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Jueves 21 de Enero de 2016

El gobierno de Colombia y las FARC dieron el mayor paso hacia la paz

El fin de la guerrilla. En La Habana pactaron sobre una reforma agraria, la participación política de la guerrilla y el castigo a criminales de guerra. La ONU aceptó organizar una comisión.

La ONU confirmó ayer que recibió la petición de Colombia para organizar una misión internacional que verifique el alto el fuego definitivo con las FARC y adelantó que está dispuesta a apoyar ese acuerdo, luego de que el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunciara el martes la propuesta y la considerara como el paso "más concreto " dado desde que se inició el proceso de paz en noviembre de 2012.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó al gobierno y a la guerrilla por "otro paso significativo hacia la resolución pacífica del conflicto armado" y aplaudió la solicitud al Consejo de Seguridad para que ponga en marcha una misión que forme el componente internacional del mecanismo tripartito que vigilará el cese definitivo de las hostilidades y el abandono de las armas.

"El secretario general también da la bienvenida a la petición de la partes a los miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para que contribuyan con observadores internacionales a la misión que debe establecer Naciones Unidas", señaló la ONU en la nota, en la que el jefe de la organización reiteró "el compromiso de las Naciones Unidas para seguir apoyando los esfuerzos en busca de la paz".

Ban y su equipo tienen previsto analizar próximamente en mayor profundidad los acuerdos, según explicó su vocero, que dijo esperar que el Consejo de Seguridad haga lo propio por su parte.

El ministro de Defensa de Colombia, Luis Carlos Villegas, afirmó ayer que el proceso de paz con las FARC entró "en su verdadera etapa final" después del acuerdo alcanzado para que haya un mecanismo de verificación de alto el fuego bilateral con una misión seleccionada por la ONU.

"(En esta etapa) los compromisos de las FARC ya no son solo con los colombianos, con el Estado o con el gobierno, sino con la comunidad internacional. Y los compromisos del Estado colombiano con las FARC son también ante la comunidad internacional", dijo Villegas.

El martes, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció el envío de la solicitud al máximo órgano de decisión de la ONU para que organice una misión que verifique el alto el fuego bilateral con las FARC, como las partes acordaron en La Habana, sede de las negociaciones.

Santos destacó el carácter "tripartito" de la verificación, que estará compuesta por observadores del gobierno, de la guerrilla y enviados internacionales procedentes "de los países miembros de la Celac, es decir, de los países de América latina y el Caribe".

"¿Y cómo se elegirán los países? Los países los elegirá Naciones Unidas en consulta con la Mesa de Conversaciones de La Habana y siguiendo las prácticas habituales para este tipo de misiones en todos los procesos de paz en el mundo", comentó el presidente.

Santos subrayó que se tratará de "observadores no armados", que no será una misión de mantenimiento de la paz de cascos azules y valoró que recurrir al Consejo de Seguridad tiene importantes ventajas, entre las que destacó su agilidad o el hecho de que sea un mecanismo que "garantiza la financiación de la misión".

Tras el anuncio, España aplaudió la propuesta y en su condición de miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas señaló que está trabajando con Colombia "aportando su experiencia para definir las modalidades del apoyo de la comunidad internacional al fin de este conflicto", según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores.

De igual modo, la Unión Europea (UE) consideró un "importante paso" hacia un acuerdo de paz definitivo la creación del mecanismo tripartito que verifique el alto el fuego y el abandono de las armas.

El presidente ofreció un discurso el martes a la noche desde la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo, rodeado de los líderes de casi todos los partidos políticos, a los que informó de los detalles del acuerdo alcanzado en Cuba.

A la cita solo faltó la formación Centro Democrático, fundada por el ex presidente y ahora senador Alvaro Uribe, ausencia que Santos lamentó por lo importante de la decisión alcanzada en La Habana, que definió como "el paso más concreto" dado desde que se inició el proceso de paz en noviembre de 2012.

En este marco, ayer se conoció que el conflicto iniciado en 1964 por el Estado colombiano y las FARC "se detuvo por completo" desde hace varias semanas en el marco del proceso de paz, según un informe revelado por un centro de estudios.

"Este semestre (julio 2015-enero 2016) es el de menor intensidad del conflicto armado en sus 51 años de historia, en número de víctimas, combatientes muertos y heridos y acciones del conflicto. El conflicto con las FARC se detuvo por completo", señaló el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac).

Un conflicto armado que duró más de medio siglo

El asesinato en 1948 del agitador populista Jorge Eliecer Gaitán devino en Colombia un período de hostilidad política conocido como "La violencia". Decenas de miles de personas murieron y grupos campesinos se sumaron a los comunistas para armarse. Un ataque militar ocurrido en 1964 contra su principal campamento derivó en la creación del grupo rebelde conocido como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Desde su fundación las FARC son nominalmente marxistas pero su ideología jamás ha estado bien definida. Han intentado obligar a la oligarquía a que comparta el poder y dan prioridad a una reforma agraria en un país donde más de cinco millones de personas fueron desplazadas, principalmente por paramilitares de extrema derecha al servicio de ganaderos, empresarios y traficantes de drogas. Perdieron popularidad cuando recurrieron al secuestro, la extorsión y el cobro de cuotas a la producción de cocaína y la minería ilegal de oro para financiar su insurgencia.

En el 2000, Estados Unidos comenzó a enviar millones de dólares para financiar acciones contra el narcotráfico y la guerrilla dentro del Plan Colombia, que contribuyó a que las fuerzas de seguridad debilitaran a las FARC y aniquilaran a varios comandantes rebeldes.

Más de 220.000 vidas se han perdido desde 1958, la mayoría de civiles. En las últimas dos décadas, muchas de las muertes fueron obra de los paramilitares, que concertaron la paz con el gobierno en 2003. Las FARC han secuestrado a hacendados ganaderos, políticos y soldados a los que han mantenido por años en campamentos en la selva. La ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt y tres contratistas militares estadounidenses fueron prisioneros de las FARC. Las fuerzas armadas rescataron a Betancourt y los contratistas en 2008.

Las conversaciones de paz de mediados de la década de 1980 fracasaron debido al asesinato de al menos 3.000 aliados del ala política de las FARC a manos de escuadrones de la muerte. Otro intento se derrumbó en 2002 después de que los rebeldes se apoderaran de un avión de pasajeros para secuestrar a un senador. El actual diálogo de paz se efectúa desde 2012 en La Habana.

Se alcanzaron acuerdos sobre reforma agraria, combate al narcotráfico, la participación política de la guerrilla y el castigo a los responsables de crímenes de guerra de ambas partes.

El presidente Juan Manuel Santos quiere someter cualquier acuerdo a referendo nacional, aunque las FARC pretenden que sea ratificado en una asamblea constituyente. El Ejército de Liberación Nacional, un grupo guerrillero menor, no participa en el proceso de paz pero ha efectuado conversaciones exploratorias con el gobierno.

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