicial capaz de ayudar a quien se lo pidiera. Tenía siete hijos, a éste último lo dio a luz con mucha dificultad y murió en pleno parto. La historia relata que tuvo su última voluntad: que fuera enterrada donde vivía. Pero su marido no le hizo caso y la trasladó al cementerio de Angaco.  
Cuenta la leyenda que un fuerte temporal que imposibilitó los caminos, se desató en la zona, dejando al descubierto el enojo de la mujer por no cumplir su pedido. Por eso, su esposo finalmente resarció su desobediencia y la trasladó al lugar donde hoy descansa.
Pero no todos pueden acercarse a rendirle honores a este culto pagano por las vicisitudes que presenta el camino.
Luego de la desaparición de Anibal Laperuta y de los hermanos baqueanos (quienes sabían que se habían perdido) varias fueron las versiones que comenzaron a circular en torno a este mito. Que el médico se desvió creyendo haber visto alguna ayuda, que se fue de su camioneta a pie con dificultades para caminar hacia un lugar más complejo porque “pudo haber confundido una luz”. Esta historia, ahora forma parte de la larga lista de anécdotas que guardan los angaqueros.

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