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Viernes 14 de Enero de 2011

El Dakar entre el Zonda y recuerdos

Córdoba, y su calidez, hizo que nuestra vuelta fuera cordial y placentera. Pero este estado de ánimo también tiene que ver con que éste vivac será el último que tengamos que padecer. Cuando lean esto estaré en Buenos Aires esperando a los gladiadores y por suerte mejor bañado, afeitado y descansado porque me espera la cama de un hotel, qué bueno!!!

El viaje a la Docta fue tranquilo aunque en el medio de él se me vinieron recuerdos a la cabeza. Porque pasamos por un pueblo riojano llamado Olta, un sitio con un significado especial ya que fue el lugar de nacimiento de mi abuelo paterno, Julio, y por este Dakar tuve la chance de conocerlo de cerquita y no les miento, entre manejando la camioneta en la que nos trasladamos y me agarró una fuerte emoción que controlé a medias porque hace rato que no tengo al viejo conmigo y seguro que estaría orgulloso de lo que estoy viviendo.

Después continuamos por la ruta y ella nos llevó por Cruz del Eje, otro sitio donde habita parte de mi familia, a la mayoría no los conozco pero sé que están ahí, por lo que el recorrido estuvo bueno y justo en el día final de mi travesía.

Pero esto contrasta con lo pasado en San Juan. Conocido es nuestro viento Zonda si, aunque como sucede es raro que avise con tiempo que llegue, llega y arrasa. Y cuando nos fuimos a descansar en la vecina provincia comenzó a envolverse en tierra, polvo, y automáticamente me preguntaron, será Zonda. En principio parecía.

Bolsita de dormir en la carpa y a dormir... Y saben algo, como a las 3 de la mañana pude hacerlo porque se levantó uno buen viento, con ráfagas tan fuertes que lograron meter a toda la prensa a la carpa donde trabajamos porque los iglúes no se podían mantener firmes, y lo único que me faltaba era salir volando. Igual todo no quedó ahí. Una vez instalados otra vez zondita y fue una ecatombe. Porque en el improvisado vivac comenzaron a soltarse las cuerdas que sostenían la tela de los fierros y todo voló por el aire. Ahora que lo recuerdo me da gracia porque eran rusos, argentinos, chilenos, franceses, italianos, alemanes, todos unidos por una justa causa, que no se rompa nada.

Colgados en los parlantes tratando de sostener la piola, hasta que se logró. Aplauso cerrado pero vieron que siempre algo falla. Bue, quedó mal enganchada una de la ventanas, se abrió y se infló. Parecía un helicóptero levantando vuelo. Flotaba en el aire, y a eso de las tres conseguimos controlarlo.

Nos dormirnos y al ratito otra vez arriba para una nueva aventura. A partir de ahora les hablaré desde La Rural para que podamos compartir juntos el cierre de esta edición dakariana que ha sido muy buena en todo sentido, y que desde el jueves comenzamos a trabajar pensando en 2012, porque parece que habrá Dakar para rato.

Ta mañana.

Diego Zárate.
 

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