Mundo
Lunes 20 de Julio de 2015

El inventor del Día del Amigo pensaba así

Hoy se celebra en Argentina y otras partes del mundo el Día del Amigo, fecha que acá instauró Enrique Ernesto Febbraro el día que el hombre pisó la luna.

El odontólogo y profesor argentino, que murió el 4 de noviembre de 2008, aseguró en una entrevista del año 2006 que la amistad "es la virtud más sobresaliente porque es desinteresada de todas maneras".
 
En cambio, consideraba que "el amigo es una persona real, que ronca, que tiene mal carácter y que uno lo aguanta porque lo conoce.
 
En esa ocasión, contó que la idea de celebrar el Día del Amigo surgió mucho antes de 1969.
 
"Fue una vieja ocurrencia de cuando era locutor en Radio Argentina con Juan Monti. En esos días, el gobierno nos daba una lista con las celebraciones que había que evocar todos los días. Era una cantidad enorme de fechas patrióticas, militares, políticas, pero no había ninguna virtud que se festejara. Le conté a Monti mi idea de festejar el Día del Amigo. ‘Y bueno hágalo. Yo lo voy a apoyar’, me dijo. Pero cuando empecé a buscar qué día se podía festejar, siempre coincidía con alguna tontería".
 
–Y entonces el hombre llegó a la Luna…
 
–Sí, sí. Después pasó mucho tiempo… me casé y tuve hijos, pero siempre quedó esa idea en mi mente. Y quiere creer usted que me entero de que los yanquis querían poner un hombre en la Luna en nombre de la amistad de la humanidad hacia el universo… “Esta es mi oportunidad”, me dije.
 
–¿Cómo hizo para que se conociera su idea?
 
–Comencé a hacer unas tarjetas postales muy expresivas en las que le contaba a toda la gente que había conocido en el mundo mi idea para que el 21 de julio fuera el Día del Amigo. Pero resulta que estos yanquis se adelantaron así que tuve que ir al correo a corregirlas y cambiar 21 por 20. Mandé mil postales y después me senté en el cordón de la vereda a esperar las respuestas. Me respondieron 800. Me quedé asombrado.
 
–¿Cuánto le costaron todas esas cartas?
 
–Mucho dinero. El Día del Amigo me costó mucho, mucho dinero, muchas esperanzas y también muchas alegrías porque cuando empezaron a llegar las cartas de adhesión eran conmovedoras. Después empecé con la campaña acá en Argentina: a todos los medios, a mis amigos. El gasto fue tremendo. Fueron varias vacaciones, el auto y muchas cosas de las cuales debí privarme, pero nunca pedí ninguna retribución por lo que hice.
 
–¿Tiene alguna patente que lo acredite como inventor?
 
–Sí, tengo la patente del registro de la propiedad intelectual que saqué en 1972. Ahora la doné a los clubes rotarios porque ellos tienen en su lema la amistad como ocasión de servir y además es una institución prestigiada en todo el mundo que puede seguir difundiendo mi idea. Yo ya estoy muy viejo para eso.
 
–¿Qué es la amistad?
 
–Es la virtud más sobresaliente porque es desinteresada de todas maneras. Una virtud que se hace notar sobre determinadas personas y que se acaba. En cambio, el amigo es una persona real, que ronca, que tiene mal carácter y que uno lo aguanta porque lo conoce. El amigo es otro cuero. La amistad es una cuestión teórica. Porque por más amistad que yo tenga en el espíritu, a la hora de mi muerte voy a necesitar seis tipos que lleven mi cajón y van a ser amigos. Y en la alegría también. Si quiero hacer un asadito en mi casa, ¿a quién voy a traer? A la gente que me quiere y que quiero.
 
–¿Tiene muchos amigos?
 
–El número de amigos que uno debe tener está señalado por los dedos de la mano izquierda. Si usted tiene cinco amigos, ya dése por satisfecho porque ha conseguido la mayor joya. Eso de que yo quiero tener un millón de amigos es el bolazo más grande que escuché, porque al amigo hay que atenderlo en las cosas de la vida, hay que acompañarlo en el espíritu, hay que serle generoso, recordarlo, visitarlo y estar junto a él no sólo para las fiestas, sino siempre.
 
Fuente: lavoz

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